Sentando ante este interlocutor, Juan Antonio Sagardoy,  hace uso de su prodigiosa memoria para hablar del origen de su despacho, una firma Sagardoy Abogados que todos los expertos coinciden en señalar como sinónimo de excelencia en el campo laboral. Han pasado treinta años y en este amplio espacio de tiempo el mundo se ha transformado. “Aquellos directores de personal ahora son responsables de recursos humanos, con unas necesidades complejas”, comenta, a la vez que el papel del abogado laboralista ha dejado de ser residual para convertirse en un elemento estratégico para las empresas”. A su izquierda, observando la conversación está Iñigo Sagardoy, hijo y hoy presidente ejecutivo de la firma, quien matizará también diversos aspectos de esta entrevista. Como telón de fondo, una huelga general, la décima de nuestra democracia, que coincide con el treinta aniversario del despacho.

Pocos se acuerdan ya que fue el propio Juan Antonio Sagardoy, quien a instancias de aquel Ministro de Trabajo, Rafael Calvo Ortega, conocido por sus interminables ojeras, se encargaba de diseñar el Estatuto de los Trabajadores,  a primeros de la década de los ochenta.  Se trataba con esta normativa de desarrollar el artículo 35 de la Constitución “hablar de Estatuto era algo impactante; de hecho los italianos hace algunos años aprobaba el suyo que no tenía nada que ver con el nuestro”, recuerda. Al final se lograba una legislación sólida y uniforme que aún sigue vigente pese a los innumerables cambios de los diferentes gobiernos de nuestro país. “De hecho esta reforma laboral última del 2012 realmente estamos desmontando la Ley de 1944 demasiado intervencionista y muy rígida en sus todos sus planteamientos”       Fotos: @luisjasanchez

Al acabar esa tarea normativa, ya eran reconocidos derechos como el de la negociación colectiva, huelga y sindicación de los trabajadores. Pero  el propio Juan Antonio ya tenía claro cuái iba a ser su futuro, alejado de la política pese a algunas ofertas que llegaron:” “Siempre tuve claro que debía compaginar la Cátedra con el ejercicio de la profesión de abogado”explica. “Cuando montamos el despacho tuve claro que teníamos que diferenciarnos de la competencia; que nuestros abogados tuvieran una participación en los resultados en lugar de sueldo, lo que en aquel entonces era muy innovador. El trabajo y el esfuerzo ha hecho el resto y la expansión del despacho”, subrayó

Para Iñigo Sagardoy haber creado una marca con tanta referencia al campo laboral es fruto del trabajo ímprobo de su padre en un momento donde lo laboral no existía, “salvo Garrigues y algún otro abogado que trabajaba en solitario”, comenta. “Esos dos años que estuvo mi padre diseñando el Estatuto de los Trabajadores fue clave para el desarrollo posterior del bufete”. “Además, hay que darse cuenta que en aquel momento montar un despacho colectivo, rompiendo la tradición del momento individualista, también fue un valor  a tener en cuenta para poder crecer luego”, advierte. De hecho en aquel momento Alonso Garcia, Catedrático de Barcelona era el mejor abogado laboralista, pese a trabajar en solitario.

A lo largo de la siguiente hora, y con Carmen Basagoiti,asesora de comunicación del despacho hablamos de la huelga, la evolución del despacho y el complejo mundo de las relaciones laborales. Hoy festividad de 1 de Mayo volvemos a publicar esta entrevista por el interés de su contenido

 

Sres Sagardoy, ¿Cuáles han sido los hitos claves en el desarrollo de su firma legal?

Iñigo Sagardoy:

La primera fecha clave fue cuando creamos la sociedad profesional con aquellos abogados como socios que intervenían en la dinámica y gestión del despacho. En ese momento se institucionalizó el despacho era el año 2000….

Juan Antonio Sagardoy:

Junto con esa iniciativa de la firma, creo que supimos adaptarnos a los cambios del entorno laboral y su mayor importancia dentro de las empresas.

Aquel director de personal de los años ochenta con cierta consideración en sus empresas, se han convertido en responsables de recursos humanos, altos directivos de su compañía con una relación muy estrecha con la propia dirección.

Advertimos que en los años noventa Sagardoy Abogados se internacionaliza y se une a la red de despachos Ius Laboris…

J.A.S: Era el momento de intercambiar opiniones y ver lo que se hacía en Europa. De aquella iniciativa se creo una red formada por media docena de despachos laboralistas. En aquel momento tras las primeras reuniones le cedí la presencia a Iñigo para que gestionara las relaciones con esos bufetes.

