Son muchos los que afirman que el ritmo de la Justicia Española es demasiado lento para resolver los litigios de los ciudadanos y para dar respuestas rápidas. ¿es eso cierto?, ¿realmente estamos frente a un momento delicado?
Es lenta sin duda; o al menos hay que reconocer que los justiciables sienten que lo es, sobre todo si se pregunta a la parte que reclama. A esta le gustaría que sus pretensiones fueran reconocidas y ejecutadas por los tribunales en periodo corto de tiempo. La pregunta que conviene hacerse es si esto es verdaderamente posible en sociedades modernas, donde impera la regla de Derecho, la gente exige sus derechos y por ello la carga de trabajo de los tribunales es elevada.
Aún opinando que la justicia es lenta -como digo-, creo que es justo reconocer que cuando se habla de la lentitud de la justicia se tiene en mente siempre la experiencia ante algunos de nuestros juzgados y tribunales. Es injusto generalizar. Yo soy un abogado que pleitea ante los tribunales civiles de muchas provincias españolas y creo poder afirmar que no todos nuestros tribunales son lentos. Por ejemplo, los de Vitoria no lo son. Son rápidos, o al menos tan rápidos en mi opinión como los de ninguna otra jurisdicción que conozco.
Incluso pensando en el caso de las grandes ciudades como Madrid o Barcelona, hay diferencias muy significativas de unos juzgados a otros. El problema que tiene el justiciable es que, a diferencia de lo que pasa en otras jurisdicciones -p.ej. las de varios Estados de los EEUU-, no se puede pedir la transferencia de un caso de un juzgado lento a otro que tenga menor atasco de trabajo. Los jueces se resistirían a ello diciendo que el juez diligente que lleva su trabajo al día se vería penalizado, y el menos diligente aliviado de trabajo.
Pero en este razonamiento falta una perspectiva: la del usuario del servicio, la del justiciable.
Prima la defensa de los intereses del funcionario de la Administración frente a los del justiciable y eficiencia del servicio. Echo en falta la iniciativa de la Administración tendente a implantar un sistema de gestión de la oficina judicial que incluye reparto de trabajo y traspaso de asuntos a juzgados más rápidos. Un enfoque orientado claramente al usuario -es decir a los ciudadanos- en vez de estar constantemente condicionada por los intereses de los funcionarios. Un ministerio de justicia podría llevar a cabo este cambio revolucionario. No creo que los jueces lo consigan mediante su autogobierno.
No quisiera terminar mi comentario sobre este sin un rasgo de humor, que leí en una columna que leí en un diario de São Paulo escrita por un periodista y genial humorista brasileño llamado Luiz Fernando Verissimo. Se quejaba del daño que hacen las películas americanas a nuestras sociedades. Nos crean tipos y mitos que no existen en la vida real. Entre los mitos del cine americano destaca la de la existencia del juicio rápido. En los 90 minutos de una película el demandado o reo tiene su juicio fallado. Da la sensación de justicia fulminantemente rápida pero . ¿es ficción o realidad? ¿No nos estará creando el cine americano un mito y una expectativa de algo que no existe?
Existen problemas sobre todo cuando se habla de solicitud de medidas cautelares o la incoación de procedimientos abreviados ¿por qué razón hay más trabas en esos ámbitos?
Hablaré solo de las medidas cautelares. Aparte del problema consistente en que el caso puede ser turnado a un juzgado lento, la regla general en nuestro Derecho es que no se deberían adoptar medidas cautelares sin oír a la otra parte y darle un tiempo para preparar sus alegaciones. Esta tramitación retrasa sin duda la adopción de medidas cautelares, pero . ¿acaso preferiríamos un sistema en el que la regla general fuese que las medidas cautelares se adoptasen sin audiencia del demandado?. Mi opinión es que la mayor parte de los demandados opinarían que no; y un sistema que lo permitiese de forma general generaría riesgo de abusos.
Una de las necesidades máximas y más urgentes es la de modernizar la Administración, ¿cree usted que informatizar todos los juzgados, por ejemplo, ayudaría a superar el bache?
Informatizar es necesario, pero no creo que se la solución.
Un informe del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) revelaba que hay muchísimas sentencias sin ejecutar. Existe un debate actualmente sobre el mal funcionamiento de la Justicia ¿cuáles podrían ser las posibles soluciones?
No hay más solución de conseguir aliviar la administración de justicia de su congestión, o aumentar los recursos, a fin de conseguir acelerar las ejecuciones. La ejecución de sentencias es algo privativo de los juzgados, no puede ser transferido a árbitros u otros medios de resolución de controversias. Solo los jueces pueden ejecutar.
Lo que si puede hacerse es intentar aliviar a los tribunales de su trabajo en la fase de cognición de los litigios. Se podría mirar a la experiencia de otros países.
En muchos países, si una parte cree que el litigio es muy sencillo y no merece una tramitación completa, puede pedir justicia sumaria mediante un juicio verbal. Si el juez aprecia que el caso es efectivamente simple en cuanto a hechos o Derecho, y lo puede despachar mediante una vista, tiene la potestad de dictar sentencia en trámite sumario sin dilatar más el proceso. En otros países existe la posibilidad de pedir la transferencia del caso a juzgados con menos trabajo. Incluso hay experiencias verdaderamente imaginativas e innovadores, como la de una provincia de Australia, que creó un sistema concurrente de dos jurisdicciones que competían entre sí. El justiciable podía elegir ante que tribunales interponía la demanda. Y se pagaban tasas judiciales, de modo que existían incentivos financieros para ser eficiente. Esto parecería a muchos como algo descabellado hoy en día. Pero una revisión histórica del Derecho de algunos países demuestra que la idea de tribunales con jurisdicción concurrente, compitiendo entre ellos, ha existido en el pasado. Hasta el siglo XIX, los King’s Court y Court de Common Pleas ingleses competían entre sí. El justiciable decidía ante cuál presentaba la reclamación.
Con todo creo que, hasta que el problema del retraso de la justicia sea verdaderamente crítico, nuestro legislativo no aceptará estas ideas tan innovadoras. El sistema legal y judicial tiende a ser conservador y resistir cambios radicales.

















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es muy fino en verda es muy bueno
es muy aburrido