“Una de las principales aportaciones de las TIC es la posiblidad de comunicación en una forma revolucionaria”

diariojuridico.com analiza junto a Miguel Recio,Abogado especializado en Derecho de las TIC y Máster en Propiedad Intelectual, la influencia y el avance de las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) en nuestra sociedad

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29/08/08 , Redacción | sin comentarios


Internet es más que una tecnología, es un medio para todo: medio de comunicación, de interacción, de organización social. Un medio en el que se basa una nueva sociedad.
De este modo, ¿vivimos ya en una “sociedad en red”?

Vivimos en redes sociales, educativas, profesionales, etc., y gracias a las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (TIC) esas redes hoy tienen la posibilidad de expandirse, sin fronteras geográficas ni temporales, e interconectarse, con lo que ello supone para todos. Al mismo tiempo, las TIC nos permiten mantener contacto entre personas y tener acceso a información de una forma que no era posible hace sólo algunos años.

Internet, como uno de los ejemplos más conocidos en cuanto a la aplicación de las TIC, ha supuesto una auténtica revolución en muchos aspectos de nuestra vida. Las posibilidades de realizar trámites administrativos por vía electrónica; las transacciones comerciales electrónicas; la comunicación con otras personas a través del correo electrónico, telefonía basada en VoIP, o la búsqueda de información, se producen ahora de forma muy diferente.

Aunque todavía queda mucho camino, es cierto que cada día nuestra sociedad está más conectada, bien sea mediante cable o sin él (wireless). Una inmensa cantidad de dispositivos electrónicos nos permiten formar parte de la “sociedad en red”.
No obstante, el avance de las TIC y la consecución de una sociedad tecnológica plantean retos a los que debe darse respuesta desde todos los frentes, y en particular desde un punto de vista social y jurídico.

En cualquier caso, la sociedad de la información comporta nuevos retos para las personas, pero también grandes desigualdades. Un gran sector de la población no tiene acceso a las TIC, por tanto, aparece una nueva brecha tecnológica que genera exclusión social ¿existe alguna solución viable para dicha problemática?

Volviendo a utilizar un concepto amplio de TIC, una gran parte de la población mundial ni siquiera ha tenido acceso a un teléfono para hacer una llamada o nunca ha visto una televisión. E incluso teniendo la posiblidad de acceder, hay personas que pueden verse excluídas ya que los contenidos no han sido desarrollados teniendo en consideración necesidades específicas, tales como textos adaptables, diseños que sean soportados por aplicaciones que permitan transmitir la información a dichas pesonas, etc.

En cuanto a las medidas para paliar esta situación, a modo de ejemplo cabe señalar la iniciativa de la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (en inglés International Telecommuncations Union, ITU) para conectar a quienes no lo están antes de 2015 (“connected the unconnected by 2015”).

Se trata de cumplir así con el objetivo de conectividad tal y como se indicó en la Cumbre Mundial de la Sociedad de la Información que desarrolló entre 2003 y 2005.

Si bien desgraciadamente no hay una fórmula que permita solucionar éste y otros graves problemas al margen del acceso a las TIC, está claro que la consecución de esta meta pasa por la cooperación entre los Gobiernos, la industria y la sociedad civil.

A grandes rasgos, ¿cuáles son las grandes aportaciones de las TIC?

Aplicadas a nuestra vida diaria, sin duda una de las principales aportaciones de las TIC es la posiblidad de comunicación en una forma revolucionaria.
Es decir, las TIC facilita una capacidad de comunicación entre personas que permite salvar distancias geográficas sin que ello suponga tampoco un obstáculo temporal puesto que la comunicación es prácticamente instantánea. También existe una posibilidad de tratamiento y acceso a la información que tiene ventajas y desventajas, pero que resulta esencial para el desarrollo actual de la sociedad.

Además, no puede olvidarse que las TIC, en un sentido amplio, representan un nuevo paso en la evolución tecnológica que permite que a diario veamos cómo lo que fue inventado hace apenas unos meses o años, o los modelos de negocio efectivos entonces, hayan quedado obsoletos y requieran ser adaptados al nuevo escenario tecnológico.

En cualquier caso, las TIC deben seguir constituyendo la base para el desarrollo de una sociedad basada en el conocimiento y en la que no cabe duda que la información es el activo estratégico.

La privacidad en Internet es un tema en constante debate. Los gobiernos, a priori, no pueden controlar Internet, pero en la práctica, todo puede ser rastreado (hay programas como Carnivore en Estados Unidos, por ejemplo). ¿Cómo puede ampararse frente a esto el ciudadano medio?

Sin olvidar la importancia del debate sobre si los gobiernos pueden controlar o no Internet, y en particular, sí Internet puede o debe ser regulado, debemos prestar atención, entre otros, a nuestros derechos fundamentales al secreto de las comunicaciones y a la protección de datos de carácter personal.

