El Tribunal Supremo ha desestimado una demanda de Francisco Vallejo, ex consejero andaluz de Obras Públicas y luego de Salud, contra Antonio Rodríguez, entonces secretario del PP en La Carolina (Jaén) y otras dos personas, por injurias durante el mitin de cierre de campaña de las elecciones autonómicas de 2000.
 
El Supremo, en una sentencia a la que ha tenido acceso este medio, considera que las expresiones que motivaron la demanda, aunque pudieran tener un sentido ofensivo de manera aislada, no lo tienen «en su conjunto y puestas en relación con el contexto de confrontación política propio de toda campaña electoral» cuando «se acentúa la agresividad verbal y escrita de unos partidos contra otros».
 
Vallejo, actual senador por Andalucía, demandó a Antonio Rodríguez Serrano porque durante un mitin del PP el 10 de marzo de 2000, en el cierre de la campaña electoral andaluza, se refirió a él como «borracho indecente que no merece ser alcalde de La Carolina», en relación a unos comentarios en ese tono incluidos en uno foro de internet.
 
También demandó a dos hermanas, hijas de un amigo de Rodríguez Serrano, a las que acusaba de haber distribuido por todo el pueblo, incluida la sede del PSOE y la casa de la familia del demandante, unos pasquines que reproducían la página de internet con imputaciones igualmente ofensivas realizadas por terceras personas en dicho foro.
 

La sentencia, de la que es ponente el presidente de la Sala Primera, D. Juan Antonio Xiol Ríos, tras recordar la doctrina aplicable enmateria de colisión de los derechos fundamentales en litigio (honor y libertad de expresión), concluye que, atendiendo a su peso relativo, las circunstancias del caso no permiten revertir la prevalencia que en abstracto tiene la libertad de expresión sobre el honor.

Esta decisión se apoya, en síntesis, en el interés y relevancia pública de las fotocopias que se repartieron en atención al cargo que desempeñaba el demandante, y, fundamentalmente, en el carácter proporcionado de las expresiones proferidas respecto de la intención crítica que pretendía hacerse, pues aunque muchas palabras pudieran tener un sentido ofensivo aisladamente consideradas, en su conjunto y puestas en relación con el contexto de confrontación política propio de toda campaña electoral (enque se acentúa la agresividad verbal y escrita de unos partidos contra otros), perdían ese carácter, además de que las octavillas no recogían comentarios personales de las demandadas sino que se limitaban a dar publicidad a los realizados por otras personas en un foro de internet

Con anterioridad a este fallo del Alto Tribunal, un juzgado de primera instancia y luego la Audiencia de Sevilla condenaron a los demandados a indemnizar en 10.000 euros a Vallejo por una intromisión ilegítima en su honor pero ahora el Supremo admite el recurso de las dos hermanas y dice que en este caso no prevalece el derecho fundamental al honor sobre el que garantiza la libertad de expresión.

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