ABA Abogadas, despacho con sede en Madrid especializado en Derecho de Familia, Laboral y Penal, con una amplia experiencia en los tribunales y dirigido a los clientes particulares, ha decidido diversificar su actividad y ofrecer servicios también a pequeñas y medianas empresas. «Nuestros clientes nos piden que les asesoremos más allá del ámbito personal y familiar; quieren que les ayudemos en los asuntos jurídicos en su negocio y en su trabajo. Por ello creamos ABA Empresas, para ofrecer a las pequeñas y medianas empresas el mismo nivel de servicio ya alcanzado con los particulares», explican sus socias.

De este modo, la firma ha desarrollado y ampliado las áreas de derecho laboral, penal y contencioso-administrativo para asesorar a los responsables de la gestión de personal en el planteamiento acertado de relaciones laborales, a los empleadores en el cumplimiento de las leyes penales y a la empresa en general en una rápida formalización, tramitación y seguimiento hasta su resolución de las reclamaciones civiles y frente a la Administración.

ABA Abogadas se fundó en el año 1995 de la mano de Cristina Almeida junto a Ana Clara Belío, como una nueva forma de ver el derecho para defender los intereses de los ciudadanos y bajo la premisa de ofrecer a los particulares un servicio jurídico con la calidad de los grandes despachos. En 2010 tuvo lugar la jubilación de Cristina Almeida, socia fundadora y abogada de reconocido prestigio con una dilatada trayectoria profesional. Actualmente, el despacho cuenta con un equipo de 6 socias, 11 letradas y 3 personas dedicadas exclusivamente a la atención al cliente. Durante los últimos cuatro años, a pesar de la crisis, el despacho ha venido creciendo una media de un 10% anual, alcanzando en 2011 una facturación superior 1,5 millones de euros.

El despacho se había caracterizado hasta este momento por plantear la defensa de los derechos individuales de una forma altamente especializada, y a unos precios razonables. Según su socia-directora, Ana Clara Belío, los servicios de los grandes despachos tienen unos costes que sólo pueden pagar los grandes clientes del mundo de los negocios, de modo que los clientes individuales acuden a abogados independientes o a despachos pequeños (sin que por ello se pueda pensar que la defensa de los derechos de las personas esté desasistida). Por ello fundaron esta firma pensado exclusivamente en los particulares.

Sin embargo, la firma ha decidido ampliar la actividad y ofrecer servicios legales a las empresas en base a una amplia experiencia de presencia activa en los tribunales. En la página web del despacho, sus socias explican: «Hemos aprendido a movernos por los juzgados con rapidez y eficacia. Y, por esa misma razón, también hemos aprendido que el mejor remedio para evitar un error es no cometerlo, es decir, prevenir, plantear y hacer las cosas bien desde el principio, gracias a un buen asesoramiento». Y añaden: «Somos una empresa de tamaño mediano, con recursos profesionales altamente cualificados y elevada eficiencia operativa, lo que nos permite ofrecer unos honorarios competitivos y un alto nivel de servicio en comparación tanto con los grandes despachos como con los pequeños bufetes».

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