Durante el año 2007, la presión fiscal media de la UE-27 se mantuvo estable en un 40,9% del PIB, la misma cifra que se alcanzó en 2006 y 0,8 puntos porcentuales por encima del mínimo europeo que se logró en el ejercicio 2004, cuando alcanzó un promedio del 40,1%.

Los países que registran la mayor presión fiscal siguen siendo Dinamarca, con un 49,5%, y Suecia, con un 48,9%, figurando a continuación Bélgica (46,1%) y Francia (45,0%). Austria, Italia y Finlandia superan el 43%, mientras que Chipre se sitúa en un 41,6%.

Los restantes miembros de la UE-27 logran una presión fiscal por debajo de la media. Así, Alemania, con un 40,8%, Hungría (39,9%) y los Países Bajos (39,7%) se quedan a escasa distancia del promedio.

Eslovenia registra un 38,4%, mientras que el Reino Unido comparte la cifra del 37,9% con España. Portugal llega a un 37,8% y Luxemburgo, a un 37,6%.

Grecia (34,4%) e Irlanda (32,5%) son los dos países de la antigua UE-15 con la menor presión fiscal, siendo Lituania (30,2%) y Eslovaquia (29,7%) las naciones que cierran la clasificación.

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