La Audiencia Nacional ha vuelto a celebrar el juicio a Jaume Roura y Enric Stern después de que la Sala de lo Penal anuló y ordenó repetir el que presidió el juez Central de lo Penal José María Vázquez Honrubia. La autoridad consideró que con su negativa a que hubiera un intérprete catalán, a juicio de la sala, produjo una “vulneración” de las garantías del derecho de defensa.
Esta vez, había por tanto un traductor catalán y los dos acusados han hecho uso de su turno de última palabra, lo que no les permitió entonces Vázquez Honrubia por expresarse en su idioma, y lo han utilizado para reafirmarse en su “repulsa” a la monarquía, que han calificado de “símbolo anacrónico y antidemocrático”, ha recalcado Stern.
Roura ha aprovechado su intervención final para cuestionar a la Audiencia Nacional, que ha descrito como un tribunal de “excepción”, heredero del tribunal franquista de Orden Público, constituido para “castigar a la disidencia política”.
Durante el juicio, los dos han vuelto a reconocer su participación en la quema de una foto de los Reyes en protesta por la visita del monarca a Girona el 13 de septiembre de 2007 para inaugurar el Parque Científico y Tecnológico de la ciudad, una acción que cometieron, según ha explicado Roura al juez, en el marco de toda una “campaña” de protestas “políticas” organizada por la izquierda independentista.
Enric Stern ha justificado que llevaban la cara cubierta porque “no querían cobrar protagonismo” y ha insistido en que el objetivo de quemar la fotografía era “rechazar” la monarquía, y no burlarse de ella.
Los tres testigos, todos agentes de los Mossos de Esquadra, han centrado su declaración en la identificación de los dos jóvenes, a Roura lo hicieron porque en un momento de la protesta se quitó el pañuelo que le tapaba la cara, y a Stern por “las comparativas de imágenes” con otras manifestaciones en las que llevaba la misma camiseta y zapatillas.

















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