¿Cuántas veces hemos perdido un vuelo, nos han perdido una maleta, hemos sufrido retraso en nuestro viaje, nos ha redirigido a otro aeropuerto y no hemos reclamado por pereza?

Es evidente que las aerolíneas law-cost han provocado, en los últimos años, un importante descenso de los precios de los billetes y que ello provoca que de alguna manera asumamos ciertos retrasos o deficiencias en los servicios prestados por las distintas aerolíneas.

Y es que muchas veces, como son 60 € lo que nos ha costado el vuelo, por mucho que se haya retrasado, nos parece engorroso reclamarlo y casi parece que tenemos que hacer más gestiones que las que necesitaríamos para ganar esos 60€.

Ello provoca que las aerolíneas, jugando con esos amplios márgenes de clientes que no les reclaman, se permitan reducir sus costes con la problemática que ello ocasiona de cara a la falta, a veces, de recursos que genera retrasos injustificados, pérdida de enseres etc.

No hay que olvidarse que la unión de los reclamantes hace la fuerza y que no es tan complicado reclamar lo que hemos pagado y no hemos recibido a cambio, un servicio correcto.

Se trata de recibir un servicio conforme a la contraprestación realizada, el pago del precio fijado, sin lujos ni exigencias desproporcionadas, pero siempre garantizando las condiciones mínimas y adecuadas.

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