Marcela Filloy en un curso de arbitraje internacional
Marcela Filloy en un curso de arbitraje internacional

Marcela Filloy Zerr es una abogada costarricense experta en arbitraje y comercio internacional y tienen una larga trayectoria en estos campos. Desde 1999 representa a su país en Comité ejecutivo de la Comisión Interamericana de Arbitraje Comercial y desde 2007 es la Secretaria del Comité ejecutivo. También ha representado Costa Rica en comités consultivos de Solución de Controversias Comerciales Privadas de Tratados de Libre Comerció entre Costa Rica y otros países de América.

Fue consultora internacional para la elaboración de una Ley de Mediación y Arbitraje en Nicaragua y representante de la Cámara de Exportadores de Costa Rica en las negociaciones Del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica, la República Dominicana y Estados Unidos. Ha publicado numerosos artículos sobre el arbitraje en el comercio internacional y ha participado en conferencias por todo el mundo.

Además, ejerce como arbitro internacional y es socia fundadora del Bufete Meléndez, Pochet, Filloy y asociados, dedicado a la solución de controversias privadas y asesoría legal. Filloy nos habla de las bondades del arbitraje internacional y del futuro de las relaciones comerciales de Europa y Centroamérica.

¿Sirve el arbitraje para resolver controversias internacionales?

A nivel internacional el arbitraje es la mejor opción para resolver las controversias porque no existe un sistema judicial internacional al que acudir. Es decir, sino optamos por el arbitraje tendremos que acudir a una jurisdicción nacional, con los problemas que se pueden dar para determinar cuál tiene competencia para resolver. Además, como todos sabemos algunos sistemas judiciales son muy buenos y otros no tanto, es algo en lo que hay que pensar cuando se hacen negocios internacionales. [pullquote] “Ha habido muchas reticencias hacia el arbitraje sobretodo por desconocimiento y por los costes que supone” [/pullquote]

¿No ofrece menos garantías un laudo arbitral que una sentencia judicial?

El laudo arbitral está amparado por varias convenciones internacionales, por ejemplo la Convención de Panamá, que obliga a los países de la Organización de los Estados Americanos y la Convención  de Nueva York sobre Reconocimiento y la Ejecución de Sentencias Arbitrales Extranjeras que han ratificado más de 150 países, incluido España. Por tanto, si yo tengo un laudo arbitral puede o ejecutarlo en España o en cualquier país que forme parte de estas convenciones.

¿Hay reticencia hacia el arbitraje?

Sí, ha habido muchas reticencias sobretodo por desconocimiento de los letrados y por los costes que tiene. El arbitraje tiene unos costes que no tiene la justicia ordinaria porque es pública. Ahora bien si los costes son pequeños en las justicia común es porque se financia con los impuestos de los ciudadanos, que quizá no debería servir para financiar la resolución de ciertas controversias.

¿Y  si es más caro, qué ventajas tiene más allá de saber de antemano dónde se conocerá el asunto?

La agilidad es la gran baza del arbitraje. No es lo mismo tener un caso que resolver que dos mil y por lo tanto la diferencia del tiempo de resolución en los arbitrajes es mucho más corta que en los juicios. La idea de el arbitraje es que la solución este acorde con la agilidad del comercio, con lo que el comercio necesita. Hay que tener en cuenta, y yo en mi experiencia lo he visto, que la supervivencia de una empresa pequeña o mediana puede depender de la[pullquote align=”right”] “La Gran baza del arbitraje es la rapidez, precisamente lo que los negocios necesitan”[/pullquote]solución de un conflicto. Incluso pasa que el conflicto se resuelve a favor de esta empresa pero para entonces ya está en la quiebra o ha desaparecido. En comercio se necesitan soluciones rápidas y estos son mecanismos que buscan precisamente que la solución esté acorde con la agilidad en el comercio.

¿Tiene otras ventajas?

Sí, como se trata de negocios internacionales a veces hay grandes diferencias culturales entre las partes que contratan. Es normal que para una de las partes no resulta deseable acudir a la justicia ordinaria del país de la otra parte. Por ejemplo, ahora hay un auge de negocios entre España y China, pero en cambio es casi seguro que a un empresario español no le interesa irse a las cortes de China, ni viceversa. El arbitraje permite escoger una corte arbitral que el foro sea neutral y que se tengan en cuenta las diferencias culturales.

Además, el arbitraje no se presta a los subterfugios legales que tienen las legislaciones domésticas y que los empresarios extranjeros no conocen y por tanto genera más confianza. En mi experiencia este clima de confianza incentiva que las partes busquen una solución y negocien para resolver amigablemente el conflicto. Esto es interesante porque implica que las partes pueden no romper sus relaciones comerciales, como suele ocurrir si se enfrentan en los tribunales.

¿Y ahora está en expansión?

Sí, el arbitraje está cogiendo fuerza desde hace 15 años. Ha costado porque se ha necesitado de un proceso educativo. Pero cada día más tanto los empresarios como los abogados están interesados en saber manejar este sistema. El reto más profundo es que el empresario y los abogados entiendan que tienen en sus manos un método de resolución de controversias ágil y beneficioso para las partes, aunque al principio sea más oneroso que acudir a la justicia común.

¿Qué debe hacer un empresario para acudir al arbitraje?

