La iniciativa considera un trazado de más de 2.400 kilómetros que atravesará Brasil, Paraguay, Argentina y Chile

El propósito del Corredor Bioceánico consiste en establecer una conexión terrestre entre los mercados del Atlántico y los puertos chilenos del norte.

El diseño contempla la participación de cuatro puertos y cinco pasos fronterizos, además de dos puentes internacionales.

El Corredor Bioceánico de Capricornio es una macro-ruta terrestre de más de 2.400 kilómetros (en su traza principal) que busca conectar el océano Atlántico (en Brasil) con el océano Pacífico (en Chile), atravesando el territorio de cuatro países.

La ruta nacería en el estado de Mato Grosso do Sul, Brasil, (Puerto Murtinho) conectando la producción del centro-oeste brasileño.

Luego, atravesaría el Chaco paraguayo (pasando por Carmelo Peralta, Loma Plata y Pozo Hondo), posicionándose como un hub logístico. Posteriormente, cruzaría por el Noroeste Argentino (Salta y Jujuy) e ingresaría por el Paso de Jama (en la Región de Antofagasta) y conecta con los puertos del norte chileno.

Está diseñado para acortar en miles de kilómetros los viajes comerciales hacia los mercados de Asia-Pacífico, evitando la vuelta por el Canal de Panamá o rutas más australes como el Paso Cristo Redentor.

Su concreción permitiría acortar los días de navegación y traslado de mercancías hacia los mercados asiáticos (como China, Japón, Indonesia, Malasia, Australia y Nueva Zelanda). Según estimaciones oficiales, el transporte desde el Atlántico (por ejemplo, desde Brasil) hacia los puertos de Asia puede recortar entre 10 y 15 días de viaje en comparación con rutas tradicionales que utilizan el Canal de Panamá o pasos más australes.

Además, al evitar la saturación y los peajes del Canal de Panamá o las rutas marítimas más extensas alrededor del continente, la vía terrestre y portuaria integrada busca abaratar los costos de flete para la exportación de commodities y productos industriales.

El proyecto viene a complementar y a competir frente a otras rutas sudamericanas y megaproyectos portuarios de la costa del Pacífico.

El Corredor Bioceánico Chile-Brasil podría modificar la manera en que se proyecta económicamente el norte de Chile -tradicionalmente asociado a la actividad minera-, y sostuvo que el desafío ahora consiste en transformar el desierto en un polo logístico con desarrollo de turismo, de intercambio regional.

Ésta no es una iniciativa reciente, su implementación se remonta a 2015, cuando Brasil, Paraguay, Argentina y Chile formalizaron el compromiso de avanzar en esta conexión mediante la Declaración de Asunción.

La Declaración de Asunción sobre Corredores Bioceánicos fue un acuerdo firmado el 21 de diciembre de 2015 en Asunción (Paraguay) por los presidentes de Argentina (Mauricio Macri), Brasil (Dilma Rousseff), Chile (Michelle Bachelet) y Paraguay (Horacio Cartes), en el marco de la Cumbre del Mercosur.

La Declaración de Asunción sentó las bases políticas e institucionales para unir el Océano Atlántico (desde puertos como Santos en Brasil) con el Océano Pacífico (a través de los puertos del norte grande de Chile como Antofagasta o Iquique).

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