El senador Guillermo García Realpe rechaza las objeciones a la JEP al considerarla columna vertebral de los acuerdos con las FARC.

La paz de Colombia conseguida con la extinta guerrilla de las FARC durante el Gobierno de Santos, se encuentra en uno de sus peores momentos desde que se firmó el acuerdo final con esa agrupación el 24 de noviembre de 2016.

A pesar de que la gran mayoría de excombatientes decidieron entregar sus armas y acogerse a la legalidad dentro de un marco jurídico pleno y con todas las garantías para el retorno a la vida civil, con el nuevo Gobierno, los acuerdos de Paz logrados en La Habana han venido sufriendo una andanada de persecuciones y de ataques desde diversas orillas políticas.

El Presidente de la República Iván Duque, ha presentado una serie de objeciones al Acto Legislativo 01 de 2017 que cual creó la Jurisdicción Especial de Paz –JEP-, órgano de justicia transicional encargado de velar por verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.

Sin embargo, quienes no apoyaron nunca el proceso de Paz con las FARC, han tratado de desvirtuar y desacreditar las calidades de los magistrados que integran tal Jurisdicción.

Se ha dicho sobre ellos que tienen ideología de izquierda, que sus fallos contienen sesgo político, que es un tribunal de impunidad, que los victimarios no lo ven como una justicia de verdad, etc.

El presidente Duque pidió modificaciones en seis de los 159 artículos de la ley estatutaria de la JEP, que se refieren a:

1.- la reparación de las víctimas

2.- la verificación de la lista de postulados a la Justicia Transicional

3.- la suspensión de procesos en la justicia ordinaria contra quienes se han acogido a la JEP

4.- la renuncia a la persecución penal de quienes no son máximos responsables pero cometieron delitos de lesa humanidad.

5.- las pruebas que pueda pedir la JEP en trámites de extradición, así como a la posibilidad de no extraditar a terceros que ofrezcan verdad.

El senador Guillermo García Realpe manifestó que desde el Partido Liberal, colectividad que se la jugó por la Paz, NO van a apoyar la iniciativa presidencial de objetar la Paz de Colombia.

Consideran que echar por tierra los acuerdos de La Habana traería el retorno de la violencia, la guerra, el derramamiento de sangre, sobre todo en las regiones más apartadas, las mismas que sufrieron el conflicto con mayor intensidad.

El senador considera que la Jurisdicción Especial de Paz (JEP), es la columna vertebral de los acuerdos con las FARC. Explica entonces que sin su creación y sin la aplicación de esa Justicia Transicional, muy seguramente quienes estaban en la ilegalidad hubieran aceptado dejar sus armas. “Nadie hace la Paz para ir a una cárcel.”

El funcionario comprende por supuesto el dolor de las miles de víctimas que dejó el conflicto armado con ese grupo subversivo durante más de 50 años, pero también entiende que el país debe perdonar y que debe abrazar la reconciliación nacional.

“Necesitamos que Colombia nunca más vuelva a ser escenario de actos de barbarie, de sangre, de dolor y de luto, necesitamos cerrar la fábrica de víctimas, la guerra ¡nunca más!”

Fuente: Cámara de Senadores, Colombia