Jair Bolsonaro, ha cumplido sus 100 primeros días como presidente de Brasil, con algunas dificultades, disputas y polémicas.  

Durante este periodo, Bolsonaro ha sufrido pérdida de popularidad, disputas internas, polémicas. Incluso, el Presidente se vio dificultado para llevar a cabo sus políticas, por lo cual debió recurrir al cese de dos de sus ministros.

El siguiente análisis viene de la mano del Llorente y Cuenca firma global de consultoría de comunicación y asuntos públicos, elaborado por Cleber Martins, Director General en Brasil, y Vivaldo de Sousa, periodista, politólogo y profesor universitario brasileño.

Martins y de Sousa coinciden en que muchos críticos observan déficits del presidente en sus habilidades políticas, hasta el punto de poner en duda el éxito de su principal e inmediata misión: lograr el apoyo del Congreso para cambiar la Constitución y promover una reforma de la seguridad social.

Paulo Guedes, ministro de Economía, quien lidera la reforma, la considera como prioritaria ya que esto permitió el beneplácito de inversores y empresarios. Sin embargo, sin consenso, la euforia no ha durado mucho.

El primer conflicto surgió tras una disputa del presidente de la Cámara de Diputados, Rodrigo Maia, y Jair Bolsonaro. Maia acusó al presidente de falta de compromiso para negociar los puntos de la reforma con los congresistas y recriminó a este estar “jugando a gobernar Brasil”.

Además, no debe dejarse de lado otra cuestión: su estilo personal. Muchos no ven en el presidente a una figura conciliadora. Bolsonaro desconoce cuántos votos puede obtener en el Congreso, institución con gran peso a la hora de decidir sobre la reforma de la seguridad social. Más aun, ni siquiera el partido del propio presidente está totalmente de acuerdo con los cambios propuestos para esta reforma.

El entorno de Bolsonaro también le ha provocado varios quebraderos de cabeza. Sus ministros se han involucrado en diversas polémicas y sus hijos en temas de Presidencia y estrategia en redes sociales.

Dos ejemplos de estas polémicas los protagonizan Damares Alvez, ministra de la Mujer, la Familia y los Derechos Humanos, y Vélez Rodríguez, ministro de Educación. La primera defendió la “nueva era en Brasil” manifestando que los niños debían usar azul y las niñas, rosa.  Por su parte, Vélez ha declarado, entre otras cosas, que la universidad no es para todos, sino para una “élite intelectual”.

Otra de las críticas es que los Bolsonaro no han abandonado el tono y el discurso electoralista, dialogando solo con la parte del electorado que los apoya. Este sentido, el presidente fue noticia tras publicar en su cuenta de Twitter escenas de contenido obsceno captadas en el Carnaval de Brasil con el objetivo de criticar el comportamiento de las personas en estas fiestas.

No obstante, Martins y de Sousa advierten que la economía es el principal aspecto positivo. No se ha visto demasiado afectada por las turbulencias políticas, aunque las inversiones en el sector productivo siguen pendientes de los avances en la reforma de la seguridad social.

Entre las cuestiones económicas positivas destaca una ronda de concesiones públicas en la que se ha transferido al sector privado la explotación de doce aeropuertos. Asimismo, se ha concedido al sector privado un importante tramo de la línea ferroviaria Norte-Sur, uno de los principales proyectos en materia de exportaciones agrícolas en el país que se espera que genere en torno a 700 millones de dólares.

Fuente: Llorente y Cuenca, firma global de consultoría de comunicación y asuntos públicos