La proporción se eleva al 63 por ciento en el caso de grandes compañías con más de un centenar de trabajadores, según un estudio del Grupo Femxa, dedicado a la formación.
El informe destaca que dar formación a los trabajadores para mejorar su cualificación puede suponer un aumento de la productividad y, por extensión, de la rentabilidad de la compañía y de su cuenta de resultados.
De acuerdo con los datos de este estudio, hasta 90 por ciento de las Pymes españolas desconocen que disponen de fondos públicos para ofrecer formación a sus empleados.
El Grupo Femxa resalta la existencia de una relación directa entre formación y competitividad, pues los seis países con mayor participación en formación de la OCDE figuran entre los 10 más competitivos del mundo.
Dinamarca, que es el tercer país más competitivo del mundo, tiene una participación en formación continua de sus trabajadores que supera el 45%, mientras que en España este porcentaje no llega al 10%, ocupando el puesto número 29 en el ranking mundial de competitividad.
En condiciones de incertidumbre económica como las actuales, la formación se posiciona como un pilar fundamental para aumentar la cualificación de los trabajadores, especialmente en las Pymes, y conseguir que estas empresas sean más rentables.

















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