Sin embargo, España aplica una tasa impositiva más elevada a las rentas más altas que la media en Europa (43% frente al 38,68%), según refleja un informe de la Comisión Europea sobre tendencias impositivas en la UE correspondiente al año 2008, pero con datos relativos al 2006.
El informe divide a los Estados miembros en cuatro grupos o categorías de países de acuerdo con las tendencias en las cargas fiscales que vienen aplicando en los últimos 10 años. En el primer grupo se sitúan países con cargas impositivas bajas, pero que empiezan a subirlas “considerablemente” en el último decenio, como el caso de España, Chipre y Reino Unido.
El segundo grupo de países se caracteriza por tener cargas fiscales bajas que se mantienen en un nivel “similar” hasta 2006 como ocurre en Grecia, Irlanda y Lituania. En la tercera categoría de países -el grupo más reducido que presentan tasas bajas que han permanecido por debajo del 35%-, se incluyen países como Polonia, Estonia, Luxemburgo o Eslovaquia.
En cambio, el mayor número de países comunitarios se inscribe en el cuarto grupo, caracterizado por tener cargas impositivas elevadas y con dificultades para reducirlas, como ocurre en Italia, Hungría y en los países nórdicos.
A pesar de que en el conjunto de la Unión Europea la carga impositiva permanece “relativamente alta” -12 puntos porcentuales por encima de la que se aplica en Estados Unidos o Japón- la diferencia entre países sigue siendo “bastante grande”.
La cargas impositivas más altas cabe encontrarlas en Bélgica (44,6%), Dinamarca (49,1%) y Suecia (48,9%). En el otro extremo se sitúan Rumanía (28,6%), Eslovaquia (29,3%) y Lituania (29,7%).

















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