La entrada en vigor progresiva de nuevas obligaciones fiscales y de control —entre ellas el sistema Verifactu, finalmente aplazado a 2027—, junto a un contexto económico marcado por la inflación persistente, el aumento de los costes laborales y una mayor presión fiscal, está empujando a pymes y autónomos a profesionalizar su gestión financiera de cara a 2026. En este escenario, elaborar un presupuesto anual de ingresos y gastos deja de ser una opción para convertirse en una herramienta imprescindible que permita anticiparse a tensiones de tesorería y tomar decisiones con mayor criterio.

Desde Valio Consulting, firma especializada en asesoramiento contable y fiscal, advierten de que muchas pequeñas empresas afrontan el próximo ejercicio con más obligaciones y un margen de error cada vez más reducido. “Estamos entrando en una etapa en la que la improvisación sale muy cara. Entre los cambios normativos, el incremento de costes y la digitalización forzosa, no contar con un presupuesto es avanzar a ciegas”, señala Yannick Charton, CEO de la compañía.

La futura implantación de Verifactu, que exigirá una trazabilidad mucho más estricta de la facturación, ha puesto de relieve una realidad que numerosos negocios venían posponiendo: la necesidad de trabajar con cifras claras, previsiones realistas y un control continuo de la actividad. “Verifactu no es solo una obligación técnica, es un cambio cultural. Obliga a las empresas a saber exactamente cuánto facturan, cuánto gastan y cómo evolucionan mes a mes”, explica Charton.

Cómo elaborar un presupuesto útil para 2026

Desde Valio Consulting recomiendan iniciar el presupuesto con un análisis detallado de los ingresos, desglosados por líneas de negocio o servicios, lo que permite detectar con mayor rapidez posibles desviaciones. El siguiente paso es identificar los gastos directamente vinculados a la actividad, los costes de personal —incluida una retribución realista para el propio empresario o autónomo— y los gastos generales necesarios para el funcionamiento diario del negocio.

“No incluir el sueldo del propietario es uno de los errores más habituales y también uno de los más peligrosos, porque distorsiona la rentabilidad real del negocio”, advierte Charton. Asimismo, aconseja revisar de forma periódica los denominados gastos fijos, ya que muchos de ellos pueden optimizarse en un contexto de márgenes cada vez más ajustados.

La exigencia de un mayor control fiscal hace que el seguimiento del presupuesto cobre más relevancia que nunca. Comparar mes a mes las previsiones con la contabilidad real permite reaccionar a tiempo y evitar desequilibrios que, con los nuevos sistemas de control, serán cada vez más visibles para la Administración. “Con los cambios normativos que se avecinan, no basta con cumplir: hay que llegar con los deberes hechos”, afirma Charton. En este sentido, vincular el presupuesto a herramientas digitales de contabilidad facilita el control continuo y reduce errores.

Una herramienta estratégica, no solo contable

En negocios con ingresos variables o en fases iniciales, desde Valio Consulting recomiendan elaborar el presupuesto partiendo de los gastos, con el objetivo de identificar el punto de equilibrio. “Saber cuánto necesitas facturar para no perder dinero es clave en un entorno en el que cada decisión cuenta”, apunta el experto.

De cara a 2026, el presupuesto anual se consolida así como una herramienta estratégica para pymes y autónomos que buscan adaptarse a un entorno cada vez más regulado y exigente. “Antes o después, todos los negocios van a tener que planificar mejor. Quien empiece ahora tendrá una clara ventaja”, concluye Charton.


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