Lula Da Silva, ex presidente de Brasil, vuelve al gobierno tras vencer al actual presidente de Brasil por muy poca diferencia.

Lula se impuso por el margen más estrecho en la historia de Brasil desde 1989, cuando se recuperó la democracia tras el fin de la dictadura.

El candidato de izquierdas obtiene el 50,9% de respaldo frente al 49,1% del ultraderechista Jair Bolsonaro.

Bolsonaro, exmilitar de 67 años, buscaba la reeleción presidencial apelando a los valores ultraconservadores de derecha, mientras que su rival, Lula, fue sindicalista y es uno de los grandes representantes de la izquierda de América Latina.

Llama la atención el silencio de su rival, dado que no ha reconocido la derrota ni emitido mensaje alguno desde que se conocieron los resultados, después de advertir durante la campaña, sin pruebas, de un posible fraude electoral.

En la primera vuelta, a comienzos de mes, el actual presidente había obtenido una ventaja inicial durante el conteo que luego recuperó su rival, algo que se repitió este domingo. Eso se debe a que los votos del noreste, bastión de Lula, se contabilizan más tarde.

Lula Da Silva

Me considero un ciudadano que ha vivido un proceso de resurrección. Intentaron enterrarme vivo y aquí estoy”, dijo Lula en su primera aparición tras los resultados. “Haremos que los brasileños desayunen, almuercen y cenen todos los días”, exaltó Da Silva, preparándose para su tercer mandato.

Lula fue presidente por 8 años, se marchó con un elevado índice de popularidad, estuvo preso por corrupción, anularon su condena y este domingo, a los 77 años, Luiz Inácio Lula da Silva confirmó su resurrección política.

El presidente electo fue liberado por el Supremo Tribunal Federal, que en 2021 anuló sus condenas por errores en los procesos y falta de imparcialidad del juez Sergio Moro.

Lula superó las dudas que genera el pasado de corrupción que rodeó sus años de gobierno, los cuales, sin embargo, son recordados por muchos con nostalgia por las buenas cifras económicas y las políticas sociales que puso en marcha.

No obstante, Da Silva encara un entorno económico menos favorable respecto a sus 8 años de gobierno y deberá gestionarlo en un clima muy polarizado y un país dividido en dos mitades, como demuestra lo cerrada que fue la elección de este domingo.

Brasil vivió durante sus gobiernos una bonanza económica impulsada por los altos precios de las materias primas. Millones de personas salieron de la pobreza y ascendieron a la clase media con programas asistenciales y educativos del Estado.

Silencio de Bolsonaro

Brasil aún espera este lunes que el presidente, Jair Bolsonaro, acepte la derrota. O, al menos, diga algo respecto. El Presidente se recluyó por la noche en el Palacio de la Alvorada, la residencia de los presidentes en Brasilia, se fue a dormir pronto y no habló siquiera con sus ministros.

Qué hará Bolsonaro es por ahora un misterio, aunque su margen para impugnar los resultados se estrecha.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.