Buenas noticias, aunque parciales, para quienes tienen una hipoteca variable: el euríbor a un año, índice con el que se calculan los intereses de estos préstamos, bajará en enero tras cinco meses consecutivos de subida. Su valor mensual medio se situará en torno al 2,247 %, ligeramente inferior al 2,267 % registrado en diciembre de 2025.

No obstante, esto no implica un cambio de tendencia. Según Miquel Riera, analista hipotecario de HelpMyCash.com, “el euríbor se ha estancado tras sus últimas correcciones al alza” y se espera que en los próximos meses no registre grandes variaciones.

Ganadores y perdedores según el tipo de revisión

El estancamiento del euríbor beneficia en el corto plazo a quienes tienen hipotecas variables con revisión anual. Por ejemplo, en enero de 2025 el índice era del 2,525 %, por lo que aquellos contratos cuya revisión se realice próximamente disfrutarán de intereses más bajos y cuotas más baratas.

En cambio, los hipotecados con revisión semestral pueden ver subir sus cuotas, ya que el euríbor de enero (2,247 %) es superior al de julio de 2025 (2,079 %).

HelpMyCash ofrece un ejemplo para ilustrar el impacto: para una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años con euríbor + 1 %, la mensualidad anual descendería de 753 a 731 euros si la revisión es anual (aproximadamente 270 euros menos al año). Con revisión semestral, en cambio, el pago mensual subiría de 717 a 731 euros (casi 80 euros más al semestre).

Previsiones para 2026: poco movimiento

De cara a los próximos meses, Riera considera que el euríbor se moverá en un rango estrecho: entre 2,20 % y 2,30 %. “Si no cambian los tipos oficiales del BCE, el índice tiene pocos incentivos para variar”, explica. La inflación de la eurozona está controlada y no se prevén subidas ni recortes de tipos a corto plazo.

Sin embargo, la incertidumbre geopolítica sigue siendo un factor de riesgo. La economista Olivia Feldman, cofundadora de HelpMyCash, advierte que episodios como repuntes energéticos, bloqueos comerciales o tensiones internacionales pueden alterar las expectativas económicas y afectar las decisiones del BCE. Por ahora, la situación se mantiene en una tensa calma, con inflación contenida, mercados estables y previsiones de crecimiento positivas.

Impacto en las nuevas hipotecas

En 2026, las hipotecas nuevas probablemente serán más caras que las mejores ofertas de 2025. Tras un año récord de firmas —casi medio millón de préstamos—, los bancos ya no compiten con tipos tan ajustados.

Además, el IRS a 30 años, indicador que refleja el coste esperado del dinero a largo plazo, ha subido cerca de un punto en 2025, pasando de alrededor del 2 % a principios de año a cerca del 3 % a finales. Esto se traduce en tipos más altos para las hipotecas a largo plazo, con ofertas competitivas que rondan actualmente el 2,5 % para buenos perfiles.

Que las hipotecas sean más caras no implica necesariamente una caída de la demanda, aunque sí que habrá menos gangas y precios algo superiores, lo que genera un entorno menos competitivo que en 2025.

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