La mayoría de ordenamientos internos prevén que en la relación contractual se incluya una cláusula al respecto. Ésta saca el conocimiento de los conflictos que surjan de los tribunales comunes y los lleva a una corte arbitral determinada. Los empresarios deben saber que para que un asunto se lleve al arbitraje debe existir una cláusula previa. Eso no significa que una vez surgido el conflicto no pueda acordarse resolverlo por arbitraje, pero sí significa que no puede obligar a la otra parte a acudir a este mecanismo. Por lo tanto debemos establecerlo antes. [pullquote] “El reto es que empresarios y letrados comprendan que tienen en sus manos un instrumento ágil y beneficioso para todas las partes”[/pullquote]Es suficiente hacerlo a través del intercambio de simples correos electrónicos, más ahora que muchos negocios incluso se cierran así. Los empresarios deben conocer el sistema y capacitar a su personal, porque es sencillo. En España hay que indicar expresamente a qué corte arbitral se llevaría el conflicto pero en el caso de los países amparados por la Convención de Panamá, como Costa Rica, es suficiente decir que se resolverá con arbitraje. La convención ya incluye reglas para determinar a dónde se somete el arbitraje sino se menciona en el pacto. De todas formas, existen muchas cortes de arbitraje, y se puede elegir una que nos parezca de confianza.

¿Como se sitúa España en materia de arbitraje internacional?

España está al día en este tema y está presente en los grandes foros como la Corte de Arbitraje de la Cámara Internacional de Comercio. También tiene una gran corte de arbitraje y un grupo de expertos de primera línea como Julio González Soria, Bernardo Cremades y Jose María Chillón. Son personalidades en el mundo arbitral internacional. Además desde muchas universidades se está haciendo un esfuerzo para que se conozca y se use el arbitraje.

El acuerdo de Asociación entre la UE y Centroamérica crea un sustrato fértil para el desarrollo de relaciones comerciales

El 1 de enero de este año entró en vigor el Acuerdo de Asociación entre la Unión Europea y Centroamérica, que incluye a Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá. ¿Qué implica para el comercio de las dos regiones este acuerdo?

Será muy importante sobretodo para los países de Centroamérica porque podrán exportar más a la UE. Por ejemplo, se han revisado temas de aranceles, especialmente para algunos productos que también se producen en Europa y dónde se aplicaba proteccionismo, como las bananas. Ahora hay aranceles atractivos. Es decir que el nivel de negocios entre Centroamérica y Europa van a aumentar su nivel de negocios. Para estos países es muy importante la exportación a Europa. Antes representaba un 25% de la exportación y ahora anda por el 16%. Costa Rica por ejemplo es uno de los principales exportadores de piña y palmito a Europa.

¿Es suficiente el acuerdo para agilizar y aumentar el tráfico comercial de las dos regiones?

Es mucho pero se puede hacer más. Hay que sacarle partido al tratado y sacarle punta. Hace falta fortalecer las relaciones y que haya misiones de empresarios que vengan a conocer las posibilidades de negocio de la región. Por eso una parte importante del tratado está relacionado con la cooperación.

¿Tiene más novedades el tratado?

Sí, por ejemplo la UE quiere potenciar productos de la región. Una de las partes interesantes del tratado es que se potencien los productos de la región de centro América. Si un producto se produce típicamente en uno de los países de centro América y es de calidad se podrá calificar como una denominación de origen protegida. Estamos en un sustrato fértil para el desarrollo de relaciones comerciales.

El Convenio UE-Centro América ha abierto una vía de negocios para empresarios los empresarios españoles en Costa Rica y otros países, ¿pueden ampararse estas relaciones en el arbitraje?

Por desgracia en ese acuerdo no se consignaron disposiciones relacionadas con el arbitraje. Eso no impide acudir al arbitraje porque tanto España como la UE tienen legislación avanzada en esta materia, pero no se han incrementado las facilidades. No se entró en esa materia por un tema de estrategia política. Quizá más adelante sí interesará una regulación de esta materia como la del Tratado de Libre Comercio entre República Dominicana, Centroamérica y los EEUU o la que hay en tratados suscritos entre EEUU y Perú y otros países de América del Sur. Es evidente que el mecanismo está llamado a ser la regla de resolución de controversias y las grandes compañías ya llevan sus asuntos a la vía arbitral.

¿Qué papel deben jugar los despachos y letrados españoles para que las empresas españolas puedan beneficiarse de este nuevo tratado?

El rol de los abogados en el comercio internacional es fundamental. El abogado ha adoptado un nuevo rol en el comercio internacional que va más allá de los temas[pullquote align=”right”] “Los abogados y los despachos deben buscar soluciones para que sus clientes puedan actuar internacionalmente” [/pullquote]estrictamente legales. Los abogados y los despachos deben ofrecer soluciones a sus clientes que quieren actuar internacionalmente, servir de mediador y ayudar a estructurar negocios. En cierta forma el abogado forma parte del negocio porque ayuda al empresario a moverse en un entorno que no conoce.

¿Deberán los letrados y despachos españoles relacionarse con las firmas legales locales?

Claro, el abogado internacional va a tener que salir de sus fronteras y parte de su ejercicio profesional tiene que ir acompañado de relaciones con abogados externos, con despachos o abogados de otra parte. Si una empresa quiere exportar o participar en una licitación en otro país necesita un abogado que le represente en el otro país y este se va a relacionar con los abogados locales, que son los que conocen en detalle la regulación del país. Por tanto, hace falta crear redes profesionales internacionales. Las grandes firmas tienen oficinas en todos los países y en el comercio internacional un abogado también debe ser capaz de actuar en muchos países.

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