Atractivo ejercicio de benchmarking realizado desde el  CEA, (Club Español del Arbitraje) en el coqueto auditórium de Uría Menéndez que congregó una vez más a la plana mayor de expertos en arbitraje de nuestro país. Tras la Junta Directiva del CEA tuvo lugar este evento en el que el formato elegido ayudó a conocer mejor los entresijos de diferentes Cortes de Arbitraje de nuestro país. Uno de los temás que más preocupan y para los que ya están dando pasos clave tiene que ver con su internacionalización como entidad. Se trataría de ofrecer el servicio al cliente multinacional de tal forma que esos asuntos estuvieran administrados por cada una de las instituciones señaladas. Curiosamente, en esta reunión, no apareció la palabra integración o fusión de instituciones arbitrales, pese a que nuestro país, junto con Suiza es quizás uno de los más prolificos en Cortes Arbitrales.

Ya lo comentó Antonio Hierro, uno de los presidentes actuales del CEA, (en la foto con José Maria Alonso) el porqué de esta jornada; en estos dos últimos años se han producido cambios legislativos en las principales leyes de nuestros países vecinos; Francia, Suecia, la actualización del modelo Uncitral o la nueva normativa de Costa Rica, “y en este momento era interesante saber cómo se adapta nuestro movimiento arbitral al nuevo contexto normativo generado por la reforma de la Ley de Arbitraje de mayo del 2011”. Hierro señalo que estábamos ante un movimiento arbitral joven, con gran futuro, en el que muchas de estas instituciones, salvo la Corte Española de Arbitraje, nacieron al amparo de la legislación arbitral de 1988.

Moderado el debate por Antonio Hernández-Gil, decano del ICAM, y experto en arbitraje, se fueron turnando en el orden de la palabra, Juan Serrada, presidente de CIMA, Pablo Pozas, secretario general de la Corte Española de Arbitraje, Jose Maria Alonso, presidente de la Corte de Arbitraje del Colegio de Madrid y Miguel Angel Ballesteros, representante de la Corte de Arbitraje de la Cámara de Madrid. Sobre la mesa tres cuestiones; evolución de su Corte en los últimos años; como ha afectado a su entidad los cambios de la reforma y qué rasgos definen sobre todo a su institución arbitral respecto al resto

Internacionalizarse, el objetivo

En esta primera evolución de las entidades arbitrales, Juan Serrada, presidente de CIMA, explicó la evolución de su entidad, con una trayectoria de veintidós años a sus espaldas. “Pese a que estamos especiailzados en arbitraje doméstico e interno, no descartarnos salir al exterior y proyectar nuestro buen hacer a nivel internacional”, comentó. Hasta la fecha los asuntos gestionados desde esta entidad se han centrado en en el orden civil y mercantil y también en el derecho administrativo. “En los últimos años nos hemos situado en una media de unos 70 arbitraje cuya cuantía oscila en los 600 y 800 millones de euros”. Para esta entidad la transparencia es un valor importante y datos como los que señalo su presidente se pueden encontrar en la web de esta institución
Por su parte Pablo Pozas, secretario gnal de la Corte Española de Arbitraje, recordó que el origen de esta institución data de 1981 y apunto como el gran impulsor de la entidad, al anterior presidente, Bernardo Cremades, uno de nuestros árbitros mas internacionales. “En estos dos últimos años asistimos a un proceso de modernización de la Corte; en ese sentido hemos seguido las recomendaciones del CEA respecto a nuestras listas de árbitros y modernización de nuestro Reglamento”. En su opinión, resulta muy válido para los empresarios que este servicio lo ofrezcan las Cámaras, corporaciones de derecho público. “Afrontamos la internacionalización como algo necesario, de ahí los acuerdos suscritos con otras cortes iberoamericanas

“Nuestra Corte de Arbitraje es diferente respecto a otras”, fueron las primeras palabras de José Maria Alonso, presidente fundador del CEA y hoy presidente de la Corte de Arbitraje del Colegio de Abogados de Madrid. Nacida también en el año 88 venía a responder las exigencias de la Ley de Servicios Profesionales y el Estatuto de la Abogacía vigente en aquel momento. “Tenemos una triple misión; consultiva sobre el arbitraje, que ha hecho que recibamos solo durante el pasado año 1000 consultas sobre el uso del arbitraje. Otra actividad tiene que ver con el apoyo a la administración de justicia. Remitimos medio centenar de peticiones al año sobre árbitros específicos, una vez conocido cuantía y asunto del que se trata. Por último, tramitamos los asuntos del Convenio Arbitral de Madrid, entidad centrada en arrendamientos urbanos con un pequeño panel de árbitros para estos asuntos”. Desde esta Corte se pretende impulsar el arbitraje en el mayor número de colegiados de esta institución

 

Por último, Miguel Angel Fernández Ballesteros, como portavoz de la Corte de Arbitraje de la Cámara de Madrid, indicó que la institución además de centrarse en el arbitraje comercial es posible que a medio plazo se extienda al llamado arbitraje de inversiones. “Hablamos de una entidad muy consolidada que a lo largo de su historia habrá gestionado unos 3000 arbitrajes, de ellos 150 pertenecen al último año; de este total un 30 por cien es internacional por la procedencia  de alguna de las partes. Ese afán de internacionalización, sobre todo hacia América Latina, es uno de los objetivos de esta institución arbitral. Esta entidad forma parte de los grupos 1 y 2 de Uncitral lo que les permite sentarse en la misma mesa de trabajo con otras acreditadas Cortes Arbitrales de los cinco continentes