El Canciller  mexicano se expidió brevemente ante la decisión del Gobierno de los Estados Unidos de implementar la sección 235 (b)(2)(c) de su Ley de Inmigración y Nacionalidad.

La decisión del Gobierno de EEUU, fue comunicada a través del Encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos de América el día 20 de diciembre al Subsecretario para América del norte.

El Canciller Marcelo Ebrard comunicó con breves observaciones la instrucción del Presidente de la República de que sea la dimensión humana la que regule toda la política migratoria mexicana.

El mismo, calificó la situación de los migrantes que transitan por el país: “La experiencia la podemos denominar de una sola forma: es un horror. Vejaciones, abusos, violaciones, atropellos.”

La política migratoria que persigue México consiste en no permitir el abuso a los derechos de las personas. Admite que exista una regulación, pero humanitaria. El gobierno estima que ese estilo de política migratoria  sea timbre de orgullo para México y referencia en todo el mundo.

Cancillería reconoce que la aplicación de la sección 235(b)(2)(c) del acta de inmigración y nacionalidad  de los Estados Unidos de América, tal como fue notificado al Gobierno de México, es un asunto interno de ese país.

Sin embargo, el Gobierno mexicano tomará las medidas pertinentes en el ejercicio pleno de la soberanía y en apego al marco jurídico respectivo. El Gobierno solicitará – a la mayor brevedad – a las autoridades estadounidenses mayor información sobre su propuesta de retorno de personas con un citatorio para comparecer en una corte de los Estados Unidos de una manera ordenada y segura.

Este diálogo entre los países vecinos y sus alcances deberán sujetarse al marco internacional y a la legislación de cada país.  México no ha aceptado en ninguna condición, ni de jure ni de facto, el estatus de “Tercer País Seguro” para personas que ingresen al territorio buscando acceder al de los Estados Unidos de América.

Un acuerdo de “Tercer País Seguro” debe ser un compromiso internacional con carácter vinculante suscrito por medio de un tratado bilateral. El Canciller fue contundente al manifestar que México no acepta ni aceptará firmar un tratado que lo ponga en esas circunstancias.

La firma de ese tipo de tratado significaría que todos los migrantes, es decir, todos, de cualquier lugar del mundo que transiten por México para pedir asilo sean regresados al país mexicano con la única opción de pedir refugio en México. Por eso resulta claro que no se acepte un tratado de esa naturaleza.

Además, todas las solicitudes de asilo, cuando se conviene un Tratado de País Seguro se tendrían que hacer en México y no, se van a seguir haciendo en Estados Unidos, siendo imposible que México no acepte ese estatus.

La Secretaría de Gobernación, que es la responsable de la política migratoria del gobierno federal mexicano, en coordinación con la Secretaría de Relaciones Exteriores, va a privilegiar y lo seguirá haciendo, la protección más amplia de los derechos humanos de las personas migrantes que se encuentran en el territorio mexicano, así como la ayuda humanitaria que requieren para salvaguardar su integridad personal o familiar.

Fuente: Servicio de Relaciones Exteriores