Si hace unos días teníamos el testimonio de Jorge Luis Collantes,abogado experto en derecho internacional y uno de los coautores de la publicacion Diccionario Terminológico del Arbitraje Nacional e Internacional del Arbitraje Nacional e Internacional (Comercial y de Inversiones), todo un compendio de terminología sobre el mundo arbitral, hoy tenemos el testimonio de otro de sus coautores, Domingo Bello Janeiro, catedrático de Derecho Civil y árbitro internacional del CIADI,en algunos conflictos bilaterales, por citar los mas relevantes entre Argentina y las compañías multinacionales Mercedes Benz Daimler Chrysler, Siemens y Aes Corporation.  este sistema de resolución internacional se estableció al constatarse las dificultades que encuentran las empresas cuando realizan inversiones en Estados extranjeros y existe algún tipo de controversia, para llevar a cabo una reclamación dentro del contexto del Estado, destacando la importancia del arbitraje Internacional con el respaldo jurídico y económico del Banco Mundial para solventar pacíficamente y con todas las garantías estos conflictos,», explica nuestro etrevistado. Además ha escrito multitud de textos sobre arbitraje así como participado en numerosos congresos, entre ellos los tres primeros Congresos Internacionales sobre la materia de Arbitraje de la Pontficia Universidad Católica del Perú, coorganizado con el Estudio Mario Castillo Freyre y la Embajada de Francia en Lima,

 

¿Que dificultades acarrea una publicación de este tipo?  ¿Donde se inspira esta publicación?

El diccionario, surgido de la necesidad de un glosario de términos arbitrales, hasta ahora inexistente, que ha sido escrito por más de noventa juristas, profesores universitarios, abogados, juristas peruanos y abogados de firmas ginebrinas prestigiosas especializadas en el arbitraje, representa a su vez un intento de promoción del español como lengua de litigios arbitrales internacionales en un contexto en el que España empieza a ser cada vez más la sede elegida por las compañías para un tipo de contiendas donde, a diferencia de la justicia doméstica, las partes en conflicto eligen son quienes los árbitros, el idioma del procedimiento y otros aspectos donde el factor lingüístico no pasa inadvertido.

¿Cómo esta organizada la obra y a quien va dirigida?

El diccionario consta de 1148 páginas. Sus autores son de distintas nacionalidades y aún dentro de España de distintas Comunidades Autónomas, iniciándose con un prólogo de gran categoría a cargo del Maestro Olivencia, que predispone a su lectura y en sí mismo es una obra de arte, por todo lo cual auguro gran acogida por la comunidad de juristas de habla hispana.

Este diccionario cuenta también con tablas de traducción desde y hacia la anglofonía y la francofonía. Con estas tablas el lector hispano-parlante verá facilitado su aproximación a la terminología arbitral de esas lenguas y, en este mismo sentido, francófonos y anglófonos podrán aproximarse con mayor facilidad al lenguaje arbitral, siendo digno de elogio la inclusión de las tablas de traducción e interpretación de los términos desarrollados porque, tal como está diseñado el diccionario , se puede no sólo leer la traducción literal de un término arbitral de un idioma a otro, sino tener una visión más amplia de cada término, dado que muchas veces la traducción literal suele ser inexacta por las matices inevitables del Derecho comparado y la cultura del derecho de cada sistema jurídico.

Por ello celebro la publicación dentro de una colección de arbitraje que tiene el objetivo de difundir la cultura, la doctrina y la jurisprudencia arbitral al Perú a través de diferentes volúmenes, lo que en esta ocasión se consigue también en España, debiendo de tomar muy en cuenta la experiencia de Perú, en la expansión del arbitraje puesto que cuando la Administración de Justicia se encuentra en situaciones difíciles, la sociedad civil busca soluciones y en este momento el arbitraje aparece como el mecanismo extrajudicial idóneo para la solución de controversias y en Perú, incluso los conflictos nacidos de los contratos públicos quedan sometidos a arbitraje.

Respecto a las acepciones nuevas, ¿como las van a ir introduciendo?

