Reconoce que no ha sido sencillo en menos de un mes montar dos eventos de altura, como los celebrados en el Colegio de Abogados de Madrid, con la colaboración del CEA  (Club Español del Arbitraje y el organizado el pasado lunes en el ICAB, Colegio de Abogados de Barcelona. “Está por ver como el resto de Cortes Arbitrales adaptan las nueva normativa, ya operativa desde el pasado 1 de enero que hemos revisado en estos dos eventos, comenta.  “No podemos olvidar que hay dos rasgos que diferencial el arbitraje CCI de cualquier otro; Dos características distinguen claramente el arbitraje de la CCI: El acta de misión y la falta de una lista cerrada de árbitros. Estas peculiaridades se han mantenido en la reforma. Otras instituciones tienden a copiar el acta de misión –por ejemplo, el Dubai International Arbitration Centre- y acaban descubriendo que ante arbitrajes complejos es mejor no limitarse a una lista de conocidos.  “

Hemos conocido a nuestro entrevistado poco antes de iniciar el evento en el ICAM de Madrid. Ese evidente como así lo define su trayectoria profesional que estamos ante un convencido de las ventajas del arbitraje. “ A lo largo de 18 años en el Comité Español de esa organización mundial de empresas que es la Cámara de Comercio Internacional he aprendido las ventajas del arbitraje, sus complejidades, los incidentes (desde la famosa sentencia del Tribunal Supremo de 1994 que exigía la protocolización de un laudo CCI, a pesar de que la ley española de 1988 no lo pedía, o el caso Dutco, francés, que obliga a la Corte a nombrar todos los árbitros cuando las diferentes empresas que pleitean en un lado no se ponen de acuerdo en su coárbitro), las reformas de sus diferentes reglamentos, las traducciones de publicaciones de la CCI hasta el punto de poder ofrecer cursos sobre arbitraje. “

Ahora ha sido una pieza clave en la organización de estos eventos y que personalidades de la CCI como José Ricardo Feris, Secretario General Adjunto de esta entidad o Christian Albanesi, Consejero de esta entidad, pudieran acudir, por vez primera a España a presentar las novedades más importantes de este Reglamento de la CCI. “Es un trabajo que hacemos con gusto e interés; es parte de las competencias la obligada labor del Comité Español en la promoción del arbitraje CCI y su intervención en la propuesta de árbitros en todos aquellos casos en que la Corte pide al Comité un nombre, ya sea porque una parte española no aprovecha la ocasión de nombrar su coárbitro o porque el Comité es visto como una nacionalidad neutral entre las enfrentadas en el caso.”. Pero la actividad de CCI España no para, como lo demuestra el evento organizado en el IESE ayer sobre la corrupción y la empresa.

¿Qué opinión le merece los encuentros que CCI ha celebrado en Madrid y Barcelona para dar a conoce sus novedades de su nuevo Reglamento?  ¿Han respondido a las expectativas que se habían planteado?

Sí, han sido un éxito. 118 inscritos en Madrid y 60 en Barcelona son un notorio éxito de público. Se han cumplido nuestros objetivos de manera plena, a pesar de la premura con que se han organizado (en menos de un mes).

Usted, como Secretario General del Capitulo Español de CCI .  ¿De qué forma cree que el resto  Cortes irán adaptando sus Reglamentos a los parámetros de CCI?  ¿Hay mucha diferencia aún entre un arbitraje CCI y otro español en cuanto a procedimientos y rasgos?

Dos características distinguen claramente el arbitraje de la CCI: El acta de misión y la falta de una lista cerrada de árbitros. Estas peculiaridades se han mantenido en la reforma. Otras instituciones tienden a copiar el acta de misión –por ejemplo, el Dubai International Arbitration Centre- y acaban descubriendo que ante arbitrajes complejos es mejor no limitarse a una lista de conocidos.

De otra forma resultaría imposible tener, por citar un caso real, a un jurista español con despacho abierto en Marruecos para un pleito entre una empresa marroquí y otra francesa, o uno más reciente, un español residente en Ginebra que sepa de derecho turco. Innovaciones como el árbitro de emergencia, introducidas ahora en el Reglamento, está aún por ver. También la CCI responde a las  exigencias de otros sistemas, y así ahora no sólo pide la indepedencia respecto de las partes sino también la imparcialidad, como hacía la ley inglesa.

