El International Public Debt Review que la firma legal internacional Eversheds llevó a cabo en 28 países (incluida España), muestra que la necesidad de reducir la deuda pública es más aguda en la Unión Europea – donde actualmente el nivel de la misma en los estados miembros excede un 75% del PIB, muy por encima del límite del 60% establecido por la UE.

El estudio también sugiere que no se espera que los niveles de déficit presupuestario de la mitad de los 18 estados miembros revisados satisfagan el límite del 3% del PIB de la Unión Europea para 2013.

A fecha de hoy, se espera que 16 de los 18 estados miembros de la UE incluidos en la publicación hagan públicos sus recortes de gasto para el próximo año, con el objetivo de disminuir tan significativos niveles de deuda. Por el contrario, se estima que tres cuartas partes de los países revisados que no forman parte de Europa aumentarán su gasto público.

A propósito de las conclusiones del estudio, León Barriola, Director del Departamento corporativo de Derecho Fiscal de Eversheds Lupicinio, declaró: “Los gobiernos buscan lograr introducir medidas austeras que restauren la fe de los mercados en sus finanzas públicas sin tener que enviar sus economías a la recesión o perder poder político. El análisis realizado por Eversheds muestra que hay notables diferencias entre las medidas de austeridad adoptadas por los gobiernos para hacer frente a sus niveles de deuda, tanto en términos de oportunidad como de alcance”.

“Sin embargo, el estudio también pone de relieve algunas tendencias claras. Por ejemplo, la mayoría de los planes de recorte presupuestario de los países examinados han estado dominados la reducción del gasto, cuando históricamente ha sido el aumento de impuestos la herramienta más favorecida. Este énfasis en la reducción del gasto refleja, en parte, la urgente necesidad de los países por aminorar el déficit, ya que el correspondiente aumento de ingresos fiscales como consecuencia de la subida de impuestos tarda en producirse, por lo que es una medida relativamente lenta”, amplió.

“En el futuro, los países deberían adoptar frenos a la deuda estatal más duros. Muchos estados no compensaron su deuda pública en los años de vacas gordas, y esta falta de ‘parachoques financiero’ limitó su capacidad para proteger sus economías de los efectos de la recesión. Una reducción de la capacidad de gasto de los políticos permitiría a un férreo sistema de límite de la deuda evitar que ese error vuelva a repetirse”, completó.

La investigación reveló que, a pesar de la necesidad de reducir el déficit de sus presupuestos, casi un 40% de los países analizados bajó sus niveles impositivos en relación al año pasado. Sin embargo, se esperan menos reducciones de los mismos durante los próximos 12 meses como consecuencia de la recuperación de la recesión y la intención de los gobiernos de reducir su déficit.

El año pasado los impuestos de sociedades fueron la categoría de impuestos más popular a la hora de reducirse, pues casi un tercio de los países examinados se decantó por esta medida. Esto refleja el deseo de los gobiernos de atraer inversión extranjera para estimular sus economías internas.

Por el contrario, la subida de impuestos al consumo (como el IVA) ha sido la opción más elegida, y casi la mitad de los países examinados la llevó a cabo. Las preocupaciones de los gobiernos acerca de la naturaleza regresiva de los impuestos al consumo han sido invalidadas por la necesidad de aumentar significativamente los ingresos fiscales del modo menos lesivo para el crecimiento económico.

Finalmente, más de la mitad de los países analizados (y casi tres cuartas partes de los europeos) están tomando medidas adicionales para reducir sus “lagunas fiscales” – la diferencia entre los importes de los impuestos que deben ser y los que realmente se perciben. Algo que no sorprende, habida cuenta de que una ofensiva contra los evasores de impuestos es un mensaje bien recibido por el electorado y, podría decirse, un requisito político en los actuales tiempos de estrecheces.

Graeme Leach, Economista Jefe y Director de Política Corporativa en el Institute of Directors del Reino Unido, dijo al respecto: «Nuestro organismo siempre ha sostenido que la reducción del déficit debería empezar más pronto que tarde, y que tendría que basarse en la reducción del gasto público, no en un aumento de la fiscalidad. En momentos de crisis financiera una restricción del gasto puede ser positivo para el desarrollo, no negativo. El informe de Eversheds muestra que muchos países todavía no han aprendido esta lección.”

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.