En la sede del Consejo General de Economistas de España, se celebró el pasado 7 de noviembre la tercera edición de “Punto de Encuentro: Liderazgo, Economía y Sociedad”, que organiza dicho Consejo General a través de su Comisión Financiera y que, en esta ocasión, se ha centrado en el análisis de “los impuestos España” desde dos perspectivas diferentes de la mano de los economistas José Luis Feito, presidente del Instituto de Estudios Económicos, yJuan Moscoso del Prado, diputado a Cortes en la VIII, IX y X Legislatura (PSOE) y ex portavoz de Economía en el Congreso. En el acto también han participado el presidente del Consejo General de Economistas de España (CGE), Valentín Pich, y el presidente de la Comisión Financiera del CGE, Antonio Pedraza.

impuestos - diario juridicoImagen (de izda. a dcha.)José Luis Feito, Valentín Pich, Antonio Pedraza y Juan Moscoso del Prado.

El debate ha girado en torno a tres preguntas clave1) ¿Se pagan muchos impuestos en España?; 2) ¿Qué valoración podemos hacer del Impuesto sobre Sociedades en nuestro país y cómo se encuentra este impuesto desde un punto de vista comparativo? 3) ¿Dónde estamos y, en todo caso, hacia dónde deberíamos ir en relación a la llamada “imposición medioambiental”?

¿SE PAGAN MUCHOS IMPUESTOS EN ESPAÑA?: Con respecto a esta primera pregunta, José Luis Feito entiende que “dado el nivel y la tendencia del gasto público, los niveles impositivos junto con el nivel de precios públicos –componente este de los ingresos fiscales que con frecuencia se olvida– generan un volumen de ingresos insuficiente para reducir la deuda pública”. Según Feito, dicho esto, “el margen para aumentar la carga tributaria sin dañar el ritmo de crecimiento tendencial de nuestra economía es muy reducido y quizá inexistente”. “Es posible, sin embargo, fomentar el aumento de los ingresos públicos modificando la distribución de la carga impositiva hacía los impuestos medioambientales e indirectos, así como aumentando los precios públicosincluso así, no será posible reducir el peso de la deuda pública apreciablemente sin alterar la dinámica del gasto público” –ha señalado–. Por otra parte, el economista José Luis Feito ha recordado que “cuando se sugiere que los ingresos impositivos en España tienen un amplio margen de subida porque son inferiores en términos del PIB los de los principales países de la UE e incluso a la media de la UE-28, se olvida que nuestra renta per cápita es muy inferior a la de esos países y también a la media de la UE”, a lo que ha añadido que “sería sinsentido y una condena al estancamiento económico intentar converger en niveles impositivos con los países más avanzados antes de conseguir converger con sus niveles de renta per cápita”.

En cuanto a si se pagan muchos impuestos en nuestro país, Juan Moscoso del Prado ha señalado que “España no tiene una elevada presión fiscal agregada en términos comparativos. Los ingresos públicos en relación al PIB se sitúan en el 37,8% frente al 45,2% del promedio de los países de la Unión Europea y no superaron el 41%, ni en plena burbuja inmobiliaria (datos de 2015)”. Según Moscoso del Prado, “el problema es que esa presión fiscal se concentra mucho sobre pocos contribuyentes y pocas bases imponibles”. En cuanto al gasto público en relación al PIB, Moscoso del Prado ha señalado que “es inferior en cinco puntos a la media de los países de la Unión Europea; a pesar de ello, el margen para ampliar las políticas de gasto es limitado y por lo tanto es imprescindible establecer prioridades”. Así mismo, este economista ha manifestado que “España tiene por delante aún un proceso de consolidación fiscal exigente para cumplir nuestros compromisos de déficit y comenzar a reducir la deuda; en este contexto, es vital seleccionar bien las prioridades de gasto que aúnen paliar daños sociales tras una crisis durísima (gasto), asegurar el crecimiento futuro y la competitividad de la economía para generar riqueza, oportunidades y empleo de calidad (inversión), y modernizar el estado del bienestar (completar su alcance)”.

¿QUÉ VALORACIÓN PODEMOS HACER DEL IMPUESTRO SOBRE SOCIEDADES EN NUESTRO PAÍS Y CÓMO SE ENCUENTRA ESTE IMPUESTO DESDE UN PUNTO DE VISTA COMPARATIVO?Con respecto a esta segunda pregunta, José Luis Feito considera que los ingresos impositivos por el impuesto de sociedades en España alcanzan un porcentaje del PIB (2.3%) muy similar al de la media de UE (2,6%)”“Teniendo en cuenta que el PIB español per cápita es un 8% inferior al de la media de la UE, y que por lo tanto nuestro stock de capital es inferior al suyo, se puede incluso decir que la carga tributaria sobre los beneficios de las empresas españolas es relativamente elevada” –ha señalado–. Según Feito, “así lo demuestra el hecho de que antes de la crisis, no en 2007 con la burbuja inmobiliaria y financiera a punto de explotar, sino en 2004, cuando la economía española estaba en un relativo equilibrio cíclico y las empresas no arrastraban acumulación de pérdidas como sucede en la actualidad, los ingresos impositivos por sociedades alcanzaron un porcentaje del PIB (3,5) superior al de la UE (2,6) en aquel año”.

En cuanto al Impuesto sobre Sociedades, según Moscoso del Prado, “en estos momentos se estudia reformar en profundidad el Impuesto de Sociedades con el objetivo de garantizar unos tipos efectivos equiparables a los de nuestro entorno europeo –eliminado beneficios fiscales-, ensanchar las bases imponibles y elevar la recaudación”.

