El término «Plan Cóndor 2026» se refiere a las denuncias políticas de persecución judicial en Bolivia

Las menciones de Claudia Sheinbaum y el «Plan Cóndor» se refieren principalmente al escándalo geopolítico conocido como «Hondurasgate». Esta controversia surgió a partir de una serie de filtraciones de grabaciones de mensajería (como WhatsApp y Telegram) divulgadas desde finales de abril y principios de mayo.

Los audios involucran a figuras de la derecha regional y sugieren el presunto financiamiento de una red internacional de comunicación.

En estas grabaciones se menciona un supuesto aporte por parte del presidente argentino, Javier Milei, para montar una operación regional destinada a atacar y desprestigiar figuras progresistas de izquierda, incluyendo a la presidenta mexicana Claudia Sheinbaum y al mandatario colombiano Gustavo Petro.

Líderes de izquierda han denunciado estas maniobras argumentando que representan una nueva versión digital o «2.0» del histórico Plan Cóndor, utilizando tácticas de guerra psicológica, granjas de bots, espionaje y desinformación para desestabilizar gobiernos en América Latina.

El debilitamiento de la izquierda en América Latina responde a un claro viraje hacia el centro y la derecha en el mapa político regional. Este fenómeno ha sido impulsado por el descontento ciudadano generalizado ante el estancamiento económico, la crisis de inseguridad, el desgaste en el ejercicio del poder y la polarización.

Diversos gobiernos progresistas no lograron cumplir sus promesas de bienestar y desarrollo, enfrentando estancamiento económico y una alta inflación que afectó duramente a las clases populares.

En este contexto, según la fuente MILENIO, el expresidente de Bolivia, Evo Morales, afirmó que pese a la persecución política en su contra, no se irá de su país, al tiempo que pidió no ser asesinado en caso de ser capturado.

En entrevista con Alejandro Domínguez para MILENIO Televisión, señaló que la acusaciones en su contra vienen desde el gobierno de su excolaborador Luis Arce, pero se han intensificado en la reciente gestión de Rodrigo Paz.

Evo Morales no se entrega a las autoridades bolivianas porque argumenta ser víctima de persecución política y judicial orquestada por el gobierno de Rodrigo Paz y potencias extranjeras. Denuncia que los procesos en su contra son un intento de sacarlo de la contienda política y desestabilizar a sus bases.

El exmandatario enfrenta acusaciones graves, incluyendo una orden de captura por trata agravada de personas.

Ante el riesgo de arresto, se ha movilizado junto a sus seguidores (campesinos, mineros y cocaleros) quienes han organizado bloqueos de carreteras y protestas masivas en ciudades como La Paz y Cochabamba.

“Ahora si, guerra civil” es el canto del pueblo que desborda las calles de La Paz, donde el único oxígeno es el gas lacrimógeno y el olor ácido de la pólvora. Un grito en el corazón de Latinoamérica gobernada por fascistas y sus cómplices del capitalismo “serio”, pero que por estas horas es testigo de un levantamiento popular a pocos meses de la nueva gestión presidencial.

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