El miedo a perder la vivienda habitual es uno de los principales motivos por los que muchas personas sobreendeudadas renuncian a acogerse al mecanismo de Segunda Oportunidad. Sin embargo, conservar el hogar familiar no siempre es incompatible con cancelar las deudas. Cuando concurren determinados requisitos, la normativa concursal permite ambas cosas.

deudas datosLa clave está en analizar si la vivienda tiene realmente un valor económico aprovechable dentro del concurso. Cuando el capital pendiente de la hipoteca supera el valor de mercado del inmueble, su venta no genera un beneficio para el resto de acreedores. En estos supuestos, y siempre que se cumplan los requisitos legales, el deudor puede conservar su vivienda habitual y obtener la exoneración de sus deudas sin necesidad de someterse a un plan de pagos durante varios años.

Detrás de esta posibilidad hay historias de personas que, pese a haber hecho todo lo posible por salir adelante, acabaron atrapadas por una situación económica insostenible. Es el caso de un empresario que, tras la caída de ingresos provocada por la pandemia, avaló personalmente varios préstamos para mantener su empresa y seguir pagando a sus trabajadores y proveedores. Años después, una incapacidad permanente le obligó a dejar de trabajar y afrontar una deuda superior a 121.500 euros, con una pensión de apenas 1.060 euros mensuales y tres hijos a su cargo. También el de un matrimonio cuya empresa terminó en concurso tras años de impagos de clientes y que acabó acumulando cerca de 22.000 euros de deuda. En ambos casos, los juzgados les permitieron acogerse al mecanismo de Segunda Oportunidad, cancelar sus deudas y conservar su vivienda habitual, al encontrarse al corriente del préstamo hipotecario y ser el valor del inmueble inferior a la deuda pendiente.

Desde Unive Abogados explican que este tipo de resoluciones resultan especialmente relevantes para quienes, además de soportar préstamos personales, tarjetas de crédito, avales o deudas derivadas del fracaso de un negocio, continúan haciendo un importante esfuerzo para no dejar de pagar la hipoteca por miedo a perder su vivienda.

«El objetivo de la Segunda Oportunidad no es castigar al deudor, sino permitir que una persona que ha sufrido un fracaso económico pueda volver a empezar sin arrastrar indefinidamente una deuda imposible de pagar», recuerdan desde el despacho.

Cada procedimiento requiere un estudio individualizado, ya que la posibilidad de conservar la vivienda depende de factores como el valor real del inmueble, el capital pendiente de la hipoteca, que el préstamo hipotecario se encuentre al corriente de pago y que el deudor reúna los requisitos de buena fe exigidos por la Ley Concursal. Precisamente por ello, desde Unive Abogados recomiendan no descartar la Segunda Oportunidad únicamente por miedo a perder la casa, ya que en determinados supuestos cancelar las deudas y conservar la vivienda habitual pueden ser plenamente compatibles.

 

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