¿DÓNDE ESTAMOS Y, EN TODO CASO, HACIA DÓNDE DEBERÍAMOS IR EN RELACIÓN A LA LLAMADA “IMPOSICIÓN MEDIOAMBIENTAL”?Con respecto a esta última pregunta, José Luis Feito considera que “la denominada imposición medioambiental subsume figuras impositivas que están englobadas en los impuestos indirectos (es el caso de los impuestos sobre el consumo de energía o el de matriculaciones de vehículos) y en los impuestos sobre el capital (es el caso de los impuestos sobre vehículos de tracción mecánica)”. Para Feito, “los impuestos específicos sobre la polución representan una porción insignificante de los ingresos por impuestos medioambientales”. A este respecto, José Luis Feito ha señalado que “los ingresos por impuestos medioambientales en la UE en 2016 suponían el 2,4% del PIB, siendo Dinamarca (4%), Eslovenia (3,9%) y Grecia (3,8%) los países con mayor recaudación por impuestos, e Irlanda y España (1,8%) los de menor. Según Feito, “la principal fuente de recaudación de la imposición medioambiental son los impuestos sobre el consumo de energía, que representan el 77% del total de ingresos por este concepto en la media de la UE. De estos, los impuestos sobre hidrocarburos para el transporte suponen el 70%. Los impuestos sobre gasolina y diésel de automoción se sitúan en España (junto con los de Irlanda) entre los mínimos de la UE”.

Con respecto a esta pregunta, Moscoso del Prado considera que “la fiscalidad verde no persigue un fin recaudatorio en sí mismo, sino que busca incentivar un comportamiento respetuoso con el medio ambiente, la salud humana, apoyar la transición energética y luchar contra el cambio climático”. En este sentido, Juan Moscoso del Prado entiende que “en fiscalidad medioambiental debemos acercarnos a los estándares europeos estableciendo tributos en ámbitos como: emisiones de CO2 discriminando entre las empresas sujetas al sistema de comercialización de derechos de emisiones (ETS) y las que no; óxidos nitrosos (NOX); emisiones de los vehículos de motor basado en las emisiones potenciales de cada tipo de vehículo; residuos industriales y peligrosos o tóxicos; y residuos de envases, embalajes y bolsas”. “Y hacerlo también reformando los tributos estatales y autonómicos ya existentes en: impuesto especial sobre hidrocarburos; impuesto Especial sobre la Electricidad; y canon de vertidos” –ha añadido.

Tras la intervención de estos dos reputados economistas, ha intervenido el presidente del Consejo General de Economistas de España, Valentín Pich, quien ha puesto de manifiesto la heterogeneidad de las respuestas a las tres preguntas planteadas. Así, según Pich, existen dos enfoques diferenciados ante la pregunta de si se pagan muchos impuestos en España. Si bien en ambas posturas planea una preocupación por el gasto público y la elevada deuda, mientras que para unos hay margen para aumentar la presión fiscal –si bien ahora existe el problema de que esa presión fiscal se concentra mucho sobre pocos contribuyentes y pocas bases imponibles–, para otros el margen para incrementar la carga tributaria sin dañar el crecimiento de nuestra economía es casi inexistente –aunque pueda ser posible fomentar el aumento de los ingresos públicos mediante impuestos medioambientales e indirectos–. A este respecto, Pich ha señalado que “aunque la presión fiscal (lo que se paga de impuestos en relación al PIB) es algo menor en España que en la media de países de nuestro entorno, si tomamos como referencia los impuestos que paga una persona física de clase media, en relación a sus rentas anuales, podríamos estar por encima de la media”. Según el presidente del Consejo General de Economistas, “esto sucede por nuestro nivel de paro y porque una buena parte de la población obtiene unas rentas tan bajas que no tributan”. “Esto que parece evidente en el IRPF, también en alguna medida ocurre con el Impuesto sobre Sociedades, ya que solo poco más del 30% del censo de declarantes por este Impuesto declaran una cuota líquida positiva” –ha añadido Pich.

Precisamente, con respecto al Impuesto sobre Sociedades, en el debate promovido por el Consejo General de Economistas se han puesto de manifiesto dos opiniones totalmente contrarias. Mientras que para unos la carga tributaria sobre los beneficios de las empresas españolas es relativamente elevada, para otros debería reformarse el Impuesto sobre Sociedades con el objetivo de garantizar unos tipos efectivos equiparables a los de nuestro entorno europeo –eliminado beneficios fiscales–, ensanchar las bases imponibles y elevar la recaudación. Valentín Pich, por su parte, entiende que “existen ratios, como la recaudación del Impuesto sobre Sociedades respecto al PIB o el porcentaje que supone su recaudación respecto al total de ingresos tributarios, 6%, que están en línea con los países de nuestro entorno”.

En lo que sí parece haber consenso es en la llamada “imposición medioambiental”. Así, todos ponen de manifiesto que los ingresos por impuestos medioambientales son menores en España que en la media de países de la UE (sobre todo en gasolina y diésel) por lo que apuntan a un acercamiento en fiscalidad medioambiental a los estándares europeos. Sobre esta cuestión, el presidente del Consejo General de Economistas, Valentín Pich, ha señalado que “si entendemos la tributación medioambiental como la que gira sobre la energía y sobre las actividades contaminantes, creemos que en nuestro país se echa de menos abordarla de manera global” En este sentido, Pich ha manifestado que “lo prioritario sería reorganizar los impuestos medioambientales, sobre todo en lo que se refiere a impuestos propios de las Comunidades Autónomas, estableciendo por el Estado los que sean necesarios y cediendo recaudación y capacidad normativa a los territorios. Y algo parecido podría hacerse con las tasas medioambientales de los municipios”.