“El envejecimiento de la población es uno de los grandes retos que debe afrontar Europa, junto con el cambio climático y la globalización”, enfatizó Amelia Torres, portavoz de la Comisión Europea, tras conocer los datos.
A partir de 2015 los fallecimientos superarán a los nacimientos en la Unión Europea de 27 Estados. Aún no habrá pérdida neta de población, pues la inmigración seguirá supliendo la baja natalidad. Pero a partir de 2035 ese fenómeno se frenará y la población comenzará a decrecer.
Los expertos recelan de este análisis tan catastrofista. La propia UE preveía hace tres años pérdidas de población a partir de 2025, 10 años antes de lo que ahora sostiene.
España sale relativamente bien parada hasta 2035, cuando comienza a perder posiciones. El porcentaje de población mayor de 65 años se duplicará entre este año y 2060, hasta representar un tercio. El peso de ese segmento será algo superior al del conjunto de la UE.
Mayor será la brecha en la relación entre activos y mayores de 65 años. España contará con casi seis ancianos por cada 10 personas en edad de trabajar, por encima de los cinco por cada 10 de media comunitaria.


















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