Respecto a los cambios, algunos pretenden impulsar a CCI en el campo del arbitraje de inversiones, hasta ahora reservado al CIADI, ¿Qué aportan los nuevos cambios del Reglamento CCI en este sentido?

Los cambios buscan consolidar el 10% de casos con partes estatales (Estados o empresas públicas) que ya ocupan a la Corte en este momento. Así, por ejemplo, países como Bolivia o Venezuela creen que el CIADI es contrario a sus intereses y en cambio no ponen pegas a la CCI. Algunos de los casos que ya tenía  la Corte derivaban de tratados internacionales de protección de inversiones –así, uno con una parte española contra Cuba, por ejemplo-. Los cambios –la eliminación de la palabra “comerciales” tras hablar de disputas, permitir excepciones a la confidencialidad  o poder saltarse el Comité nacional en algunos pleitos están pensados para permitir más casos de arbitrajes con Estados, de los que una parte de la doctrina llama “arbitrajes de inversiones”.

¿Considera que un arbitraje internacional puede tener en el futuro tanta trasparencia que cualquiera relacionado con inversión?

Mi opinión personal es que no se puede generalizar. En algunos casos, la difusión pública de noticias sobre casos concretos puede ser recomendable. Cuando afecte  a inversiones en la que el electorado  puede tener un motivo para decidir su voto. En otros no, porque puede permitir presiones de la prensa o de las partes –o incluso el deseo de algunos árbitros por hacerse publicidad- que puede repercutir mal en la justicia  -que es , no lo olvidemos, el fin último de todo pleito arbitral-.

¿Cómo valora que muchos de esos cambios del Reglametno CCI  se centren en agilizar el proceso; reducir costes y dar mayores poderes a los árbitros? ¿Serán eficaces las sanciones que pueden implantar los propios árbitros?

Es una reacción lógica a una opinión generalizada (y errónea) de que el arbitraje  de la Cámara de Comercio Internacional es caro. En realidad, los estudios que la propia Corte ha hecho demuestran que los gastos de árbitro y de administración no son ni el 10% de los que acabará pagando una parte, porque el 90% son honorarios de sus abogados.

Sin embargo, las pautas que daban y que ahora se incorporan al Reglamento sirven para evitar despilfarro-que, en un momento como el actual, de crisis, es inaceptable- y potenciar uno de los rasgos del arbitraje: la celeridad. Las sanciones ya existían, pero no se explicitaban como ahora. Si alguien tarda en dictar laudo y su gestión es poco ordenada la Corte lo detectaba y recomendaba dejar una temporada “en la nevera” hasta que lograra mejorar su gestión.

¿Cómo encuentra la figura del árbitro de emergencia, una de las novedades y que las partes puedan tener ese auxilio antes de que se constituya el tribunal arbitral?

Otra incorporación de una opción que la Corte ya tenía en su catálogo de opciones, pero con un uso muy escaso. Ahora, al incorporarse al Reglamento y tener que optarse expresamente su exclusión, es muy probable que evite problemas que hasta la fecha sólo se lograban resolver con intervención judicial.

Por último, también se habla del arbitraje multiparte, en los cambios que se han puesto en marcha desde CCI  ¿Hasta que punto la nueva legislación aprobada va a ayudar a gestionar  mejor todos estos procesos?

No llamaría “legislación” al Reglamento de Arbitraje de la CCI, pero en cualquier caso, resulta de años de práctica creciente en casos con multiplicidad de contratos, de partes, la incorporación de partes o la consolidación de contratos. Como se indicó en el seminario, ya son el 30% de los asuntos los que tienen más de una parte en uno de los dos lados, y que conectan con contratos o partes que hasta ese instante no están implicados.

Si le sirve de orientación, tras una conferencia que dio José Ricardo Feris a mis estudiantes de arbitraje internacional en Londres el mes de marzo pasado, la estructuración de hipótesis que hace la CCI al incorporar esta nueva parte del Reglamento –que no se usará en los casos sin complejidad-  permite poner orden a un  galimatías de situaciones diversas y simplificar una situación potencialmente enrevesada. Logar facilitar el arbitraje, acelerarlo y garantizar la ejecución del laudo.

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.