El Tribunal Supremo ha dado la razón a un cliente del banco BBVA que había sido incluido en distintos registros de morosos indebidamente y que pedía una indemnización de 15.000 euros por intromisiones ilegítimas en los derechos del honor, la intimidad y la propia imagen. La resolución, conocida durante la jornada de ayer, de fecha 30 de noviembre de 2011, responde a un recurso de casación en materia de Derechos Fundamentales y contradice lo que se había dictado en primera instancia y en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, que habían desestimado la demanda al considerar caducada la acción ejercitada, sin llegar a entrar en el fondo del asunto.

Ambos tribunales rechazaron la causa al considerar que la demanda se había interpuesto en el año 2008, cuando ya había transcurrido el plazo de cuatro años de caducidad de la acción desde que el cliente había tenido conocimiento de la intromisión, tal y como regula el artículo 9.4 de la Ley Orgánica 1/1998. En cambio, el Tribunal Supremo ha considerado en esta resolución que el cliente sufrió un «daño continuado» a su honor durante los seis años que permaneció erróneamente en los registros de morosos y ha dictado que el periodo de 4 años para presentar la demanda debe comenzar a contar cuando quedó demostrado judicialmente que tal inclusión era errónea e injustificada en dos procedimientos monitorios celebrados durante el año 2007.

Según se desprende del texto, en estos juicios se demostró que el cliente había sido incluido en el registro de morosos del BBVA en 2001, a pesar de que no debía nada al banco. El cliente sostiene en su demanda que además de atentar contra su honor «dado el desmerecimiento y descrédito en la consideración ajena que la inclusión en este tipo de registros comporta» esta situación le ha causado considerables prejuicios económicos derivados de la pérdida de credibilidad y buena reputación en el ámbito de las operaciones financieras y le ha afectado seriamente a la salud.

La sentencia parte de la distinción jurídica entre daños continuados y daños permanentes y considera que los daños producidos por la inclusión indebida en un fichero de solvencia patrimonial tiene naturaleza de daños continuados, por el hecho de que la causa que origina la intromisión en el derecho al honor (la imputación de ser moroso) persiste durante el tiempo en su eficacia potencialmente lesiva del honor ajeno hasta que no se cancela o se produce la baja del demandante en el registro.

Esta consideración jurídica ha llevado al Tribunal Supremo a la estimación del recurso de casación y a la declaración en el caso concreto de que el plazo de caducidad de la acción no había transcurrido. La casación de la sentencia recurrida, que no había realizado un análisis de fondo sobre la cuestión planteada en la demanda, ha conllevado la remisión de las actuaciones a la Audiencia Provincial para el conocimiento sobre el fondo del asunto, de forma que todavía se desconoce si el cliente acabará percibiendo la indemnización de 15.000 euros o no, en función del resto de argumentos presentados.

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