por Alfonso Cuenca Miranda, Director de Presupuestos y Contratación de la Secretaría Gnal del  Senado y Letrado de Cortes Generales

Cumplir 200 años en un país como España, que a pesar de su innegable longevidad como Nación, cuenta con un amplio elenco de iniciativas perdidas en el “mar de los Sargazos” institucionales, es un logro que merece ser justamente valorado. Es este el caso del Cuerpo de Letrados de las Cortes Generales. El nacimiento de dicho Cuerpo se incardina en la experiencia gaditana, en cuya hora surgen en nuestro país el constitucionalismo, el parlamentarismo, el liberalismo… y un largo etcétera.

Desde muy pronto se constató la necesidad de que las Cortes reunidas en la ciudad de Hércules contaran con un aparato jurídico-administrativo encargado de ordenar los trabajos parlamentarios. Nace así la Secretaríade las Cortes, establecida normativamente por el Decreto 110 de las Cortes, compuesta inicialmente por cinco Oficiales (Letrados) y un Archivero, procediendo los designados de otras Secretarías (principalmente de la de Hacienda). El primer Oficial Mayor fue Juan Martínez de Novales, fallecido el 1 de agosto de1812 aconsecuencia de una bomba disparada por los sitiadores franceses. Con el tiempo,la Secretaríaincrementaría sus integrantes y sus cometidos, erigiéndose como factor decisivo en la consolidación del parlamentarismo español.

Desde entonces los Letrados de las Cortes Generales han protagonizado capitales aportaciones ala Ciencia Jurídicaespañola, pues, no en vano, descollando numerosos de ellos en las diversas disciplinas jurídicas: Dº Administrativo (Fernando Garrido Falla, Juan Santamaría Pastor), Dº Financiero (Fernando Sainz de Bujanda), Dº Penal (Luis Jiménez de Assúa), Dº Civil (Luis Beltrán de Heredia), Dº Mercantil (Jesús Rubio García-Mina), Dº Laboral (Gaspar Bayón y Chacón)… Pero es sin duda en el ámbito del Derecho Constitucional en donde los Letrados de las Cortes han protagonizado algunas de las más brillantes páginas de la reciente historia española, destacando desde la cátedra figuras como Nicolás Pérez Serrano, Manuel Fraga Iribarne o Francisco Rubio Llorente, por citar sólo algunos. Como culminación de esa vocación cabe recordar que dos de los siete “Founding Fathers” de nuestra actual democracia eran Letrados de las Cortes (al recientemente fallecido Manuel Fraga debe añadirse a José Pedro Pérez Llorca).

La singularidad propia de los Letrados de las Cortes Generales en el ámbito de los juristas españoles y, más en particular, de los Cuerpos Superiores dela Administraciónhispana, se deriva de dos datos: del temario de la oposición, y en relación con ello, del perfil de los propios aspirantes, y, sobre todo, del particular escenario en donde se desarrolla su labor profesional: el Parlamento.

Por lo que respecta a la primera cuestión, tradicionalmente se ha considerado la oposición de Letrado de las Cortes como una de las más duras del panorama jurídico patrio, ya que a la amplitud del programa (cercano a los 500 temas), ha de unirse la peculiaridad de que, a diferencia de lo que ocurre en otras oposiciones, no “circulan” temas, pues se considera como parte del viaje iniciático la confección propia por cada opositor.

Por otra parte, la oposición ha sido, en la mayor parte de ocasiones, “olímpica”, convocándose cada cuatro años (mas recientemente se ha rebajado a tres e incluso dos los años de espera). La peculiaridad del temario hace que la oposición sea especialmente atractiva para aquellos que sientan un claro amor por la política (como analista o protagonista, pues no en vano numerosos Letrados han sido y son figuras relevantes de la vida pública española). Asimismo, es muy claro el perfil intelectual de los Letrados de las Cortes, lo que conecta claramente con la vocación holística del temario. Una derivada de lo apuntado ha sido la frecuente ocupación de cátedras a lo largo de su historia. Como culminación de esta faceta intelectual cabe recordar que Francisco Ayala, entre otras muchas cosas, fue un día Letrado de las Cortes dela IIRepública.Esta faceta no es óbice para que los Letrados de Cortes transiten cómodamente por los vericuetos del derecho positivo, si cabe con mayor facilidad que otros juristas, debido al conocimiento profundo de las grandes categorías y principios jurídicos.

Pero la impronta específica del Letrado de Cortes, sin duda alguna, viene dada por el ámbito profesional de sus quehaceres: el Parlamento.La Casaimprime carácter. Ciertamente, hoy ya no puede seguir siendo considerado como el “mejor club del mundo”, tal y como se dijera en su día de la madre de todos los Parlamentos, Westminster; pero, es innegable que las características singulares del Parlamento (diálogo, confrontación, composición de intereses, flexibilidad, tradición, cortesía, etc…) confieren al asesoramiento prestado en el mismo rasgos muy singulares, a diferencia de lo que ocurre con otros cuerpos jurídicos del Estado. Los Letrados de las Cortes combinan en la actualidad dos facetas.

De un parte, son gestores administrativos de las Cámaras, bajo la superior dirección de los Presidentes y las Mesas de las mismas; y de otra, son los guardianes del procedimiento y de la calidad de las leyes. Este último aspecto condensa la razón de ser del Cuerpo de Letrados de las Cortes: en ciertos casos (los menos) debe haber un árbitro que recuerde a los jugadores las reglas que ellos mismos se dieron antes de comenzar el partido.

 

 

 

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