Perfil nuevos abogadosUn 74% de los despachos de abogados valora más la orientación al negocio a la hora de fichar a nuevos profesionales, que la excelencia técnica del candidato. Comunicación, resolución de conflictos, interculturalidad, geopolítica, capacidad de gestión de equipos multijurisdiccionales, idiomas y liderazgo, son algunas de las competencias más valoradas.

Así se desprende de un estudio de la Facultad de Derecho de Esade, en el que también se extrae que un 76% de abogados han observado la importancia del perfil competencial del abogado de éxito, puesto que, según el informe, en el contexto actual “la clave es la orientación al cliente y la generación de negocio, por encima de disponer solo de sólidos conocimientos técnicos”.

La capacidad de generar negocio resulta indispensable también para llegar a ser socio: en un 92% de las opiniones se ha destacado la importancia de aportar cartera de clientes para alcanzar la condición de socio de cuota.

El estudio está basado en el envío de 500 cuestionarios a abogados y responsables de selección, y más de 50 entrevistas en profundidad a reclutadores, entre despachos, empresas y organizaciones internacionales.

Del análisis se extrae que la figura del abogado del siglo actual es más demandada en un 64% por sus competencias; en un 31% por su perfil comercial; y tan solo un 5% por su excelencia técnica si no posee las aptitudes anteriores.

Ranking de competencias

La orientación al cliente, el análisis y resolución de problemas y la capacidad de aprendizaje permanente son las competencias más demandadas. Se destaca la generación de negocio que, si bien no es una competencia propiamente dicha, ha sido la más destacada en el estudio, explica la coautora del estudio y profesora de Derecho Público de Esade, Eugenia Navarro. Asimismo, el jurista debe ser capaz de participar en el liderazgo y en la estrategia de las organizaciones en la que prestan sus servicios, mostrar rapidez ante la resolución de peticiones de sus clientes, y aportar valor.

Competencias

“Las firmas, pese un mercado debilitado en los próximos tres años, van a salir reforzadas y funcionarán más como empresas con enfoques a procesos y más competitivas.  La especialización y el conocimiento del sector de los clientes así como la velocidad en el asesoramiento serán claves”, apuntan los autores del estudio.

Nuevas tendencias

La evolución del sector legal ha decrecido en términos de facturación un 30% en los últimos 14 años. El estudio prevé que seguirá disminuyendo hasta 2017 debido a la contracción en honorarios y la falta de sofisticación de los servicios y de diferenciación.

Según las conclusiones del estudio, aparecerán nuevos modelos de firmas que combinarán servicios complementarios a los legales, ofreciendo trabajos profesionales integrales para determinados sectores. Del mismo modo, se buscarán formas creativas de facturación pero siempre buscando la aproximación a precios cerrados, y aparecen nuevas nomenclaturas como consejeros, counsels o consultores, dentro del sector.

Con respecto a la empleabilidad se observa que la tendencia son retribuciones y plantillas flexibles, con una parte variable cada vez más importante en función del desempeño y la generación de negocio.

Finanzas y macroeconomía

Según se desprende del estudio, el asesoramiento jurídico deberá aportar un criterio legal y de gestión a equipos multijurisdiccionales por la exigencia de un mercado de empresas que operan en distintos escenarios mundiales. Los abogados, por tanto, tendrán que conocer los aspectos sociales y políticos, no solo de un país sino de regiones geográficas diversas.

Asimismo, el estudio apunta que en un 76% de los casos la formación complementaria para asesorar en el entorno global es clave. En este sentido, la estrategia, las finanzas y la macroeconomía, son las especialidades más valoradas dentro de los conocimientos económicos de un jurista del siglo XXI. Por ello, la función del Derecho deja de ser entendida como una mera cuestión nacional, y la formación de juristas pasa a ser de ámbito internacional, para atender servicios dentro de una economía global.

Abogados internacionales y tecnologías

Por otro lado, los despachos más competitivos son los que se han adaptado a la tecnología y ofrecen plataformas y sistemas comunes e integrados con sus clientes.

En cuanto al abogado de empresa, la profesión también requiere conocimientos económico-financieros. En los departamentos jurídicos, instituciones y empresas, es un perfil ejecutivo que toma un papel estratégico y abandona su función meramente reactiva. Ahora son directivos que participan en la dimensión de estrategia de organizaciones y empresas por lo que, en la actualidad, es difícil pensar en el marco de un organigrama empresarial sin tener en cuenta la figura del nuevo jurista.

Según las líneas del informe, habrá una demanda mayor por la figura del Project Legal Management, por lo que el profesional aporta un punto de vista legal capaz de llegar a contextos internacionales, al operar entre diferentes actores globales y llegando al consenso entre varias empresas y organizaciones.

La asesoría jurídica de una empresa se enfocará igualmente a trabajos de organización internacional, por lo que habrá una mayor especialización por zonas geográficas y transacciones internacionales, por ejemplo en los ámbitos de una ONG que actúa en distintos países, o empresas exportadoras o con diferentes sedes y delegaciones.

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