Ricardo de Sosa LleraPor Ricardo de Sosa Llera, especialista en mediación familiar

En las circunstancias actuales, se tiende a defender a “capa y espada” posiciones, ideas, preferencias… intentando tener siempre razón, la cuestión traspasa el ámbito de la defensa a ultranza, cuando para realizar esta se ataca la posición de otros.

Yo defiendo la mediación, porque es un modo de resolución de conflictos acorde con una sociedad que busca la paz, no entro en disquisiciones de si esa idea puede ser utópica y únicamente se encuentre en mi interior. Pero para que esta contribuya al bienestar de la sociedad donde vivo, debo exteriorizarla sin miedo, aunque otras personas puedan tacharme de idealista o de poco práctico.

En esta selva en la que algunos apartamos las ramas con cuidado, sin pisarlas, ni cortarlas, ni soltarlas al que nos precede, no podemos olvidar a quien va dirigido este proceso, “a personas”.

Quizás debamos pensar, que existe la posibilidad de que el mismo no afecte únicamente a las partes presentes, sino que, hay otras personas colaterales, que a simple vista las partes no ven al centrarse únicamente en hacer prevalecer sus posiciones y que están afectadas por los resultados.
Esas personas no visibles están ahí, por ejemplo, los menores en la mediación familiar, que no son responsables y si son los grandes afectados de las decisiones de sus progenitores.

Ya hace muchos años, cuando estudiaba en la escuela y nos explicaban los Diagramas de Venn, me parecía que todo se podía entender con la aplicación de esta teoría.

Pues bien, aplicándola podríamos hablar de dos conjuntos, uno de ellos es A (una de las partes con sus posiciones) el otro B (también con sus posiciones). Es decir en un primer momento cada uno en su postura creyendo que gana él, y por tanto pierde el otro.

Con el proceso de mediación intentamos que ambas partes cambien esas posiciones a intereses y que estos sean coincidentes. Aquí hay una evolución y mejora de la situación inicial, las dos partes ganan y coinciden en intereses, aun conservando sus posiciones, pero aquí hay una tercera parte, C, afectada por esta situación.

Deberíamos avanzar y pensar en esta tercera parte, “visibilizarla” a A y B, y conseguir llegar a un tercer estadio, en el cual los intereses sean mayores, ya que incluimos a C, retirando las posturas, consiguiendo ganancias para A, B y también para C, la gran olvidada.

La tercera parte

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