por Javier Íscar de Hoyos, secretario general de Aeade

En términos de acceso a la justicia por parte de ciudadanos y empresas es posible que nos encontremos ante un  momento crucial, con la Ley en ciernes de Tasas que, salvo hecatombe, se aprobará a principios del año 2013.

La razón no es otra que el proyecto de Ley revisa las tasas judiciales reguladas en la Ley 53/2002, de 30 de Diciembre, de Medidas Fiscales, Administrativas y del Orden Social, ampliándose sustancialmente los hechos imponibles, así como los sujetos pasivos. En Román paladino, pasarán a pagar los ciudadanos de a pie una cantidad muy elevada para acceder a la Justicia.

Como no podía ser de otra forma, el Proyecto de Ley de Tasas tiene fervientes apoyos, liderados por el propio ministro de Justicia, Alberto Ruiz Gallardón; y detractores que, a falta de líder, nos sumamos o, mejor dicho, deberíamos sumarnos como abogados en defensa de nuestros clientes y de sus negocios.

Los defensores, a los que se ha sumado el Consejo General del Poder Judicial, afirman, sin sonrojo alguno, que en España «se usa y abusa de los procedimientos» en un «sistema judicial agotado» y que no existe «ningún filtro en cuanto a los asuntos que acceden a los tribunales, la mediación es prácticamente inexistente, el arbitraje no es una alternativa real y los asuntos menores ocupan a los jueces profesionales el mismo tiempo que los demás».

La obsesión del CGPJ por desjudicializar asuntos menores habría que ponerla en tela de juicio, dado que esta afirmación contiene valoraciones subjetivas que causarán desequilibrio. ¿Qué es un asunto menor? Un divorcio con liquidación de gananciales de 300.000 euros costará más de 2.000 euros en tasas. ¿Es éste un asunto menor? ¿Reclamaciones de cantidades de menos de 1.000 euros son asunto menor? Puede que cantidades por debajo de 3.000 euros sean asunto menor para grandes empresas, pero para muchos ciudadanos, autónomos y Pymes es una cantidad relevante. No hagamos juicios de valor tan gratuitamente.

Además, para poner un caramelo en la boca, el Proyecto de Ley prevé como una de las tres bonificaciones en el pago de tasas, un 60% de la cuantía prevista para los casos de solución extrajudicial del pleito. Con esta afirmación matamos dos pájaros de un tiro, deben pensar en el Ministerio y en el CGPJ: Evitamos “el  uso y  abuso de procedimiento” y se fomentan la mediación y/o el arbitraje como soluciones extrajudiciales de conflictos.

Se debería apuntar que, desde la entrada en vigor de la Ley de Mediación y a la espera del deseado reglamento, se han impartido decenas de cursos de mediación y ya hay miles de mediadores con su “título” entre los dientes dispuestos a recibir el aluvión de mediaciones que, en teoría, brotarán gracias al ingenio del legislador. Amén de cientos de institutos o centros de mediación esperando en la cola del Ministerio de Justicia para homologarse. En fin, otro capítulo más de la España de los reinos de taifas y de empezar la casa por el tejado.

Por eso creo que estamos matando moscas a cañonazos. La Ley de Tasas reducirá la facturación de los despacho de abogados en un 30%, porque la implantación de tasas judiciales,tan elevadas y para todos los públicos,es una medida disuasoria que reducirá reclamaciones justas (menores para el CGPJ); y, en consecuencia, miles de ciudadanos se verán obligados a renunciar a la defensa de sus legítimos derechos e intereses ante los tribunales. Asimismo, no se fomentará mediación alguna, porque por muchos mediadores y centros de mediación que nazcan, faltarán personas y empresas que confíen en la herramienta; precisamente por un exceso de oferta que golpea trágicamente en el elemento más importante para que la demanda acuda a la mediación: la confianza.

Para poder llevar a buen puerto la mediación habría que, en primer lugar, modificar el artículo 394 de la Ley de Enjuiciamiento Civil y romper con la regla del vencimiento para la condena en costas. Si el Juez tuviese libertad para condenar en costas al vencedor por no haber acudido a una mediación o arbitraje a petición de la otra parte, otro gallo cantaría.

Me temo que pasarán años hasta que una verdadera cultura a favor de la mediación cale en nuestra sociedad.

 

1 Comentario

  1. No se favorece la mediación en aquellos casos en los que el que se resiste al cumplimiento de la obligación sabe de las trabas que la otra parte tiene para reclamar su derecho judicialmente. Quien incumple la obligación tendrá una posición de ventaja.

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