La ley cambia el modelo económico lineal de «producir, usar y tirar» por un sistema que prioriza el rediseño, la reutilización, la valorización y el reciclaje de los materiales

La Ley General de Economía Circular de México fue publicada el 19 de enero de 2026 y está en vigor desde el 20 de enero de 2026. El contexto actual exige a las compañías mexicanas crecer reduciendo drásticamente su impacto ambiental.

Con esta ley, los fabricantes e importadores deben responsabilizarse de sus productos y envases incluso después de que el consumidor los desecha. Las empresas con impacto ambiental deben registrar planes para dar trazabilidad y manejo adecuado a sus residuos.

A ello se suma la Norma Oficial Mexicana 160 sobre residuos peligrosos, plantea un escenario de reinvención en el que las empresas deben hacer más eficiente el uso del agua y garantizar la trazabilidad de sus insumos.

La industria química mexicana afronta el endurecimiento de las reglas ambientales y de economía circular como una oportunidad para modernizar sus procesos y ganar competitividad.

La industria química en México atraviesa una transformación estructural profunda impulsada por la reciente Ley General de Economía Circular, la cual obliga al sector a abandonar el modelo lineal de «extraer, producir y desechar». Con más de 7,200 unidades económicas operando en el país (concentradas principalmente en el Estado de México, Jalisco y Ciudad de México), las empresas químicas mexicanas están rediseñando sus procesos para cumplir con la legislación y mantenerse competitivas ante la próxima revisión del T-MEC.

CHAU OBSOLESCENCIA PROGRAMADA

La nueva ley, también incluye una importante prohibición: veta la obsolescencia programada para asegurar que los bienes sean duraderos y reparables. La obsolescencia programada es el plan que hace una empresa para que un producto deje de servir o se rompa rápido. El fin es que tengas que comprar uno nuevo otra vez.

Esto atenta contra el medio ambiente ya que se tiran muchos aparatos, dañando la tierra y el agua. Además, obliga a los usuarios a gastar dinero otra vez en poco tiempo, desperdiciando materias primas sin necesidad.

¿Cómo programan la obsolescencia? Se utilizan piezas débiles que se rompen pronto; el aparato deja de servir cuando se actualiza el sistema. No hay piezas de arreglo o repuestos en el mercado.

La obsolescencia programada es la planificación o programación deliberada del fin de la vida útil de un producto por parte del fabricante durante su fase de diseño. Su objetivo principal es obligar al consumidor a comprar un reemplazo nuevo a corto o mediano plazo, maximizando así las ventas continuas de la empresa. Esta práctica tiene raíces históricas muy claras, remontándose a la década de 1920 con el Cártel Phoebus, cuando los principales fabricantes mundiales de bombillas acordaron limitar intencionalmente su duración a solo 1000 horas para asegurar un flujo constante de demanda

SISTEMA NACIONAL DE ECONOMÍA CIRCULAR

La normativa crea el Sistema Nacional de Economía Circular, coordinado por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), junto con secretarías de economía, hacienda y otras dependencias federales para otorgar distintivos e impulsar auditorías voluntarias.

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