Por Francisco Fonseca Morillo. Director de la Representación de la Comisión Europea en España

El lunes 30 de enero de 2012 los jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea llegaron a un doble acuerdo que responde con firmeza a la crisis económica y financiera. No sólo se adoptó un pacto fiscal para garantizar la estabilidad presupuestaria de los Estados miembros, sino que se acordó un plan de empleo con la supervisión y ayuda de la Comisión Europea.

Porque la austeridad presupuestaria es necesaria, pero más lo es el crecimiento económico. La declaración final del último Consejo Europeo marca la pauta, diciendo que se deberá ir “hacia una consolidación que propicie el crecimiento y un crecimiento que propicie el empleo”. El presidente Herman van Rompuy ha resumido las conclusiones de la cumbre de Bruselas en esta frase: “Reducir el déficit, pero no las inversiones de futuro”. Y para reducir el déficit todos los Estados de la UE, excepto Reino Unido y la República Checa, firmaron el tratado intergubernametal de estabilidad y convergencia por el que los firmantes se comprometen a introducir la “regla de oro”, en sus constituciones o legislación equivalente.

2011 se ha cerrado con 23,8 millones de parados en la Unión Europea, de los que la cuarta parte son jóvenes menores de 25 años. Una cifra que el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, ha calificado de “inaceptable”,  por lo que ha presentado al Consejo Europeo una serie de propuestas para crear oportunidades de trabajo, que han sido aprobadas.

Aunque las medidas de empleo son competencia de cada socio comunitario, la Comisión Europea ha propuesto que los fondos estructurales y de cohesión aún no utilizados, se reasignen para adoptar medidas que favorezcan el mercado laboral. Se estima que podrá disponerse de unos 82.000 millones de euros. Los Estados intensificarán sus esfuerzos en fomentar la primera experiencia laboral de los jóvenes, aumentarán la formación y los contratos de Se utilizará el Fondo Social Europeo en apoyo de estas formaciones.

En cuanto al Mercado Único, se decidió potenciar ciertas áreas con potencial, como la eficiencia energética o la simplificación de requerimientos contables o de la normativa aplicable a la contratación pública. El Mercado Único Digital y la reducción de la carga administrativa para las PYME son otros objetivos prioritarios. Para apoyar a las PYMES, la UE ha decidido movilizar todos sus recursos, entre ellos, la utilización de fondos estructurales para acelerar la ejecución de proyectos, participación del Banco Europeo de Inversiones, o examinar las posibilidades de los “bonos de proyecto” para estimular la financiación privada. Todo ello mejorando el entorno en el que operan las PYME para reducir la carga reglamentaria injustificada.

Por último el Consejo también dio el visto bueno al nuevo fondo de rescate permanente de la eurozona, el Mecanismo de Estabilidad Financiera, que va a ser un aval europeo para devolver la confianza a los mercados y evitar que la crisis de deuda soberana pueda extenderse a otros miembros de la zona euro. Tendrá una capacidad de préstamo de 500.000 millones de euros, aunque su dotación podrá revisarse en el futuro. Entrará en vigor en julio de 2012, un año antes de lo inicialmente previsto, y podrá dar asistencia financiera a los países que ratifiquen el pacto fiscal.

 

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