contrato de cesión -diario juridico-El Pleno de la Sala Civil del Tribunal Supremo en la Sentencia de 29 de noviembre de 2017 (Roj:STS  4205/2017) examina la acción de nulidad por error en el consentimiento, ejercitada por los clientes de una entidad bancaria con ocasión de la compra de unos bonos de General Motors en 2007, que luego, como es sabido, fue intervenida por el gobierno norteamericano, con el consiguiente perjuicio para los inversores.

Lo destacable de esta Sentencia del Pleno (que constituye por sí sola jurisprudencia a efectos del recurso de casación por interés casacional – Acuerdo del Pleno de 27/01/2017–), radica en el exhaustivo análisis que el Tribunal efectúa sobre la excepción de falta de legitimación pasiva que la demandada había opuesto en base al pacto de exclusión de pasivos contingentes que se había incorporado al contrato de transmisión del negocio bancario suscrito en 2011 con la entidad de crédito que, originariamente, había comercializado  los bonos entre sus clientes. Tanto la Sentencia de primera instancia como la dictada en apelación, desestimaron dicha excepción declarando la nulidad de las órdenes de compra de los bonos, por error invalidante del consentimiento, al no haber informado a los clientes sobre la naturaleza y riesgos de los bonos comercializados, condenando a  la adquirente del negocio bancario a reintegrar el precio abonado con más los intereses devengados desde la contratación del producto.

El Tribunal dedica buena parte de la Sentencia a determinar el sentido y alcance que debe darse a la cláusula contractual que excluía expresamente de la adquisición del negocio bancario, los pasivos contingentes tales como reclamaciones contractuales y extracontractuales presentes o futuras que pudieran derivarse de la actividad de la vendedora pasada o futura.  

Sobre dicha cuestión, el Tribunal considera, por un lado, que la cláusula de exclusión de los pasivos contingentes era incompatible con la transmisión del negocio bancario como unidad económica. Y por otro lado, que la cesión en bloque del negocio bancario conlleva la transmisión plena y sin exclusiones de la posición jurídica que el cedente –comercializador de los bonos- tenía en los contratos celebrados en su día con los clientes, de modo  y manera que no se puede pretender que aquellas relaciones jurídicas que con posterioridad resultan conflictivas o inconvenientes para quien compra la unidad de negocio retornen al vendedor. A juicio del Tribunal, interpretar la cláusula de exclusión en ese sentido, implicaría privar a los clientes de las acciones que puedan corresponderles por los contratos suscritos con la vendedora del negocio, defraudando, así, sus legítimos derechos, y dejando de este modo el cumplimiento de los contratos cedidos al arbitrio exclusivo del adquirente de la unidad de negocio.  Para llegar a tal conclusión, el Tribunal toma en consideración que, casi un año después de la transmisión en bloque del negocio bancario, la vendedora se dio de baja como entidad de crédito y entró en concurso, abriéndose la fase de liquidación al no aprobarse el convenio. Y sobre este particular, recuerda que el Tribunal Supremo en otros supuestos de transmisión de una rama rentable del negocio, ha declarado que cuando se dejan las obligaciones derivadas del negocio vendido a una sociedad insolvente, se produce un fraude de ley en la medida en que se busca un resultado contrario al ordenamiento jurídico, como es la desprotección del crédito (caso Ercros-Ertoil, Sentencia 873/2008).  Del anterior razonamiento, puede deducirse que, para resolver sobre la eficacia frente a terceros de la cláusula de exoneración de pasivos contingentes, el Tribunal contempla como un hecho transcendente la situación de solvencia en la que queda la vendedora tras la transmisión de la unidad de negocio para responder frente a sus acreedores.

De igual modo, toma en consideración el Tribunal para su decisión, que no puede entenderse que mediara consentimiento de los clientes a la cesión de sus contratos por el hecho de que la entidad bancaria compradora les comunicara la integración operativa del negocio bancario adquirido, como tampoco porque tras dicha comunicación los clientes continuaran trabajando sin protesta alguna a través de las oficinas bancarias de la compradora, dado que no se les trasladó el dato fundamental de las limitaciones que respecto de futuras reclamaciones  se habían convenido con la vendedora. Añade también que la operación se presentó a los clientes como una transmisión del negocio bancario, con cesión de oficinas y personal, lo que les infundió la legítima confianza de que no verían limitado su derecho a ejercer acciones frente al nuevo titular basadas en el desenvolvimiento del negocio anterior a la transmisión.

En base a todo ello, concluye el Tribunal que la mencionada cláusula carece de eficacia frente a terceros que no han intervenido en la cesión del negocio bancario y sólo cabe ser interpretada en el sentido de que la vendedora se obligaba a dejar indemne a la compradora por las reclamaciones que formularan los clientes por hechos acaecidos con anterioridad a la transmisión del negocio, pudiendo, en este caso, reclamar la compradora  a la vendedora el quebranto económico que le supusieran estas reclamaciones.

En definitiva, siendo cierto que el Tribunal termina ratificando el criterio de los dos órganos de instancia sobre la inoponibilidad frente a terceros de la cláusula de exoneración de pasivos contingentes, no se puede perder de vista que lo hace vinculándolo a las concretas circunstancias  relativas a (i) la constatada posterior situación de insolvencia de la vendedora del negocio bancario y la insoslayable protección del crédito, así como (ii) la confianza generada en los clientes de que se trataba de una transmisión global que conllevaba la sucesión de la compradora en el conjunto de las posiciones contractuales que la vendedora había establecido previamente con sus clientes.  No parece, pues, que la indicada inoponibilidad haya de aplicarse invariablemente, sino que habrá de atenderse a las concretas circunstancias que concurran en cada caso.


Autora: Gracia Llácer

Abogada Departamento Civil Roca Junyent

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