El primer paso del proyecto, el desembarco en Brasil, lo han liderado Juan Picón primero, y Javier López Antón a partir de principios de este año.

El bufete también prepara la apertura de una oficina en Miami como puerta a Latinoamérica y último vértice del triángulo. De nuevo DLA confía en sus socios españoles y, como Jones Day en México, elige a la oficina española para gestionar su llegada a Latinoamérica.

Picón, socio director de la firma en Madrid, miembro de la Comisión Ejecutiva y responsable de Mercantil para Europa, Oriente Próximo y Asia (Emea), y López Antón, socio de Finance & Projects en Madrid, cuentan que DLA ya está en Brasil mediante un acuerdo de colaboración con el bufete Campos Mello Pontes Vinci & Schiller. “La ley brasileña no te permite operar de otra forma, pero este bufete se va a integrar en nuestro sistema”, explican.

Para ello, están hablando con grupos de Derecho Financiero y Energético en Sao Paulo, por ejemplo. Estas oficinas son el fruto del trabajo de Picón durante dos años junto con dos socios estadounidenses que han estado estudiando el mercado legal brasileño. Picón y López Antón alaban “la credibilidad y solvencia del país, que ha logrado Lula”.

Estos socios españoles destacan “el interés de la rama de la firma en EEUU en abrir en Miami, proyecto que está muy avanzado”, y recuerdan que la reunión anual de los mil socios del bufete se celebra el próximo 14 de mayo en Orlando (Florida). “El mercado de EEUU ha visto de forma muy positiva el movimiento en Brasil”, añaden. Después del país amazónico y de Miami –ciudad privilegiada para seguir los acontecimientos que se producen en Cuba–, la firma ha puesto sus ojos, para dentro de unos años, en México, Chile y Colombia. Picón recuerda que “una parte sustancial de la generación de ingresos en nuestro plan de negocio en Brasil” viene de estos tres países.

López Antón recuerda que su “cartera de clientes de Finanzas e Infraestructuras”, área en la que sigue asesorando en Madrid, le proporciona “una relación con Latinoamérica que ha pesado” en su nombramiento.

El desembarco en América Latina obedece a la estrategia de diversificación geográfica de DLA, el bufete que más factura en el mundo, 2.260 millones de dólares en 2008. El despacho es consciente del “importante papel que juegan los países emergentes”. De ahí su interés en Asia, su plaza fuerte.

“Somos una firma muy moldeable, a la que le gusta el cambio y hacer de la oportunidad virtud en tiempos cambiantes como los actuales”, sentencia Picón.

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