Como ya anunció Jorge Luis Collantes, director y promotor de esta impresionante iniciativa, ya estamos trabajando en nuevas incorporaciones. El arbitraje ha desarrollado una terminología en virtud de dos aspectos. Por un lado, porque el arbitraje encierra palabras propias, como es el “laudo”, que es la decisión del árbitro, o “abstención”, que es la palabra utilizada para referirse a la actitud del árbitro que decide apartarse de una controversia por un eventual conflicto de intereses.

Y, por otro lado, porque como disciplina académica, quienes lo practican –es decir, árbitros, abogados, letrados, asesores…-utilizan un lenguaje que es ajeno incluso para los sectores jurídicos no especializados en la materia, como pueden ser “las cláusulas paraguas” o “las cláusulas escalonadas” o la “autonomía del convenio arbitral”, y por ello la importancia de estar permanentemente al día en la terminología arbitral. El lenguaje arbitral se desarrolla, se comparte y se utiliza.

 

¿Que opinión tienen de la nueva reforma, de la Ley de Arbitraje, ha generado muchos términos? ¿Ayudará a impulsarel mundo del arbitraje?

Quiero destacar la importancia que tiene la ley de arbitraje para fomentar el mismo en España, país que, a mi juicio, debe aspirar a convertirse en uno de los referentes mundiales en arbitrajes internacionales, especialmente en el área de iberoamérica, por sus particulares relaciones. Todos los países iberoamericanos deberían de favorecer sus posibilidades como sedes de arbitrajes sobre conflictos comerciales internacionales.

España, gracias a las singulares afinidades con Iberoamérica, que suponen una importante ventaja competitiva, pueden aprovechar el nuevo marco normativo, para potenciarse como sede atractiva y moderna de los futuros arbitrajes internacionales, para lo cual ha de tenerse en cuenta también el notable incremento del volumen de inversión de las empresas españolas en el extranjero en sectores estratégicos.

Hago constar que la ley española de arbitraje permite aumentar la celeridad, eficacia y flexibilidad de los procesos arbitrales y reforzar la seguridad jurídica de los laudos, sentando las bases para que España pueda convertirse en un polo de atracción para la realización de arbitrajes internacionales. Para que los agentes económicos nacionales y extranjeros se sientan atraídos por la designación de nuestro país como lugar de arbitraje, es preciso ofrecerles un marco procedimental y académico conocido, y para ello, la ley española se inspira principalmente en la ley Modelo sobre arbitraje Comercial Internacional seguida por más de 35 países.

En una economía global caracterizada por el incremento constante de los flujos comerciales internacionales, es imprescindible armonizar el Derecho que la ordena, y, singularmente, el régimen jurídico del arbitraje, tanto interno como externo, lo cual facilitaría que se pacten convenios arbitrales.

Asimismo de la lectura del texto que hoy presentamos se deduce que resulta bien oportuno sugerir a los Estados que incluyan en su legislación las modificaciones precisas a fin de que sus instituciones puedan someter a arbitraje la solución de conflictos derivados de la contratación internacional y en ese sentido hay países, como Perú, en que se publica la presente obra, en los que los conflictos derivados de la contratación pública se someten, por imperativo legal, al arbitraje.

 En el futuro, con las nuevas tecnologias, ¿piensan adaptarla a un formato digital?

Hay que agradecer al prestigioso estudio Castillo Freyre su confianza por su apuesta por el libro así como su generosa filantropía anunciando que el mismo pronto estaré disponible para todos los interesados en formato digital lo que me parece esencial hoy en día, en el contexto de la globalización y de los intercambios comerciales y de las inversiones que en ésta discurren en la cual el arbitraje se erige como mecanismo idóneo par la solución de controversias entre los actores del comercio y las inversiones. La flexibilidad, el antiformalismo y la máxima libertad hacen del arbitraje uno de los más recomendables para la solución de conflictos internos e internacionales y tiene que adaptarse desde luego al presente siglo en que las nuevas tecnologías son de uso constante.


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