La extensión de la pandemia provocada por la COVID-19 en nuestro país durante unos meses clave del año, desde marzo hasta estos momentos, ha modificado sustancialmente el comportamiento del consumidor frente a uno de los productos financieros por excelencia: el préstamo personal o al consumo. Si bien, durante el mes de junio es habitual que se firmen contratos de este tipo para financiar viajes, vacaciones, reformas del hogar, compra de nuevo vehículo para rodar durante el verano o la matrícula del máster o postgrado que se cursará en septiembre, este año la prioridad ha cambiado. Hasta un 30% firmará en busca de liquidez; un 10% dejará de pedir ese préstamo que tenía pensado y sólo un 14% se aventurará en pedir nueva deuda.

El I Barómetro ASUFIN de préstamos al consumo retrata un consumidor que se ha retraído en su intención de endeudarse en segmentos ‘populares’ en el ecuador del año: cerca de la mitad de los encuestados que tenían decidido financiar sus vacaciones dejarán de hacerlo; un 30% de quienes se endeudarían para la compra de un nuevo vehículo no lo harán finalmente, y hasta un 15% de los que iban a emprender una reforma del hogar financiada dejará de hacerlo.

En el caso concreto de la compra de vehículos, y a pocos días de que el Ejecutivo ya haya anunciado el nuevo diseño de las ayudas a la compra de este bien, llama la atención el dato de que a más del 80% no convence este tipo de incentivos para afrontar la decisión de financiar una compra de esta naturaleza. Hará falta más que planes gubernamentales para levantar las ventas en un sector como éste muy sensible a la coyuntura económica.

Costes más elevados

El I Barómetro ASUFIN de préstamos al consumo también revela que el coste de la financiación de bienes y servicios no inmobiliarios en nuestro país sigue situado por encima de la media de la Unión Europea. Una vez comprobados los precios que ofrecen cerca de una veintena de las principales entidades de crédito, Establecimientos Financieros de Crédito (EFC) y EFC de financiación a vehículos, se llega a una media del 7,45% de tipo de interés para los préstamos de corta duración, de 1 a 5 años, y del 7,89% para los superiores a 5 años. La media de la Unión Europea se sitúa en el 6% para los primeros y en el 4,57% para los segundos, es decir, en un 1,39% y un 3,31% de diferencia.

En los préstamos a menor plazo, los más baratos son los concedidos por los bancos (6,95%) y los más caros, los que provienen de EFC no vinculados a comercializadoras de vehículos (8,02%). En préstamos de más de 5 años, las EFC no vinculadas a la venta de vehículos son de nuevo las mas caras (8,44%) seguida por los bancos (7,88%).

Los establecimientos financiadores de compra de coches se sitúan en 7,1% y 7,3% en préstamos de corta duración y a más de 5 años, respectivamente. El negocio de este segmento se basa precisamente en ofrecer descuentos en la venta de vehículos si se realiza de forma financiada y en el uso de fórmulas más flexibles de financiación, que buscan la sustitución del coche una vez alcanzada su vida útil y la vinculación con el cliente.

Fuente: Asufin

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