MontoroEl secretario de Estado de Hacienda, Miguel Ferre, ha justificado que a partir de ahora las tributaciones por despido comiencen a tributar en el IRPF, una de las medidas recogidas en la reforma fiscal que más está dando que hablar. Eso sí ha indicado que, con datos de 2012, el 80% de las indemnizaciones por despido quedarán exentas del pago del IRPF, ya que la mayor parte de los despedidos cobran menos de 20.000 euros al año, el sueldo que se corresponde con las indemnizaciones exentas, de acuerdo con la reforma fiscal que prepara el Gobierno.

Ferre ha afirmado, en declaraciones a TVE, que según estos datos sólo una “parte reducida” de las indemnizaciones por despido tendrán que tributar por IRPF, y añadió que esta medida trata de introducir “neutralidad en el sistema tributario, dado que actualmente no había ninguna razón de justicia tributaria para que altas indemnizaciones por despido quedarán exentas del IRPF”.

El secretario de Estado de Hacienda justificó la medida: “¿Por qué un tipo de renta ha de estar exenta o no? En cantidades pequeñas creemos que sí, ¿pero está justificado que todos nosotros paguemos la exención de las indemnizaciones en el IRPF en salidas voluntarias de relaciones laborales que se han camuflado como despidos improcedentes para que el efecto neto en las persona despedida fuera mayor?”. Y apostillo que al final el hecho de que las indemnizaciones por despido no tributen es algo que “terminamos pagando todos”.

El Gobierno ha limitado la tributación en el IRPF de las indemnizaciones por despido para los que ganan más de 20.000 euros y ha establecido un mínimo exento equivalente a 2.000 euros por año trabajado. La nueva exención establece que los trabajadores que hayan sido despedidos de forma improcedente tributarán ya desde el pasado 20 de junio a partir de los 2.000 euros por año trabajado, con lo que la primera cantidad “está exenta” de pago del IRPF.

Ferre ha indicado que cuando las indemnizaciones por despidos se corresponden con niveles de salario anual superior a los 20.000 euros los niveles de tributación van aumentando. Así, a partir de salarios anuales de 30.000 euros con indemnizaciones de 2.750 euros por año trabajado, la exención se establece para el 72,72% de la indemnización. En el caso de un salario anual de 150.000 euros que ha recibido una indemnización por despido improcedente de 13.750 euros por año trabajado, la exención se reduce al 14,5 % del total de lo percibido por el despido.

1 Comentario

  1. Hay temas que merecen reflexiones profundas no solo en las esferas legislativas o del Ejecutivo sino también en las públicas o informativas. La reforma fiscal, con especial relevancia en el ámbito del IRPF, es una de ellas.

    Se dice que los ciudadanos van a ser compensados de su estoico esfuerzo en la crisis; esfuerzo del que no dudo, jamás serán debidamente premiados, aunque tampoco debiera olvidarse que no todos resultaron igualitariamente perjudicados. Por ejemplo, en el ámbito de la función pública, los funcionarios del Estado no han resultado, en absoluto, igual de perjudicados que los funcionarios de la Generalitat, pese a que el origen fue una decisión del Estado que a todos se aplicaba por igual. Como es posible que esa misma decisión, judicialmente respaldada no sirva, sensu contra, para evitar desiguales perjuicios, discriminación en las percepciones ahora unilateralmente decididas por el Gobierno i el Legislativo autonómico (són o no són bàsicas las percepciones económicas establecidas en las leyes estatales de presupuestos, si establecen dos pagas ¿es admisible recortar una en un territorio?).

    Ahora parece haber llegado, con aires electorales, pero con visión coherente con la mejora del sistema financiero y bancario, apagar la llama fiscal del ciudadano quemado, con la esperanza de que mayor dinero en sus manos pueda conducir a un mayor consumo o a hacer frente al mismo sin padecer las ingratas consecuencias jurídicamente previstas para los impagos y para los deudores. Todos anuncian mejoras y menores retenciones en el IRPF y todo por una reducción de grupos que pareciendo plausible, eleva, de entrada, al máximo nivel de porcentage a ingresos superiores a 60.000€. Si nos ponemos en la situación de éstos, que el Gobierno no dudo habrá estadísticamente comprobado, vemos como muchos van a pasar al tipo máximo (47%, 45%), aquel que se aplicabava hasta ahora a importes muy elevados, viendo perjudicada su situación fiscal en relación con este impuesto. Esto no me parece una mejora, especialmente si hablamos de importes brutos porque vuelven a afectar a una parte importante de la denominada clase media, incluidos muchos trabajadores públicos. Falla la cifra mínima de este grupo, que debiera ser objeto de atención por nuestros diputados pues no parece responsable que percibir 4.285€ brutos mensuales, pueda tener como carga fiscal una retención de 2.014€ mensuales, especialmente cuando -una vez más- la reforma no parte de un hecho tan necesario como es el de tener en cuenta la remuneración global de la familia. Espero que acierten a ver la discriminación con un ejemplo, 4 miembros donde solo uno trabaja y percibe 60.001€ anuales frente a otra familia donde todos trabajan y cada uno de ellos percibe una remuneración bruta mensual de 2.100€, ¡hagan números!.

    La reflexión se hace a la vista de la información pública ofrecida, por ello su rigor debe ser contrastado con el texto de la norma que hoy por hoy desconozco por lo que pido disculpas por los errores de apreciación que ello ocasione. Si bien, no me cabe duda que la reducción de grupos acaba penalizando – si no se actua con eficacia y atención- a quienes se ven integrados en uno de “ámbito superior” y, especialmente, si además tienen enormes responsabilidades economico-familiares con ocasión de la otra actividad del Gobierno y el Legislativo centrales (tasas universitarias, desplazamientos obligatorios al estranjero en busca de trabajo o estudios, tarifas de la luz, del gas, del agua, con dobles o triples impuestos)…bien que les voy a decir a los que ya me entienden, los otros seguiran despreocupándose porque en las guerras siempre hay vencedores y vencidos.

    En el tema de las indemnizaciones por despidos, también se me encoge la palabra..al logro de un despido más barato le sigue la obligación de pagar por lo percibido y que puede ser fruto de muchos años de trabajo y que, consiguientemente, no responderá al principio de ingresos del año. NO ES ORO TODO LO QUE RELUCE.

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