Sin llegar a analizar cuestiones complicadas o fuera de lo controlable por el ciudadano medio, como la utilización de programas como Carnivore o similares por los Gobiernos, no debemos olvidar que el simple uso de Internet, el correo electrónico, u otros servicios tales como los buscadores, chat, etc., implican un tratamiento de datos personales del que en muchas ocasiones el ciudadano no es consciente porque el mismo resulta invisible o, en algunos casos, pasa inadvertido. Cualquier ciudadano debe ser consciente de que simple uso de Internet, para navegar o para buscar información, deja un rastro de nuestros datos y de la información que buscamos o a la que accedemos que implica un tratamiento de datos que puede llegar a configurar un perfil de la persona.

Afortunadamente, el legislador europeo estableció normas para proteger nuestro derecho fundamental a la protección de datos, mediante las Directivas 95/46/CE y 2002/58/CE, pero siempre será necesario estar alerta sobre las implicaciones de un constante y rápido desarrollo de la tecnología.

En este sentido, resulta reseñable la labor del Grupo de Trabajo del artículo 29 de la Directiva 95/46/CE que se ha pronunciado desde 1997 sobre aspectos tales como los tratamientos invisibles de datos, las direcciones IP, los buscadores, las RFID, los menores de edad, etc.

En definitiva, cualquier ciudadano debe ser consciente del valor de sus datos personales y actuar también de manera responsable, por ejemplo, dando la información necesaria y/o consintiendo el tratamiento de sus datos después de haber leído la información que le proporciona quien los va a tratar. No obstante, salvando las diferencias, esta actuación debe ser igual en el mundo online y fuera del mismo.

La “brecha digital” de la que hablábamos antes conlleva para los colectivos con riesgo de exclusión social perder una buena oportunidad para el desarrollo y para el progreso en todos los ámbitos.
Por ello, se ha creado un nuevo concepto llamado e-inclusión, entendido como el acceso a las tecnologías y la adecuación a las necesidades de los colectivos más vulnerables.
Esta ayuda al desarrollo, ¿se lleva a cabo en la práctica o deberían tenerse en cuenta otros caminos para llegar a la igualdad total en este ámbito?

Al hablar de e-inclusión y concretando la respuesta dada previamente, no hay que pensar en lugares remotos geográficamente o que no cuenten con la posibilidad de acceder a dispositivos electrónicos para hablar de la “brecha digital”. Por ejemplo, la Comisión Europea señala que entre el 30 y el 50% de los europeos no se está beneficiando de las TIC por diversas razones.
Al respecto, la Comisión Europea impulsa diversos proyectos en el ámbito de e-Inclusion con el fin de que todos los ciudadanos europeos se beneficien del uso de las TIC.

En España, entre otras medidas debemos atender, por su cercanía en el tiempo, a la Ley 56/2007, de 28 de diciembre, de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información, que en su articulado incluye medidas dirigidas en particular a las Administraciones Públicas, para que antes del 31 de diciembre de este año garanticen un nivel medio de accesibilidad en sus páginas web para discapacitados y personas de edad avanzada. Asimismo, dentro del mismo plazo, el Gobierno debe impulsar, en colaboración con las Comunidades Autónomas, la banda ancha con independencia de la tecnología que sea utilizada.

En definitiva, las TIC superan cualesquiera fronteras, no sólo geográficas, y todos los que tienen alguna competencia en la materia deben adoptar las medidas necesarias para no crear otras “fronteras” que puedan dar lugar a la exclusión de nadie.

Uno de los grandes retos de Internet es la credibilidad ¿por qué ponemos siempre en duda lo que encontramos en la red si en teoría Internet es la mayor fuente que podemos encontrar?

Obviamente la posibilidad de realizar transacciones electrónicas, de carácter económico o no, a distancia, sin la presencia física de las partes, o la posibilidad de consultar información sin necesidad de desplazarse cientos o miles de kilómetros, implica generar la necesaria confianza en el medio del que estamos haciendo uso.

Por otra parte, Internet y otros medios de comunicación electrónicos aportan ventajas que no encontramos en otros, tales como la posibilidad de actualizar información en tiempo real o acceder a contenidos que sólo se encuentran en la Red de redes. Pero al mismo tiempo, existen riesgos como pueden ser el exceso de información, la dificultad de gestionar dicha información, así como la posibilidad de que una fuente no sea quién dice ser, que alguien altere el contenido de un documento, o haga circular una información que no es real, si bien esto también puede ocurrir fuera del entorno electrónico.

No cabe duda de que los certificados electrónicos y la firma electrónica ayudan a superar esta falta de confianza en un medio que todavía es relativamente nuevo.
E incluso el uso de la firma electrónica puede llegar a otorgar más seguridad que la pueda darse en el mundo real (off line) evitando algunos riesgos como la falsificación de la firma, la interceptación de una comunicación o la alteración de un documento por quien no está autorizado para ello.

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