Todo aquello desemboca en Ius Laboris, la organización en la que estamos ahora integrados cuarenta y tres firmas legales. Cada país aporta un despacho laboralista de referencia.

I.S: Es la forma de colaborar e intercambiar experiencia y clientes. Estamos organizados en grupos de trabajo que impulsan publicaciones concretas sobre aquellos temas que nos afectan a todos. Hay una relación muy estrecha entre todos.

Se da el caso que ahora hay empresas que a través de Ius Laboris ven gestionados sus cuestiones laborales en cualquier lugar del mundo, al haber unos criterios y forma de trabajar uniformes en toda la organización.

Y son los mismos problemas en materia laboral los que hay en España, que en Francia u Holanda en estos momentos…

I.S: Básicamente si. Los derechos cada vez son más homogéneos. En este campo las directivas comunitarias y su implantación tienen mucho que ver lo que hacer que no existan muchas diferencias.  Todo lo que tiene que ver con contrataciones; despidos colectivos o individuales es muy similar. Igual son los pleitos y su dinámica

J.A. S.  Quizás las diferencias estén en aquellos países con ordenamiento jurídico anglosajón frente al modelo occidental pero la verdad es que la problemática es muy común. Ahora con la última reforma laboral estamos cada vez más cerca de nuestros vecinos europeos.

  Es evidente que estos cambios han propiciado que el abogado laboralista también se haya adaptado a ese entorno…

I.S: Está claro que su importancia ha crecido. De ser un apoyo menor en la empresa superado por las prácticas mercantiles y fiscales muy centrado en el campo de la administración de personal, ahora ofrece un asesoramiento estratégico.

Le pongo un ejemplo, en cualquier fusión de empresas es clave advertir la nueva situación laboral que emerge con lo cual es imprescindible un asesoramiento en este terreno-  Todos estos cambios le da un matiz cualitativo al trabajo del abogado laboralista que antes no existía.

J.A.S:Hay que darse cuenta también que a la propia asesoría interna le cuesta asimilar la problemática laboral cotidiana. Hablamos de legislación compleja y a veces puede tener la sensación de no ser imparcial; aquí hay dos bandos; la empresa y los trabajadores lo que no ocurre en el campo mercantil, por ejemplo

Ese es el motivo por el que en muchas ocasiones se recurra a asesores externos desde las propias empresas. De esa forma todo lo que tiene que ver con lo laboral es un elemento de primer orden en el mundo empresarial.

¿Cómo afronta una firma como Sagardoy Abogados esta crisis económica actual?

I.S:   Seguimos trabajando muy duro y vemos que hay problemas económicos de cobro en las empresas. Por otro lado, el cliente es bastante exigente con tu trabajo y prefiere el presupuesto cerrado a la facturación por horas.

Sin embargo, cualquier reforma legislativa que se ponga en marcha propicia que te llamen y consulten. La legislación laboral cambia de forma notable y hay pocos expertos que conozcan bien esta materia.

J.A.S: En un momento como el actual hay que saber que la dedicación debe ser mayor de la habitual.  Los abogados laboralistas debemos formarnos y reciclarnos de manera continua y saber responder a las necesidades de los clientes.

Además debemos tener el temple para mantener el equilibrio entre la empresa y los trabajadores a la hora de nuestros dictámenes.  Se trata de que las relaciones laborales vayan por un camino de pacificación en la medida de lo posible.

Da la coincidencia que el treinta aniversario de su firma coincide con una nueva huelga general, la décima de nuestra democracia…

I.S:  Hasta la fecha la actividad viene siendo la misma en el bufete. Se han incrementado algunas consultas de determinadas empresas sobre este paro pero será hasta el mismo día hasta que no tengamos más consultas, siempre en función de la repercusión que tenga.

Creo que las empresas ya saben cómo actuar en estos casos. De todas formas días antes hemos hecho algún taller de formación sobre estos temas y publicado algún artículo  en algún medio informativo colega de ustedes…

J.A.S:  En este tipo de situaciones siempre se pide con mayor profusión el asesoramiento a posteriori. Se trata de analizar qué tipo de abusos ha habido y si se han cumplido o no los servicios mínimos fijados con anterioridad.

Su impacto está por ver aunque ya ha anunciado el Gobierno en diversas situaciones que seguirá con las reformas pese a este u otros paros que puedan llegar.

