En su discurso en el acto de apertura de los Tribunales, que preside el Rey, Dívar se ha comprometido a esforzarse para poner al día al Tribunal Supremo (TS), pues, a su juicio, se trata de «una cuestión de Estado» en la que deben implicarse todos los Poderes, instituciones y administraciones.

Según Dívar, «esa actualización constituirá, sin duda alguna, un importante factor dinamizador de la economía nacional».

Además, ha pedido que, en la «crítica legítima», se respete la independencia en la actuación de los magistrados del Supremo.

«Me refiero -ha dicho- a las críticas aparecidas recientemente respecto de la actuación de la Sala Segunda», que antes del verano acordó admitir una querella por prevaricación contra el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón.

Dívar ha recordado a las últimas víctimas mortales de ETA y ha confiado en que «no esté muy lejano el día en que la violencia terrorista quede definitivamente erradicada de nuestra sociedad y los conflictos se encaucen por las vías jurídicas que ofrece nuestro Estado de Derecho«.

Según ha anunciado, en 2008 la tradicional tendencia de incremento de asuntos pendientes en el Alto Tribunal «se ha quebrado radicalmente» y ha dado paso a un «espectacular» descenso, cercano al 40 por ciento, del número de litigios pendientes de resolución.

Ello significa que el Supremo no sólo ha resuelto un número de recursos equivalente al que en los últimos tres años se habían interpuesto ante él, sino que, además, se ha conseguido que los casi 44.000 asuntos que estaban pendientes al comienzo de 2006 se hayan reducido a menos de 27.500 al finalizar 2008.

Tres de las cinco Salas ordinarias -la de lo Penal, Social y Militar– ya están resolviendo los asuntos sometidos a su enjuiciamiento antes de que transcurra un año desde su ingreso.

Dívar ha confiado en que la Sala de lo Civil esté en esta situación en 2010, mientras que la de lo Contencioso-Administrativo (que es la que históricamente ha padecido una mayor acumulación de asuntos pendientes) también lo pueda estar en 2012.

«Nuestro máximo empeño a este respecto se centra en lograr que, con ocasión del 200 aniversario de la creación del TS, que tendrá lugar en 2012, podamos ofrecer a los ciudadanos una completa y hasta desconocida actualización del más Alto Tribunal del Estado», ha subrayado.

Ello tendrá consecuencias positivas, como una mayor seguridad jurídica, la efectividad de la tutela exigida por la Constitución y una dinamización de la economía.

Dívar ha puesto como ejemplo a la sección segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TS, que resuelve los asuntos de naturaleza tributaria y cuya cuantía total que se encuentra en litigio asciende aproximadamente a 6.000 millones de euros, cifra equivalente al triple del presupuesto del Ministerio de Justicia para 2009.

En su opinión, «mientras no se alcance la definitiva puesta al día de todo el Tribunal, esa ingente cantidad de dinero -que podría estimarse en varios miles de millones de euros más- se encuentra congelada y no revierte al circuito económico».

Además, ha agradecido el trabajo de los integrantes del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ), que comenzó su mandato hace un año.

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