María José Rodríguez Rojas

Todo despacho, como cualquier empresa, está obligado a respetar la igualdad de trato y de oportunidades y a adoptar medidas que eviten cualquier discriminación laboral por razón de sexo. Además, los que cuentan con más de 250 personas en plantilla están obligados a elaborar e implantar Planes de Igualdad.

Un Plan de Igualdad es un conjunto ordenado de medidas, adoptadas después de haber realizado un diagnóstico de situación, tendentes a alcanzar la igualdad de trato y de oportunidades entre mujeres y hombres y a eliminar la discriminación por razón de sexo en el despacho. Fija los objetivos de igualdad a alcanzar, las estrategias y prácticas a adoptar para su consecución, así como el establecimiento de sistemas eficaces de seguimiento y evaluación de los objetivos fijados.

Los que poseen plantillas inferiores a 250 personas pueden elaborar e implantar un Plan de Igualdad voluntariamente en el marco de su Responsabilidad Social Empresarial o sus sistemas de calidad y acogerse, hasta el 10 de junio, a las ayudas que ha convocado el Ministerio de Sanidad Servicios Sociales e Igualdad a la pequeña y mediana empresa y otras entidades para la elaboración e implantación de Planes de Igualdad.

Pueden acogerse a esta ayuda los despachos con plantillas de entre 30 y 250 personas trabajadoras que adopten por primera vez un Plan de Igualdad tendente a alcanzar en su organización la igualdad de trato y oportunidad es entre mujeres y hombres y a eliminar la discriminación por razón de sexo.

La cuantía máxima de estas ayudas es de hasta 10.000 € por empresa. El 65% de la subvención concedida se recibe en concepto de pago anticipado y sin necesidad de constituir garantía, tras la notificación de la resolución de concesión y el 35% restante, a la finalización y justificación de las acciones previstas en la primera fase del Plan de Igualdad.

Integrar la Igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres en la cultura y gestión de un despacho, alineándola con sus objetivos de negocio, es una decisión estratégica que cada vez adoptan más bufetes por su alta rentabilidad. Entre los beneficios que obtienen quienes integran la Igualdad de Oportunidades entre mujeres y hombres en su gestión se encuentran:  optimizan sus recursos humanos, atraen y retienen el talento, reducen sus índices de rotación, absentismo y bajas laborales, mejoran el clima laboral con un aumento de la satisfacción y compromiso de la plantilla, aumentan su productividad con el correspondiente impacto positivo en  la cuenta de resultados, se diferencian de su competencia,  conectan mejor con un sector cada vez mayor de la población y del mercado que es sensible a los temas de género y que practica un consumo responsable, prestan un servicio con un importante valor añadido que aumenta la satisfacción de su clientela,  mejoran su imagen y posicionamiento, obtienen mejores puntuaciones de las Administraciones Públicas cuando participan en concursos públicos y/o pretenden contratar con ellas o acceder a determinadas ayudas y subvenciones.

Para este sector la igualdad real y efectiva entre mujeres y hombres es una asignatura pendiente.

Según los últimos datos del Consejo General de la Abogacía Española, las mujeres suponen el 60% de las nuevas incorporaciones y representan casi la mitad de profesionales, con un 48% del total, pero su presencia como socias de los grandes despachos o en sus puestos de responsabilidad todavía es anecdótica. Ser un despacho que ha integrado la igualdad entre mujeres y hombres en su gestión y cultura empresarial o que es socialmente responsable desde la perspectiva de género NO es “tener una plantilla con igual o superior número de trabajadoras que trabajadores”. Se trata de integrar la igualdad en todas sus prácticas de gestión de personal, comunicación, publicidad, en sus servicios, etc.

Cada vez existe un sector más importante de la población que demanda comportamientos empresariales igualitarios. La abogacía no puede ser ajena a esta realidad, como tampoco lo es a la sociedad en que presta sus servicios, ni a los problemas  y cambios sociales. Tampoco lo es a la violencia de género, una lacra que azota nuestra sociedad, y cuya raíz última está en la desigualdad de las mujeres y contra la que se lucha fomentando la igualdad real y efectiva de mujeres y hombres.

En ese sentido es vital para un despacho adaptarse a la incorporación de las mujeres al mercado laboral y fomentar la igualdad real y efectiva. Todavía son asignaturas pendientes en los despachos de ciertas dimensiones reducir la brecha salarial entre abogadas y abogados, no poner trabas a la promoción de las mujeres y aumentar su presencia en los puestos de mayor responsabilidad, tener plantillas más dimensionadas, eliminar la cultura del presentismo y fomentar la conciliación y corresponsabilidad de hombres y mujeres,  con medidas como el establecimiento de jornadas más compatibles con la vida personal y familiar, horarios más flexibles y el fomento del teletrabajo.

Un despacho que integra la igualdad de oportunidades entre mujeres y hombres es un despacho que aporta más tanto a la sociedad como a su clientela. Sus profesionales adquieren capacidades que permiten diferenciar al despacho de su competencia y le acercan a su clientela al conectar mejor con las personas, introduciendo prácticas que fomentan el espíritu empresarial que no siempre adoptan los despachos.

Para un despacho, elaborar e implantar Planes de Igualdad representa pues múltiples ventajas.

Una vez elaborado e implantado, es esencial comunicarlo correctamente, solicitar acreditaciones y distintivos en la materia, tales como el distintivo “Igualdad en la Empresa”, que otorga el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad. Es una Marca de Excelencia Empresarial en materia de Igualdad que ya han obtenido despachos como Ernst & Young.

Por tanto, hablar de despachos pioneros en igualdad es hablar de despachos Excelentes, líderes del mercado.

María José Rodríguez Rojas es abogada y consultora de Igualdad en Impullsa.

1 Comentario

  1. Cada cual debería ser libre para contratar y promocionar en su empresa a quien le dé la gana. Y si quiero poner un pingüino como consejero delegado, con coche oficial y chófer, pues perfecto, que para eso es mi empresa.
    Lo que hace falta es más libertad y menos regulación en todos los ámbitos de la vida.

    Un saludo

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