Por Juan Oñate Dancausa, abogado del departamento de procesal / concursal de Cuatrecasas Gonçalves Pereira y presidente del Club Internacional de Abogados Corporativos.

En este segundo artículo me voy a referir a otra de las cuestiones que más influencia está teniendo en el descontento generalizado respecto del régimen legal existente para los concursos de personas físicas como es la actual redacción del artículo 178.2 de la Ley Concursal. De acuerdo con dicho precepto, la persona física que acude al concurso no queda liberada, al terminar el proceso concursal, de las deudas que no haya satisfecho durante el mismo. Es decir, de acuerdo con el régimen legal actual, los acreedores de la persona física en concurso pueden continuar exigiéndole el cobro de la parte de su crédito que no haya quedado satisfecha durante el concurso cuando éste haya concluido.

Aunque esta previsión de la Ley Concursal es coherente con nuestro ordenamiento jurídico, que determina la responsabilidad patrimonial universal del deudor (art 1911 Código Civil), en mi opinión, la Ley Concursal debería contemplar la liberación de deudas del deudor persona física si se dan determinados presupuestos. La razón de ello es bien sencilla. Al igual que una empresa concursada que atraviesa un proceso concursal queda liberada definitivamente de sus deudas y puede empezar de nuevo un concursado persona física que ha padecido un proceso concursal debería también poder tener esa posibilidad. Y ello porque, a diferencia de las personas jurídicas, las personas físicas no se extinguen y tienen que seguir subsistiendo tras el concurso y difícilmente podrán hacerlo si siguen teniendo que hacer frente a todas las deudas no satisfechas durante el concurso.

La posibilidad de que el deudor persona física se libere de las deudas no es una cuestión nueva. Ya en la tramitación parlamentaria de la Ley Concursal (enmienda núm. 321 denominada “exoneración de deudas residuales del deudor persona física” presentada por el Grupo CIU en el Senado) se planteó la posibilidad de introducir en la Ley Concursal una especie de fresh start (vuelta a empezar) como la que existe en otros ordenamientos jurídicos, como el norteamericano, el italiano, el francés o el alemán.

Si bien, en todos los ordenamientos europeos citados la liberación de las deudas está supeditada a la concurrencia de determinados requisitos por parte del deudor, como, por ejemplo, que el deudor no haya ocultado activos o haya facilitado información falsa en su solicitud de concurso. Por tanto, son razones de justicia material (no se concede el beneficio de la liberación de deudas al deudor que no ha actuado honestamente) las que justifican que en todos estos ordenamientos se condicione la liberación de deudas a la concurrencia de determinados presupuestos.

Como decía, en mi opinión, la Ley Concursal española debería contemplar la posibilidad de que el deudor persona física se libere de sus deudas. Eso sí, al igual que hacen las principales Leyes de insolvencia europeas, dicho beneficio debería estar condicionado al cumplimiento de una serie de presupuestos, como son: (i) que el deudor no haya contribuido de forma decisiva (con dolo o culpa grave) a la agravación del estado de insolvencia (haciendo por ejemplo un uso abusivo del crédito) (ii) que el deudor no haya incumplido sus deberes básicos como concursado (por ejemplo, cuando el deudor haya distraído activo, haya incluido pasivos inexistentes en su solicitud del concurso, haya incumplido el deber de colaborar con la administración concursal, haya incumplido el deber de solicitar la declaración de concurso) (iii) que el deudor no se haya beneficiado de otra liberación de deudas en los últimos 10 años y (iv) que el deudor no haya sido condenado en sentencia firme por delito contra el patrimonio, contra el orden socioeconómico, por falsedad documental, contra la Hacienda Pública o contra los derechos de los trabajadores.

En definitiva, otra de las reformas que, en mi opinión, debería introducirse en la Ley Concursal es una previsión que permitiera a las personas físicas liberarse, en determinados supuestos, de las deudas que no se hayan sido satisfechas durante el concurso.

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