Garrido desveló que el pacto, que tendría como objetivo regular el flujo de inmigrantes y fijar una serie de medidas para controlar la inmigración irregular, “se está estudiando”, aunque aseguró que “aún no hay acuerdo”.
Las negociaciones entre el Gobierno de España y el de Francia, que han redactado varios textos que se encuentran en proceso de revisión, están “avanzadas”, pero “todavía no hay nada cerrado”.
Las palabras de López Garrido llegan después de las emitidas el miércoles en una entrevista al periódico francés ‘Le Monde’ por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, que reveló que ambos países trabajan de manera conjunta en un texto sobre inmigración.
Moratinos aseguró que la iniciativa será lanzada por el presidente francés, Nicolas Sarkozy, durante la presidencia francesa de la Unión Europea que arranca el próximo 1 de julio. Además, explicó que “trabajamos con Francia en la propuesta de un pacto europeo global sobre la inmigración que trate a la vez sobre los controles, la regulación de los flujos y las políticas tendentes a eliminar las causas estructurales de los flujos de inmigrantes irregulares”.
El jefe de la diplomacia española ve, además, en la conferencia euroafricana sobre inmigración que se celebrará en París tras la de Rabat en julio de 2006, la ocasión para “aplicar algunas iniciativas o experiencias piloto”.
“En política exterior, las posiciones francesas y españolas son muy semejantes, por no decir totalmente semejantes”, resaltó Moratinos, olvidadas ya las críticas que la política de regularización de 600.000 inmigrantes realizada por el presidente, José Luis Rodríguez Zapatero, provocó en el ahora jefe del Estado galo, Nicolas Sarkozy.
Sobre otro asunto que ha generado algunas tensiones, como la política europea respecto al sur y el proyecto de Unión mediterránea defendido por Sarkozy, Moratinos se felicitó de la evolución de la posición francesa.
Moratinos confió en que se pueda avanzar en aspectos concretos de esta política durante la cumbre del próximo 13 de julio en París, donde se lanzará formalmente el proyecto en presencia de los 27 y los países ribereños del Mediterráneo. En cuanto a la financiación, el jefe de la diplomacia española apostó por “la vieja idea de un banco euromediterráneo”.

















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