En los últimos años se ha vivido en España un auge de la responsabilidad social corporativa y se ha extendido la sensación en el sector empresarial que es natural querer hacer algo para la sociedad. En ese contexto aumenta también en el sector legal y especialmente en la abogacía, la consciencia que esta profesión entraña una responsabilidad social y que hay que aprovechar las herramientas existentes para que este servicio tenga el mayor alcance posible. Y ahí es donde aparece el Pro bono. «Es una forma de aportar tu granito de arena a la sociedad de forma voluntaria, porque como abogado puedes aportar muchísimo prestando asesoría jurídica gratuita a entidades sin ánimo de lucro», asegura Carmen Pombo, Directora de la Fundación Fernando Pombo.

La actividad Pro bono vivirá mañana un punto álgido en España con la celebración de un encuentro entre profesionales de la abogacía y representantes de entidades sin ánimo de lucro. Un evento que Carmen Pombo no duda en definir como un hito. «Es la primera vez que nos unimos muchos despachos para hablar de esta actividad, de la situación en la que se encuentra el Pro bono y hacia donde nos dirigimos». Pero aunque el Pro bono gana adeptos entre los profesionales del sector, es todavía una actividad desconocida para parte de la sociedad, y existe todavía el riesgo de confundir esta actividad con el turno de oficio. Dos realidades que Carmen Pombo se esfuerza en señalar que son distintas. «Para acceder o ser beneficiario del turno de oficio, hay que cumplir con unos requisitos muy estrictos, que están relacionados con el nivel económico u otros aspectos que puedan suponer una mayor vulnerabilidad en un litigio, y estas personas no serían nunca asumidas por el Pro bono, que de lo que se encarga es de prestar asesoría jurídica a entidades sin ánimo de lucro».

El Encuentro Pro Bono: Abogacía y Compromiso Social, ha sido organizado por los siete despachos líderes del país: CMS Albiñana Suárez de Lezo, Cuatrecasas, Gonçalves Pereira, Garrigues, Gómez- Acebo & Pombo, Perez-Llorca, Ramón y Cajal y Uría Menéndez. Y cuenta además con la participación de las Fundaciones Garrigues, Cuatrecasas, Uría y la Fundación Pombo que Carmen Pombo dirige des de que fue creada hace poco más de un año. Nació con la vocación de desarrollar la política de responsabilidad social de la abogacía (RSA) de Gómez-Acebo& Pombo, aunque Carmen destaca que se trata de dos entidades distintas que tienen una vocación de independencia.

 ¿Cómo valora el encuentro de este viernes?

Este encuentro es un hito en la historia del pro bono en España porque lo que hace por primera vez es que nos unamos muchos despachos de abogados, apoyados por el colegio de abogados de la Comunidad de Madrid, para hablar sobre qué es el Pro bono, cómo se puede llevar a cabo de manera más eficiente y cómo podemos mejorar la colaboración entre los abogados y las entidades sin ánimo de lucro. Y precisamente por esto es un hito: porque nunca se ha hablado abiertamente del pro bono en España.

La mesa redonda, por ejemplo, que moderará Coloma Armero, es muy interesante sienta en una misma mesa a algunos de los beneficiarios del Pro bono, como por ejemplo Cáritas o Médicos Sin Fronteras, pero también a empresas que tienen una asesoría jurídica y que pueden hacer Pro bono junto con otros voluntarios que tamién pueden desempeñar esta labor. Toda esta mezcla va a conseguir dar una imagen muy real de lo que es hoy en día el Pro bono en España, de hacia dónde queremos ir y cómo debemos fortalecer esta actividad.

 ¿En qué situación se encuentra el Pro bono en España en comparación con otros países?

En España como en el resto de la Unión Europea existe el turno de oficio, y está garantizado el acceso a la justícia, a la defensa jurídica,  para todo el mundo. Por lo tanto en Europa la práctica del Pro bono no se ha desarrollado tanto como en los países anglosajones, o los países de common law, donde el acceso a la justícia no se ha garantizado tanto como en Europa. Esa es un poco la explicación histórica de por qué el pro bono es tan reciente en España, y es que el turno de oficio y el servicio de orientación jurídica de los colegios de abogados, hacen una labor enorme.

 ¿Por qué es importante el Pro bono?

Porque es una forma de aportar tu granito de arena en apoyo a la sociedad de forma voluntaria. Es cierto que se puede hacer de otras maneres, como a través de donaciones, pero como abogado tienes la posibilidad de aportar mucho a la sociedad y a los colectivos desfavorecidos. Ya sea en causas de infracciones de derechos humanos, ya sea fortaleciendo el tercer sector. Y con eso a lo que me refiero es al apoyo jurídico para que las entidades sin ánimo de lucro sean más fuertes institucionalmente. De manera que si la institución está fortalecida des de un punto de vista administrativo y jurídico, el trabajo de campo que realizan se podrá desarrollar con mayor tranquilidad e incluso les puede permitir buscar colaboradores.

Y porque es una manera de defender en cierto modo lo que podríamos llamar justícia social. Las entidades sin ánimo de lucro a las que asesoramos siempre defienden un derecho humano. La actividad Pro bono no tiene por qué estar centrada en la defensa de ese derecho, porque la realidad es que en la mayoría de los casos lo que hace es prestar asesoria fiscal o laboral, por ejemplo, a Ayuda en acción. Estas asociaciones que defienden derechos humanos tienen otras muchas vertientes juríridicas, y el Pro bono no necesariamente entra a debatir sobre el derecho que estos defienden, sino que se centra en muchos casos en el fortalecimiento institucional de la entidad.

 ¿En el encuentro del viernes otro de los aspectos que se tratarán serán los dstintos modelos del Pro bono, no?

Sí, hay una parte podemos decir más internacional, en la que asistirán miembros del Colegio de Abogados de Nueva York para hablar del modelo de Pro bono de Estados Unidos y Chile, para conocerdistintos modelos y saber cómo funcionan en cada sitio. Anque al final, eso responde mucho a la idiosincrasia y coyuntura de un país, que hace que los modelos sean distintos. Hay dos modelos que pueden diferenciarse claramente que son el anglosajón y el europeo. La dierencia fundamental es que los modelos anglosajones obligan a los abogados a dedicar unas determinadas horas al año en Pro bono.

 ¿Cuáles deben ser los retos del Pro bono que debe afrontar para los próximos años?

Hay que identificar modelos, por ejemplo, de cómo practicar Pro bono, no sólo en despachos grandes sino también en aquellos más pequeños donde hay la dificultad de no contar con una masa crítica de personas que puedan dedicarle unas horas anuales. Otro reto, por ejemplo, está puesto en la Ley de acceso a la abogacía. Con la nueva ley, habrá una nueva formación específica para acceder al ejercicio de la abogacía. Y el temario cuenta con un apartado de responsabilidad social. Espero que esa parte se tome en serio para que de alguna manera, pueda afectar en el futuro al desarrollo del Pro bono en España. Y obviamente, queda también el reto que dentro de los despachos de abogados el Pro bono sea aceptado y fomentado, aunque queda todavía mucho trayecto por recorrer.

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