La pandemia de la COVID-19 ha impactado en prácticamente todos los sectores y vertientes de nuestras vidas. Y la vivienda no ha sido ninguna excepción. Ante el alud de ERTE, despidos o cierres de empresas, los problemas económicos han aumentado y los impagos en el alquiler se han multiplicado. La morosidad en los alquileres ha llegado a cifras de cerca del 15%, según Asval, y las ayudas públicas vía créditos no parecen cubrir todos los casos. 

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El Real Decreto Ley aprobado en abril por el Gobierno suspendía, por un período de hasta 6 meses, los desahucios para arrendatarios sin alternativas de vivienda por impago de alquiler, y ofrecía ayudas para pagar las rentas. Posteriormente, el 7 de julio, el Gobierno anunció la prórroga de las medidas en el ámbito de la vivienda. De esta forma, se ampliaron los mecanismos para aliviar la carga financiera en materia de hipotecas, alquileres o suministros básicos a los colectivos más vulnerables. Aun así, ¿cómo pueden proteger los propietarios sus viviendas de alquiler ante el sostenimiento de la crisis actual o ante un eventual segundo confinamiento? 

Los rebrotes están a la orden del día, todos los pronósticos y vaticinios nos alertan de nuevas oleadas de COVID-19 que obligarían a tomar nuevas restricciones En esta tesitura, los expertos de DAS Seguros aconsejan, en primera instancia, que los propietarios contacten con sus inquilinos para conocer de primera mano su situación económica e identificar si existe riesgo de impago o vulnerabilidad. De ser necesario, la compañía ofrece, de forma gratuita, apoyo y asistencia para analizar toda la documentación y así establecer si el inquilino se encuentra realmente en una situación de vulnerabilidad. Si eventualmente se confirma esta condición de precariedad, el inquilino puede solicitar el aplazamiento temporal y extraordinario de los pagos del alquiler. 

Para el resto de casos, los expertos de DAS Seguros recomiendan utilizar pólizas que cubran eventuales impagos. Por ejemplo, el seguro DAS Impago de Alquiler busca ofrecer mayores garantías a los propietarios ante los tiempos que corren. En este caso, el seguro valora el riesgo del inquilino en 24 horas, cubre las mensualidades eventualmente impagadas, y se inician las posibles reclamaciones legales ante el inquilino, incluyendo el inicio del proceso de desahucio para que se pueda recuperar el inmueble. Además, los abogados de la compañía defienden al propietario ante las reclamaciones derivadas de tener la vivienda alquilada o le indemnizan por los posibles daños que haya podido haber en el domicilio, entre otras características. 

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