Jiménez ha explicado que la Ley está en “fase de evaluación” para ver cuál es el grado de éxito en su aplicación, y ha agregado que lo siguiente será ampliar las áreas libres de humo. Ha reconocido que la Ley contra el tabaco produjo un efecto “muy beneficioso en su momento”, ya que, al año siguiente de que se aprobara, habían dejado de fumar más de un millón de personas.

No obstante, ha declarado que “en este momento” las autoridades sanitarias se han encontrado con que existen “muchas lagunas” en su aplicación, por un lado, y por otro, que “ése carácter disuasorio inicial no se ha completado”.

Jiménez ha subrayado que “la prohibición de fumar en espacios públicos se ha extendido prácticamente a todos los países europeos” y a algunos, como Turquía, que tienen “una tradición de consumo muy alto”.

“Una vez que España ya puso en marcha su Ley y se aprobó la posibilidad de que determinados espacios públicos quedaran libres de humo -ha proseguido-, creo que en este momento estamos preparados para plantearnos si hubiera que ampliar los términos de aplicación de la misma”. La ministra ha aventurado que esto contribuiría, “un paso más cada día”, a acabar con la situación, por lo que ha mostrado su voluntad de “seguir trabajando en esa dirección”.

Las razones de la ministra son que el tabaquismo es “un problema de salud pública” y que, además, es preciso velar por “el buen funcionamiento y el uso racional de los servicios sanitarios”.

“Las personas que fuman utilizan más los servicios sanitarios y consumen más fármacos, lo que aumenta el gasto sanitario y el farmacéutico”, ha aseverado. A su juicio, tiene que llegar un “mensaje claro” a la gente sobre este problema y “nuestra sociedad está cada día más preparada para recibir ese mensaje: el de la gravedad del uso del tabaco”.

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