El daño a la reputación y al valor de la marca es la principal preocupación para las compañías multinacionales de todo el mundo, según la última edición del estudio Global Risk Landscape 2019 elaborado por BDO, una de las principales firmas globales de servicios profesionales. El estudio, que recoge las percepciones de 500 ejecutivos de distintos países, incluyendo España, desvela que los riesgos tecnológicos y la desaceleración económica mundial son la segunda y tercera amenaza más relevantes para las empresas.

La edición del informe de 2018 concluyó que los riesgos regulatorios, el desarrollo macroeconómico y los riesgos medioambientales fueron las cuestiones que más preocupaban a las organizaciones, mientras que para el año 2019 han pasado a primer lugar los daños a la reputación y al valor de la marca de las organizaciones (algunos de ellos provocados por una inadecuada gestión de los riesgos medioambientales), los riesgos tecnológicos y la desaceleración económica, lo que refleja importantes cambios en cuanto a la percepción de los riesgos por parte de las compañías mundiales en este ejercicio.

Las principales amenazas para las empresas en 2019

Los riesgos tecnológicos, en concreto los delitos y virus informáticos, la piratería y los malicious codes (códigos que dañan los sistemas informáticos) se posicionan como la segunda preocupación más importante para las empresas. Entre los diferentes roles de las compañías, los CTO (Chief Technology Officers) y los CIO (Chief Information Officers) son los que opinan con mayor nivel de detalle sobre estos riesgos, desde la posibilidad de asunción de los mismos, hasta el nivel de preparación para su gestión y control. En concreto el 17 % de los CIO entrevistados consideran que su empresa no cuenta con los recursos necesarios para abordar riesgos relacionados con los delitos o los virus informáticos.

Otra preocupación relevante para las empresas es la desaceleración económica mundial y la lenta recuperación. Este riesgo preocupa de forma especial a las compañías medianas entrevistadas (entre 500 millones y 10.000 millones de dólares de facturación).

En cuanto a los riesgos individuales, el estudio revela que existen ciertas diferencias según la zona geográfica, sobre todo, en cuanto a riesgos medioambientales. En este sentido, según el informe, Oriente Medio se posiciona como la primera región menos preparada para afrontarlos, con un 16 %. Entre el resto de regiones que identifica el estudio, Europa, África, Asia y América, el porcentaje disminuye hasta el 10 % de media.

Ciclos y tendencias

El informe distingue también cómo las diferentes compañías perciben las probabilidades de que ocurran determinados riesgos. En este sentido, un 30 % de las empresas considera que con regularidad se consideran dentro de su análisis riesgos black swan (amenazas novedosas y altamente difíciles de predecir) en lugar de amenazas grey rhino (amenazas obvias y tradicionales, pero frecuentemente ignoradas). Para un 40 % de las compañías esta es una realidad que se produce en ocasiones. Por industrias, el sector de la Salud, con un 90 %; Energía, con un 89 %; y las empresas dedicadas a los Servicios Financieros, con el 79 %, son los sectores donde esta realidad se produce con mayor intensidad.

Al mismo tiempo, el 76 % de los encuestados consideran que su organización se ve influenciada por el ruido existente en el mercado y en los medios en torno a determinados riesgos. Por sectores, las industrias más sensibles a estas tendencias son Petróleo y Gas (52 %), que considera que su empresa está afectada por el riesgo regulatorio, y en el lado opuesto, se encuentran sectores como Turismo y Ocio (17%).

El reto de revisar los riesgos

Una de cada diez empresas considera que la evaluación de los riesgos se realiza en función de las influencias externas, como competidores o medios de comunicación. En esta línea, el estudio revela que existe una correlación entre el grado de asunción de riesgos y su evaluación.

Enric Doménech, socio responsable en España de Risk Advisory de BDO, considera que: “Si bien se han producido unos avances importantes en la gestión de los riesgos en los últimos años, en un entorno tan cambiante y globalizado como el que estamos viviendo, la reevaluación de los riesgos debe ser permanente y debe involucrar a toda la organización en su identificación, priorización y establecimiento de sistemas de control, supervisión y actualización, ya que en caso contrario corremos el riesgo de no focalizar bien la gestión de los mismos o de infravalorar los riesgos obvios, pero que por ‘tradicionales’ no dejan de ser importantes, frente a otros más impredecibles pero a la vez más “novedosos”.

En concreto, aquellas empresas más propensas a asumir riesgos tenderán a su revisión en función de la presencia de agentes externos (24 % de las compañías), mientras que aquellas más adversas consideran que la revisión es preferible realizarla durante todo el ejercicio (52 % de las empresas).

Riesgos interconectados

En cuanto a la interconectividad de los riesgos, al ser preguntados sobre cómo su empresa interrelaciona los riesgos, un 62 % de los profesionales del estudio considera que su organización no tiene en cuenta esta cuestión, frente al 18 % de los profesionales que sostiene que su empresa sí los interrelaciona, cuando actualmente muchos coinciden en la existencia e importancia de la interconexión entre riesgos y su efecto correspondiente.

Además, el 60 % de los profesionales considera que sus empresas no revalúan la importancia y conexión de los riesgos después de tres años y un 64 % considera que la cobertura de sus seguros frente a los riesgos supone un sobrecoste adicional.

Para Enric Doménech: “Cada vez existe una mayor conexión entre los riesgos en las compañías y es más significativo su efecto multiplicador sobre activos como la reputación y la marca de las mismas y por ello es importante abordarlos con una visión global holística de toda la organización, cosa que en un porcentaje importante de las compañías aún no se está haciendo correctamente”.

Fuente: BDO