Por Elena Ballesteros, Asociada Senior del Departamento de Litigation & Forensic de ECIJA.

Recientemente se ha hecho pública una Sentencia del Tribunal Supremo en la que, nuevamente, un personaje famoso demanda a un Medio de Comunicación por hablar de él y en la que, nuevamente, el Juzgador ha de ponderar los Derechos Fundamentales de la persona recogidos en el art. 18 y los Derechos a la Libertad de Expresión e Información recogidos en el art. 20, ambos de la Constitución. Hablamos de la STS de 8 de febrero de 2.010, cuyas partes han sido Isabel Pantoja y Telecinco.

Los hechos tuvieron lugar en el extinto programa de la cadena de Fuencarral, “A tu lado”, el día 8 de enero de 2.004, en el que un colaborador del mismo realizó comentarios sobre la condición sexual de la tonadillera y sobre aspectos íntimos de su vida.

Por estos hechos, Isabel Pantoja interpuso una demanda por considerar que se había vulnerado su honor e intimidad, que fue estimada tanto en Primera como en Segunda Instancia, fijando ambas Sentencias una indemnización por importe de 60.000 euros.

No así la Sentencia del Alto Tribunal, que ha rebajado dicha indemnización a la mitad, por entender que sí se vulneró el Derecho a la Intimidad, pero no el Derecho al Honor de esta famosa.

Vayamos por partes: la protección de los Derechos Personalísimos al Honor, Intimidad Personal y Familiar y Propia Imagen se regula en la Ley Orgánica 1/1982, de 5 de mayo. Pese a esta regulación unitaria y a la estrecha relación que guardan los tres derechos, en tanto que Derechos Fundamentales personalísimos, son tres derechos distintos, autónomos y diferenciados, de modo que un solo hecho puede vulnerar estos tres derechos pero también puede vulnerar uno de ellos de forma autónoma, como se reconoce expresamente en las STS de 17 de diciembre de 1.997 y de 13 de julio de 2.006, o las STC de 2 de julio de 2.001 o de 30 de enero de 2.003, entre otras.

En lo que aquí interesa, según la mencionada Sentencia, el Derecho al Honor “se configura como la dignidad personal reflejada en la consideración de las demás y en el sentimiento de la propia persona”, mientras que el Derecho a la Intimidad Personal “tiene por objeto garantizar al individuo un ámbito reservado de su vida vinculado con el respeto de su dignidad como persona, frente a la acción y el conocimiento de los demás”.

Pero estos Derechos Fundamentales no operan de manera automática y aislada, sino que es habitual su confrontación con otros derechos también constitucionales, como son los Derechos a la Libertad de Expresión e Información.

En consecuencia, habrá que analizar cada supuesto, de forma aislada, al objeto de determinar qué Derecho Fundamental tiene primacía, de acuerdo con los hechos que se enjuicien.

Para ello, en los supuestos de colisión de derechos, la Jurisprudencia ha venido reconociendo, de forma unánime, la concurrencia de una serie de requisitos para que primen los derechos del art. 20 sobre los del art. 18, ambos de nuestra Carta Magna. A saber:

Respecto al Derecho a la Información: ha de tratarse de información veraz; referida a asuntos de interés general; y limitada al fin informativo que se pretenda.

Y respecto al Derecho a la Libertad de Expresión: el único límite es la utilización de expresiones inequívocamente vejatorias o insultantes, que no guarden relación con las ideas que se expresan y que resulten innecesarias para la exposición de las mismas. Estableciendo expresamente que, si se trata de personajes públicos y los datos que se den a conocer son verdaderos, su intimidad se diluye, es decir, disminuye (STC 171/1.990, de 12 de noviembre).

Haciendo un ejercicio de ponderación, la Sentencia obtenida por la Sra. Pantoja mantiene la vulneración de su intimidad, pero revoca el pronunciamiento de la Audiencia Provincial respecto al honor.

Así, en consonancia con los tiempos que vivimos, considera que hablar de la opción sexual de una persona no supone merma alguna de la propia dignidad, siempre que los juicios de valor no se utilicen en “sentido burlesco y ofensivo … para ofender”, motivo por el que no considera vulnerado el Derecho al Honor de la cantante.

No así respecto al Derecho a la Intimidad, ya que, aunque se haya hablado de una persona pública y notoria, cuya vida es conocida, ello no anula su parcela privada, “resultando en el presente caso las informaciones emitidas sin relevancia comunitaria y de interés público, … que responden a fines exclusivamente comerciales”.

De esta forma, Isabel Pantoja obtiene una nueva Sentencia protectora de sus derechos personalísimos. No en vano, hay que recordar que la primera Sentencia que se pronunció en relación a la protección derecho a la intimidad, fue la STC núm. 231/1.988, de 2 de diciembre (y la correspondiente STS de 25 de abril de 1.989), dictada a raíz de la demanda presentada por la Sra. Pantoja en el archiconocido caso de la comercialización del video que recogía la cogida, agonía y muerte de Paquirri en la enfermería de la plaza de toros de Pozoblanco, al estimar que las imágenes vulneraron el derecho a la intimidad familiar, cuyos titulares eran la viuda y los parientes más próximos.

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