Estudio de carácter nacional evidenció una tendencia hacia la disminución del consumo de marihuana en el país.

 

El dato proviene del Estudio Nacional de Drogas elaborado por SENDA. El décimo tercer Estudio Nacional de Drogas en población general (ENPG) 2018, realizado por el Servicio Nacional para la Prevención y Rehabilitación del consumo de Drogas y Alcohol (SENDA) mostró un quiebre en la tendencia.

Se observa la disminución en la prevalencia en el consumo de marihuana, variando de un 14,5% a 12,7% entre los años 2016 y 2018. Descenso que se podría explicar por una baja de consumo en mujeres.  Así, se convierte en la primera caída en los índices de uso de marihuana desde el año 2010.

El estudio, además, reveló una disminución en el consumo de alcohol durante el último mes, pasando de un 46,0% a un 43,3% entre los años 2016 y 2018. Esto debido a un descenso en la ingesta de alcohol en mujeres de entre 26 y 34 años; y de 45 a 64 años.

A su vez, el estudio resalta un aumento en la percepción de riesgo respecto al uso de marihuana. La proporción de personas que declaran considerar riesgoso el uso de esta sustancia (marihuana experimental), subió de un 29,2% en el 2016 a un 35,3% en el 2018.

Carlos Charme, Director Nacional de SENDA, adujo que a través del estudio pudieron reconocer que dentro de los factores que más influyen en la baja en el consumo de marihuana en la población, es la percepción de riesgo.

“Creemos que la influencia de este factor ha tomado gran relevancia, ya que se han generado las condiciones y las instancias para levantar la voz decidida y clara por parte de las sociedades científicas, médicas, la academia, los especialistas, el gobierno y algunos medios de comunicación, en cuanto a los nocivos efectos que tienen en la salud física y psíquica de las personas el consumo de marihuana”, manifestó Charme.

Otro factor relevante, son los datos obtenidos, en relación al consumo de éxtasis. En la ENPG 2018 se observa un aumento en el uso (último año) de esta sustancia, pasando de 0,1% en 2016 a 0,3% en 2018, evidenciando lo que hasta hace algunos años se comenzaba a observar en terreno.

Así también representa un factor de alerta para el Estado lo que ocurre con el consumo de estimulantes sin receta (0,3%), alucinógenos (0,5%), analgésicos sin receta (1,2%) y tranquilizantes sin receta (1,4%); que si bien se mantienen estables estadísticamente, están siendo monitoreados constantemente.

“Este estudio viene a reafirmar nuestro convencimiento de que las políticas públicas deben ser de largo aliento y con una dimensión de política de Estado.”

“Por esta razón, es importante observar y analizar profundamente estos datos, bajo la guía de que esto debe tener un esfuerzo sostenido en el tiempo, donde todos los actores de la sociedad debemos trabajar en conjunto y poner lo mejor de nosotros para llegar a buen puerto en cuanto a la disminución del consumo de alcohol y otras drogas en nuestro país”, concluyó el Director del SENDA.

Fuente: Gobierno de Chile

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