Grau
Mercedes Grau y Helena Diago

Mercedes Grau y Helena Diago son dos abogadas con una larga experiencia, 16 y 18 años respectivamente. Viejas conocidas del turno de oficio de Torrente, en Valencia, a principios de año empezaron juntas la aventura de Grau & Diago Abogadas para intentar combatir el mal momento de los pequeños despachos y profesionales liberales. Situadas en pleno centro de Torrente, se especializan en derecho penal, particularmente en violencia de género, y en derecho de familia y por tanto conocen de primera mano lo que la crisis económica ha hecho a las familias.

¿Qué temas tocáis en Grau & Diago abogadas?

Mercedes: Tocamos todo tipo de penal, sobretodo violencia de género y juicio rápido por alcoholemia y también civil, especialmente familia, más que nada porque es lo que más nos entra.

Helena: Llevamos familia en todas su vertientes: divorcios, modificaciones, ejecuciones por incumplimiento, etc. son muchas cosas. Y todos estos temas están muy relacionados con violencia de género, porque los temas que empiezan siendo de violencia de género a menudo terminarán también en un juzgado de familia. Aunque no lo parezca, son dos temas muy relacionados.  También llevamos algo de administrativo.

¿Cómo va el negocio?

M: Tenemos altibajos, como todos los Autónomos. Ahora es un momento complicado, por eso nos hemos unido y hemos apostado por Lexdir, a ver si nos funciona, pero cuesta mucho conseguir clientes.

H: El problema principal es que el particular debido a la crisis no tiene poder adquisitivo, y encima la ley de tasas ha agravado el tema bastante. Por ejemplo en familia hay muchos temas que están exentos pero otros no, si hay una reclamación de la pensión de alimentos por un cónyuge y el otro quiere demostrar que sí ha pagado, esta oposición paga tasa. Podríamos defenderle, pero si el cliente no puede pagar la tasa, ¿Qué podemos hacer? Es decir, trabajo hay, de hecho hay mucho, el problema es que el cliente particular no tiene dinero para pagar, tienes que fraccionar mucho los pagos. Si además la demanda que quieres presentar lleva tasas, porque civil, menos familia, todo lleva tasa, te encuentras que te quedas sin trabajo o tienes que reducir tus honorarios. Es un momento complicado.

M: Además, la reducción de honorarios se puede hacer pero sólo hasta un punto. Hay compañeros que hacen ofertas brutales pero nosotras no creemos en eso. Si podemos ofrecemos un poco de financiación, ofertas, etc. pero no estamos por la labor de colaborar en el  desprestigio de hacer divorcios a 300 euros. Entendemos que eso desprestigia la profesión, además, matemáticamente no salen las cuentas, no podemos cobrar un divorcio a 300 o 400 euros procurador y tasas incluidos.

¿Ha cambiado la crisis el tipo de asuntos que se llevan en derecho de familia?

H: Sí, ahora hay muchísimas  reclamaciones de modificación de medidas, sobretodo para cambiar la pensión de alimentos y rebajarla a la mínima expresión. De eso hay mucho.

M: También hay muchas ejecuciones de sentencia por impago de pensiones de alimentos, que puede llevar a un asunto penal. porque el delito de abandono de familia consiste en el impago de la pensión. Por turno de oficio eso entra mucho, y es uno de los motivos por los que lo dejé hace 2 años, por aburrimiento, ya de que todo eran ejecuciones y modificaciones de medidas. Además, aquí en Valencia tenemos la Ley de Custodia Compartida y eso ha generado muchas más reclamaciones de modificación de medidas. Es decir, ahora en Valencia la norma general es la custodia compartida, pero en una custodia compartida no se establece un régimen de pensión alimenticia, por eso ha habido muchísimas demandas de padres que piden una custodia compartida para ahorrarse pagar la pensión.

Otro tema que tocáis mucho es la violencia de género, ¿Cómo ha cambiado este tema en los últimos años?

H: A nivel de denuncias, no ha habido muchas novedades.  Hay mucha denuncia y, no es que sean denuncias falsas, pero sí que es verdad que la crisis económica trae muchos problemas en las familias y crisis matrimoniales, los medios están crispados, la gente se insulta y se dice cosas de todo tipo… y esto lleva a denuncias. Yo tengo esta semana un juicio de violencia de género de un cliente de 68 años, jubilado, al que le imputan un delito de amenazas de muerte porque en una discusión entre él y su esposa le dijo: “Si  ahora mismo tuviera una escopeta te pegaría dos tiros”. Vamos a ser racionales, un hombre de 68 años que no ningún arma, ¿va a coger una escopeta y va a pegarle un tiro a su mujer? Pues no y aún así se enfrenta a un año de prisión. Por culpa de la crisis hay mucha discusión matrimonial y hay mucha denuncia por insultos o por injurias: “que si me ha llamado esto, que si me ha llamado aquello”, denuncias de ese tipo. Auténticas denuncias por violencia de género, estilo del que puede salir en el telediario, de mujeres maltratadas de verdad físicamente, hay pocas.

M: Sí que ha cambiado la postura de los Tribunales. Al principio cuando salió la ley, tal cuál entraba una mujer por la comisaría o por el juzgado salía con su orden de alejamiento, era muy fácil, no había nada que demostrar, te lo daban directamente. Era demasiado, pero claro los jueces claro tenían miedo. Ahora no, ahora parece que se lo miran un poco más. Aunque el juzgado de aquí en Torrente no nos gusta como funciona. La gente se ha quemado mucho y ahora cuando llevas un caso de violencia de género, que te permitan demostrarlo es muy difícil. Está habiendo un efecto rebote.

¿Lleváis muchos juicios rápidos por alcoholemia?

H: Muchos, también en función del trabajo que hace la Policía Local o la Guardia Civil el fin de semana, a veces es una locura. Aquí en Torrente hay muchos juicios rápidos por alcoholemia, es una población que está muy cerca de Valencia, que es un sitio de mucha fiesta, y aquí cae todo el mundo. No estamos hablando sólo del típico jovencito que se va de fiesta, yo he llevado alcoholemia de gente de todas las edades y de todos los colores y sexos. La mayoría de ellos no cometen otros tipos de ilícitos penales, son personas normales y corrientes, que un fin de semana se han ido de fiesta. Luego les entra el pánico, porque esto representa una privación del permiso de conducir que para muchos significa no tener forma de ir a trabajar y luego una multa, y claro tocarles el bolsillo a la gente con lo mal que está si además no pueden ir a trabajar… pues el día del juicio están todos hechos un flan.

M: Lo que hacemos normalmente, en más del 90% de los casos, es llegar a conformidades: llegar a acuerdos con las penas mínimas y las multas mínimas y terminar el mismo día. Tenemos suerte porque aquí en Torrente el juzgado que se encarga de ejecutar estas sentencias tiene un secretario judicial comprensivo, que a menudo nos concede pagar las multas en plazos. De la privación del permiso de conducir no se libra ni dios, pero conseguir que fraccionen la multa ya ayuda mucho a las personas a sobrellevarla.

¿Como veis el futuro del sector de los abogados y los despachos?

H: Como Gallardón siga legislando como está legislando va a acabar con la clase media del colectivo de abogados. De acuerdo que tienen que haber grandes despachos de abogados que manejen asuntos que supongan grandes cantidades de dinero. Pero luego estamos una gran cantidad de compañeros con clientes que no son gente con gran poder adquisitivo sino gente normal y corriente. Yo creo que la reforma judicial de Gallardón va destinada, a parte de a recortar derechos de los ciudadanos, a acabar con la clase media de los abogados.

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