Ros RocaLa Sala Primera del Tribunal Supremo ha condenado a la empresa especializada en recogida de residuos, Ros Roca, a pagar 2.508.102 euros a la consultora Closa Corporate Finance Advisors por la mediación realizada en el proceso de compra de la compañía italiana OMB. Esta suspendió pagos antes que la empresa catalana pudiera controlar el 100% de la firma, tal y como estaba previsto inicialmente.

En la sentencia dictada por el magistrado Orduña Moreno, el alto tribunal estima el recurso de casación de la empresa mediadora y ratifica, así, la sentencia del juzgado de primera instancia, número 6, de Lleida, que dio la razón a Closa. El Supremo revoca, en cambio, la decisión de la Audiencia Provincial de Lleida del 10 de junio de 2010, que desestimó la primera decisión y que, por tanto, admitió los argumentos de Ros Roca para no pagar los honorarios.

El origen del litigio se remonta al año 2007, cuando Closa intermedió en la compra de la empresa italiana OMB. Inicialmente, Ros Roca tomó una participación del 18% del capital, pero nunca llegó a controlar el 100% ya que la italiana suspendió pagos. La firma catalana sostiene que al no haberse completado nunca la compra del grupo, no procede pagar íntegramente los honorarios y la comisión que le reclama la consultora.

Sin embargo, el Supremo entiende que la celebración de la adquisición en los términos pactados era de por sí suficiente para los honorarios reclamados. También añade que Closa cumplió con éxito el encargo, ya que procuró la posibilidad a Ros Roca de adquirir el 100% del capital de la compañía italiana y, aunque finalmente esta no se pudo llevar a cabo, la responsabilidad no corresponde a la empresa mediadora.

Debate jurídico: contrato de mediación de medios o de resultados

La solución ha sido diferente en ambas instancias, partiendo de la interpretación del contrato de mediación en un caso como de medios y en otro como de resultados.

Así, la sentencia de primera instancia había estimado las pretensiones de la mediadora entendiendo que el contrato de mediación consistía en una obligación de medios para conseguir el resultado pretendido por el cliente, sin que ese resultado formara parte de la obligación del mediador, entendiendo en el caso que la celebración de la compraventa en un porcentaje y la opción de compra sobre el porcentaje restante conllevaba el devengo de la comisión. En cambio, la Audiencia Provincial de Lleida revocó esta primera decisión al considerar que no se había adquirido el paquete de control de la compañía y, por tanto, no se había obtenido el resultado pretendido.

La sentencia dictada por la Sala Primera del Tribunal Supremo se decanta por la primera posición, confirmando así la sentencia de primera instancia. El ponente delimita conceptualmente en su sentencia el contrato de mediación como un contrato principal, con sustantividad propia, no vinculado al contrato pretendido y en el que no existe la obligación de resultado.

También precisa que si esto es así desde el punto de vista conceptual, la voluntad de las partes plasmada en el contrato puede determinar que exista una obligación de resultado, circunstancia que tampoco se produce en el plano interpretativo del concreto contrato celebrado. Así, el que el cliente ejercitara o no la opción de compra no puede determinar el devengo de la comisión, sino que la celebración de la adquisición en los términos pactados era de por sí suficiente para los honorarios reclamados.

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