jseguraJuan Segura es abogado y socio en Main Advisers, un despacho integrado por profesionales liberales, cada uno especializado en una materia concreta, lo que les permite ofrecer una atención muy especializada. La crisis obliga a ajustar presupuesto, pero genera problemas legales que traen negocio, así que les va bastante bien.

¿En qué áreas están especializados en Main Advisers?

Tenemos especialistas en todas las áeras: mercantil, familia, laboral, concursal, etc. En general abarcamos prácticamente todo, también tenemos un departamento de gestoría que se ocupa de todo lo que es la gestión contable, fiscal y tributaria de empresas y autónomos. Yo en concreto me dedico al concursal y un poco al derecho deportivo.

¿Cuáles considera los puntos fuertes del despacho?

Nuestro despacho ofrece abogados y asesores en Barcelona, y también da sus primeros pasos en Madrid. La formación específica recibida por nuestros profesionales permite ahorrar tiempo en la gestión de encargos, y a la vez abaratar el coste para el cliente. Además, contamos una estructura empresarial moderna adaptada a las nuevas tecnologías que nos permite tener un ahorro importante en gastos frente a otros despachos más tradicionales. Ello nos permite ser más competitivos.

¿Cómo va el negocio?

El sector jurídico ha notado el tema de la crisis: sigue habiendo trabajo de momento pero con la diferencia de que hay que ajustar más los presupuestos porque los clientes son conscientes de la dura competencia que hay entre despachos, y exigen que el presupuesto se adecue al céntimo. Hay trabajo, se cobra más barato, cuesta un poco más, pero trabajo hay. En el sector jurídico para bien o para mal, siempre hay trabajo. Si la cosa va bien, las empresas y las personas tienen dinero y quieren poner en marcha proyectos y los abogados vamos de la mano con ellos. Si la cosa va mal también se necesitan abogados: si una empresa va mal, tiene que cerrar, hay que hacer un concurso de acreedores; si una persona está mal con su pareja y se quiere separar, también necesita un abogado. Por eso vaya bien o vaya mal la situación económica, trabajo hay. Otra cosa es en qué condiciones se puede cobrar y en qué condiciones se da el servicio. Evidentemente, si se ajusta mucho el precio, no se atiende con la misma calidad que si la minuta se ajusta más a los valores de mercado normales.

¿Qué temas toca como especialista de concursal?

Hay dos ramas de actividad distintas, una de ellas es el asesoramiento a empresas que tienen una situación complicada para valorar si se encuentran en situación de concurso de acreedores, y en ese caso se les tramita el procedimiento. En caso de que no estén en situación de insolvencia pero tengan problemas económicos, se analiza la situación económica de la compañía y se les facilita un plan de viabilidad, para que lo pongan en marcha para salvar la compañía y evitar el concurso de acreedores. La otra es actuar como administración concursal pero ahí no hay captación de clientes, sino designación judicial.

¿Qué le parece la legislación concursal en España?

En mi opinión, y de hecho es una opinión compartida por la mayoría de compañeros y algunos jueces que nos dedicamos a esto, es una legislación que no sirve para salvar empresas. La intención de esta ley es salvar empresas y las estadísticas muestran que sobre un 90% de los concursos o incluso más, acaban con el cierre, es decir que la ley no sirve mucho a su objetivo ni a su espíritu. Sí sirve para hacer una liquidación ordenada y cerrar la empresa ordenadamente. En parte porque la ley no da instrumentos para ello pero también porque las empresas tardan demasiado en acudir al concurso de acreedores, con lo cual cuando acuden ya están heridas de muerte y es prácticamente imposible salvarlas. Excepto para el caso de las grandes empresas, ese 5 o 10% que sí pueden llegar a un acuerdo con los acreedores, firmar un convenio y continuar adelante. Pero estamos hablando de empresas con estructuras grandes.

¿Por qué acuden tan tarde al concurso?

Para empezar muchas empresas no son conscientes de todas sus posibilidades. Por eso deberían ir siempre de la mano de un asesor, no digo interno, pero al menos tener contratado un sistema que te permita acudir a un asesor ante cualquier duda y dificultad. Eso es importante en primer lugar para evitar que la empresa se hunda pero también para evitar que en caso de que cierre se impute la deuda como personal a los administradores. Lo que ocurre es que el mercado asocia mucho concurso a cierre, impagos y demás, por lo que muchas empresas, sobretodo las pequeñas, una vez declaran el concurso no pueden acceder a financiación, sus proveedores exigen pago al condado y los clientes dejan de hacer pedidos, y así es imposible. Entre esto y que se espera demasiado, la mayoría de las veces, cuando se declara el concurso, ya no hay marcha atrás y lo único que se puede hacer es cerrar.

¿Ha bajado el número de concursos en los últimos meses?

Nosotros mantenemos el mismo volumen de expedientes concursales que el año anterior, aunque nos consta, por la prensa, que el número de concurso de acreedores ha cambiado la tendencia y por primera vez en mucho tiempo ha descendido. Aunque el motivo podría ser una mejora de la economía, en mi opinión no tiene por qué significar que la economía esté remontando, puede deberse a muchas otras causas como que la mayoría de empresas que carecen de capacidad para adaptarse a la nueva economía ya hayan tramitado su concurso de acreedores, o bien hayan decido no tramitarlo, ya sea por no poder sufragar el coste obligatorio de procurador y abogado, o porque una vez que han incurrido en situación de insolvencia hayan decidido simplemente “dejar morir” sus empresas sin llevar a cabo una liquidación ordenada.

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