En este periodo de tiempo ¿Cómo han evolucionado los agentes sociales, patronal y sindicatos realmente?

J.A.S:  Para contestar a esta pregunta hay que referirse a algunos hitos legales destacados, además del Estatuto de los Trabajadores. En este contexto está la Ley Orgánica Sindical de 1985 y luego numerosas reformas a lo largo del tiempo hasta nuestra actualidad más inmediata.

Los sindicatos, tras los primeros pasos balbuceantes en el mismo momento de nuestra transición democrática, se han fortalecido con los años hasta ser protagonistas absolutos de las relaciones laborales. Esto ha incrementado su protagonismo, quizás en exceso en alguna ocasión, no dejando hueco a otros movimientos sociales.

Ahora creo que se han burocratizado mucho como organizaciones, en el mejor sentido de la palabra, quizás eso les quite frescura en su funcionamiento y contacto con la sociedad de forma inmediata. De todas formas, hay que valorar su aportación. Si no existiesen habría que inventarlos.  Son entidades, al igual que la patronal, consustanciales a la moderna economía de mercado.

Dicho esto, creo que ha llegado el momento que patronal y sindicatos deben hacer una reflexión de cómo ser mejor vistos por la sociedad y como acercarse mejo al mundo de la empresa. En alguna encuesta que manejo se culpabiliza al poco diálogo entre empresarios y sindicatos de que las reformas laborales no cuajen.

I.S: En estos años de la crisis se advierte que no hay una excesiva conexión con la empresa por parte de patronal y sindicatos en relación con los trabajadores. Cada vez se aprecia mayor distancia entre las partes.

Esa reflexión debe tender para aclarar cúal es nuestra vocación y que tenemos que hacer y eso pasa por tres elementos; un primero relacionado con la independencia de los poderes políticos. No puedes defender a los trabajadores si dependes del poder político.

Un segundo elemento tiene que ver con la trasparencia que debe ser un valor a tener en cuenta en el funcionamiento de empresarios y sindicatos. Es la mejor fórmula para romper la desconfianza actual. Y el tercero, tiene que ver con la profesionalización y adaptarse a la modernidad que vivimos. Todavía nuestros sindicatos son diferentes a los europeos. Son muy de clase y con interés políticos e ideológicos más que profesionales.

Sobre las organizaciones empresariales deben desmantelar esa burocracia que es excesiva y acercarse cada vez más a la realidad de la empresa que ha cambiado bastante. En este contexto también habría que hablar de profesionalización.

¿Puede la actual reforma laboral hacer desaparecer la actual negociación colectiva?

J.A.S:  Es importante aclarar este asunto. En primer lugar hay que darse cuenta que en Europa los convenios colectivos no tienen eficacia general de un modo global.

Sin embargo, en nuestro país, desde 1980, El Estatuto de los Trabajadores le dio eficacia general obligando a todos pese a que no se firmase. Era un momento especial porque patronal y sindicatos empiezan a dar sus primeros pasos. Había que articular las relaciones laborales e institucionalizarlas

Que ahora se diga que si se apuesta por los convenios de empresa se acaba con la negociación colectiva no es cierto. Lo que estamos haciendo es acercarnos a lo que se hace en Europa como ya le hemos comentado.  Se trata de darse cuenta que ahora hay salidas que marca la ley a aquellas empresas que no puedan cumplir las condiciones de los convenios colectivos.

I.S:  Comparto estos comentarios. No es tanto la negociación colectiva que se rompa sino que es otra manera de ver las relaciones laborales. Se trata de darle más protagonismo a la empresa en un momento de crisis. Sindicatos y patronal deben darse cuenta que habrá empresas que les sirvan los convenios sectoriales y otros no.

Finalizamos. ¿Qué futuro le espera a Sagardoy Abogados a medio plazo?

I.S : Seguiremos trabajando en nuestro nicho de mercado donde ya somos una marca de referencia. No tiene sentido desviarnos de este camino.

Al ser especialistas no tendremos un crecimiento exponencial en número de abogados de forma notable. Seguiremos con nuestra política de elegir abogados seniors que sepamos que pueden aportar valor a la firma.

J.A.S: Siempre buscamos que los mejores especialistas estén con nosotros. Por otro lado, a nivel internacional está el reto de una mayor integración con otros bufetes internacionales pero habrá que ver cómo. Siempre desde Iuslaboris acompañar a tu cliente hacia otros países donde haga negocios especialmente en Latinoamérica y algunos países de Europa.

 

 

 

 

 

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